Bilardo regresó por la puerta grande 29-4-03

El técnico Carlos S. Bilardo se emocionó con el gran recibimiento que le prepararon los aficionados de Estudiantes en su regreso al club. LA PLATA (Télam) Carlos Salvador Bilardo concretó ayer su cuarto retorno como entrenador del equipo de Estudiantes de La Plata cuyos colores «albirrojos» lo identificaron durante toda su vida deportiva, más allá de que el profesionalismo lo llevó a defender los de otros clubes. Otra cromática, en este caso la «albiceleste» del seleccionado argentino con el que supo ser campeón y subcampeón del mundo en México «86 e Italia «90, respectivamente, también son claramente identificatorias del técnico con el pueblo futbolero. Y la tercera marca con la que se lo caracterizó fue la de la polémica, pero así, en singular, porque desde la década de los ochenta el fútbol argentino penduló entre bilardistas y menottistas. Algunas veces la razón se inclinó para el lado de Bilardo, muchas otras para el de César Luis Menotti, pero la concreto es que la puja marcó un hito, se convirtió en un verdadero clásico al estilo Boca-Ríver, Fangio-Gálvez, Ford-Chevrolet y tantos otros. La demostración de afecto que ayer le tributaron los aficionados de Estudiantes fue realmente conmovedora. Un lunes por la mañana, en horario de pleno trabajo, después de día de elecciones presidenciales a las que él imaginó algún día estar abonado, no fueron obstáculos para que un millar de hinchas se dieran cita en el apartado Country que tiene el club en City Bell portando innumerables banderas que fueron ubicadas estratégicamente alrededor de la cancha en donde Bilardo, después de dos décadas, volvió a conducir una práctica del plantel. La circunstancia del regreso y el recibimiento de la gente hizo emocionar al «Narigón» cuando pisó el campo de juego acompañado de Miguel Angel Lemme, quien será su ayudante de campo, y el profesor Octavio Manera, hijo del desaparecido Eduardo Luján, compañero de Bilardo en el Estudiantes que Osvaldo Zubeldía que ganó todo, que oficiará de preparador físico. Después de la presentación de rigor y una breve charla del entrenador con sus nuevos dirigidos, se pasó al trabajo, que incluyó movimientos físicos y también con pelota. Fueron dos horas en donde Bilardo estuvo en su salsa. «Uno llega y se acuerda de la época cuando comenzó, porque ve la cancha de golf donde antes era todo campo. La casa está igual. Pasaron muchos años, pero estoy otra vez acá, no me esperaba el recibimiento de la gente», comentó. Anticipó que firmará contrato «por un año. Pero nos quedaremos lo que sea necesario, porque en fútbol nunca se sabe». Y a los hinchas les dejó un mensaje para que «acompañen al equipo. Lo que pasa es que la gente no se da cuenta que se juegan dos certámenes, uno por estar adelante y otro por no perder la categoría. Y algunos clubes recién se dan cuenta cuando no pueden subir más. Acá hay que hacer lo imposible para estar arriba, porque Estudiantes siempre estuvo allí», declamó. Carlos S. Bilardo ya puso manos a la obra. Volvió a dirigir y en Estudiantes. Asoma como el mismo de siempre, pero con veinte años más de experiencia y sabiduría. «Yo no cambié. Como técnico sigo igual. El sistema se puede sufrir alguna modificación, pero no tenemos tiempo porque ya hay que pensar en el domingo, en que se viene Talleres, al que conozco porque allí estuvo el «Checho» (por Sergio Batista) y seguía a los técnicos amigos», finalizó. O sea que Bilardo está como siempre, con una pelota en la cabeza.

«Quiero conocer a los jugadores» LA PLATA (DyN) – Carlos S. Bilardo aseguró ayer que para parar tácticamente a Estudiantes necesitará al menos un mes, y por eso reconoció que empezar ganando su nuevo ciclo al frente del club podría ser «un alivio» para «acomodar» las piezas. «Para acomodar medianamente a un equipo necesito un mes, pero se podría encontrar un alivio si de movida ganamos el primer partido, porque el jugador gana en confianza y a la vez le permite al técnico ubicar las piezas despacito», comentó Bilardo. «No se puede pensar en refuerzos. Tengo que arreglarme con lo que hay. No va a haber grandes innovaciones tácticas al menos en estos partidos. Un equipo, para que tenga un estilo definido, necesita seis meses de trabajo», puntualizó. «Quiero conocer la personalidad de los jugadores, especialmente la de los jóvenes. La imagen que estos tienen de mí no se si puede ser beneficiosa o perjudicial para el plantel. Los jugadores tienen que hacerse hombres en la cancha y se logra jugando», puntualizó. Bilardo admitió vio ju-gar a Estudiantes, pero «no tanto» y que por eso recurrió a los videos de algunos partidos para conocer más detalles.


El técnico Carlos S. Bilardo se emocionó con el gran recibimiento que le prepararon los aficionados de Estudiantes en su regreso al club. LA PLATA (Télam) Carlos Salvador Bilardo concretó ayer su cuarto retorno como entrenador del equipo de Estudiantes de La Plata cuyos colores "albirrojos" lo identificaron durante toda su vida deportiva, más allá de que el profesionalismo lo llevó a defender los de otros clubes. Otra cromática, en este caso la "albiceleste" del seleccionado argentino con el que supo ser campeón y subcampeón del mundo en México "86 e Italia "90, respectivamente, también son claramente identificatorias del técnico con el pueblo futbolero. Y la tercera marca con la que se lo caracterizó fue la de la polémica, pero así, en singular, porque desde la década de los ochenta el fútbol argentino penduló entre bilardistas y menottistas. Algunas veces la razón se inclinó para el lado de Bilardo, muchas otras para el de César Luis Menotti, pero la concreto es que la puja marcó un hito, se convirtió en un verdadero clásico al estilo Boca-Ríver, Fangio-Gálvez, Ford-Chevrolet y tantos otros. La demostración de afecto que ayer le tributaron los aficionados de Estudiantes fue realmente conmovedora. Un lunes por la mañana, en horario de pleno trabajo, después de día de elecciones presidenciales a las que él imaginó algún día estar abonado, no fueron obstáculos para que un millar de hinchas se dieran cita en el apartado Country que tiene el club en City Bell portando innumerables banderas que fueron ubicadas estratégicamente alrededor de la cancha en donde Bilardo, después de dos décadas, volvió a conducir una práctica del plantel. La circunstancia del regreso y el recibimiento de la gente hizo emocionar al "Narigón" cuando pisó el campo de juego acompañado de Miguel Angel Lemme, quien será su ayudante de campo, y el profesor Octavio Manera, hijo del desaparecido Eduardo Luján, compañero de Bilardo en el Estudiantes que Osvaldo Zubeldía que ganó todo, que oficiará de preparador físico. Después de la presentación de rigor y una breve charla del entrenador con sus nuevos dirigidos, se pasó al trabajo, que incluyó movimientos físicos y también con pelota. Fueron dos horas en donde Bilardo estuvo en su salsa. "Uno llega y se acuerda de la época cuando comenzó, porque ve la cancha de golf donde antes era todo campo. La casa está igual. Pasaron muchos años, pero estoy otra vez acá, no me esperaba el recibimiento de la gente", comentó. Anticipó que firmará contrato "por un año. Pero nos quedaremos lo que sea necesario, porque en fútbol nunca se sabe". Y a los hinchas les dejó un mensaje para que "acompañen al equipo. Lo que pasa es que la gente no se da cuenta que se juegan dos certámenes, uno por estar adelante y otro por no perder la categoría. Y algunos clubes recién se dan cuenta cuando no pueden subir más. Acá hay que hacer lo imposible para estar arriba, porque Estudiantes siempre estuvo allí", declamó. Carlos S. Bilardo ya puso manos a la obra. Volvió a dirigir y en Estudiantes. Asoma como el mismo de siempre, pero con veinte años más de experiencia y sabiduría. "Yo no cambié. Como técnico sigo igual. El sistema se puede sufrir alguna modificación, pero no tenemos tiempo porque ya hay que pensar en el domingo, en que se viene Talleres, al que conozco porque allí estuvo el "Checho" (por Sergio Batista) y seguía a los técnicos amigos", finalizó. O sea que Bilardo está como siempre, con una pelota en la cabeza.

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