Binner y Rossi fortalecidos

Redacción

Por Redacción

La mayor sorpresa que nos depararon las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas que acaban de celebrarse en la provincia de Santa Fe fue el buen resultado obtenido por el único candidato de PRO Federal, el humorista Miguel del Sel, que sin contar con muchos recursos o un “aparato” bien aceitado consiguió casi un cuarto de millón de votos, lo que puede atribuirse al deseo de muchos santafesinos de contar con una alternativa tanto al peronismo como a la centroizquierda representada por el gobernador Hermes Binner y sus aliados del Frente Progresista. También sorprendió el desempeño decepcionante del ex canciller y actual diputado Rafael Bielsa, que fue respaldado explícitamente por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pero que así y todo se vio relegado no sólo por el kirchnerista combativo Agustín Rossi sino también por el intendente de Rafaela, Omar Perotti, que contó con la aprobación tácita del senador Carlos Reutemann. Para Cristina, la derrota sufrida por Bielsa, que siguió a su decisión netamente pragmática de elegir a Daniel Filmus como candidato a la jefatura de gobierno porteño, aunque personalmente hubiera preferido confiar en el ministro de Economía, Amado Boudou, habrá servido de advertencia de lo riesgoso que podría serle despreciar los “aparatos” regionales del PJ. Aunque la suma de los votos de quienes participaron de la interna peronista superó la del Frente Progresista del gobernador socialista Binner, éste se vio fortalecido por los resultados, puesto que su candidato, Antonio Bonfatti, se anotó un triunfo no muy amplio pero adecuado sobre sus rivales, el radical Mario Barletta y el socialista Rubén Giustiniani. Binner espera que la buena elección de Bonfatti le permita tener más influencia en el escenario nacional en que opositores ubicados en el centro y la izquierda moderada están procurando construir una alianza que, se prevé, se encolumnará detrás de la candidatura presidencial de Ricardo Alfonsín. Según algunos, Binner, que tiene una buena imagen entre los progresistas pero fuera de Santa Fe no es conocido por el grueso del electorado, podría ser el compañero de fórmula del radical. Desde el punto de vista de los kirchneristas, los resultados de las primarias fueron satisfactorios, aunque hubieran preferido que Bielsa cosechara más votos que Perotti. Creen que con tal que el peronismo se mantenga unido podrían ganar la gobernación en las elecciones locales previstas para el 24 de julio, lo que ayudaría a consolidar la sensación que está impulsando el gobierno nacional de que el triunfo de Cristina en las presidenciales ya está virtualmente garantizado. Sin embargo, mucho podría suceder en los meses que nos separan del último domingo de octubre. Hasta hace poco el oficialismo disfrutó de la ventaja envidiable de enfrentarse con varios precandidatos opositores ambiciosos que brindaban la impresión de ser incapaces de cerrar filas, pero el panorama está simplificándose con rapidez al bajarse de la carrera una serie de presuntos presidenciables, entre ellos Mauricio Macri, Pino Solanas, Julio Cobos y Ernesto Sanz. La depuración así supuesta aún no ha terminado, ya que se niegan a darse por vencidos algunos peronistas disidentes y Elisa Carrió, pero de quedar en pie sólo uno o dos sería lógico que un “proyecto” distinto del representado por el kirchnerismo consiguiera más adhesiones para que la fase culminante de la campaña no sea meramente una marcha triunfal de Cristina si es que, como la mayoría supone, finalmente decide buscar la reelección. Claro, las perspectivas serían diferentes en el caso de que Binner, entusiasmado por los resultados a su juicio buenos, si bien no sobresalientes, de las primarias en su provincia, cayera en la tentación de postularse para la presidencia a la cabeza de un frente más izquierdista que el propuesto por Alfonsín que, consciente de que, como sucedió en Salta y últimamente en Santa Fe, PRO atrae a una franja nada desdeñable del electorado, ha estado deslizándose hacia la derecha con el propósito de ampliar “el espacio” político que cree suyo vinculándose con dirigentes locales cuyo perfil ideológico, en opinión de sus correligionarios radicales y, tal vez, de su eventual socio Binner, es sospechosamente “conservador” y por lo tanto inaceptable.


La mayor sorpresa que nos depararon las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas que acaban de celebrarse en la provincia de Santa Fe fue el buen resultado obtenido por el único candidato de PRO Federal, el humorista Miguel del Sel, que sin contar con muchos recursos o un “aparato” bien aceitado consiguió casi un cuarto de millón de votos, lo que puede atribuirse al deseo de muchos santafesinos de contar con una alternativa tanto al peronismo como a la centroizquierda representada por el gobernador Hermes Binner y sus aliados del Frente Progresista. También sorprendió el desempeño decepcionante del ex canciller y actual diputado Rafael Bielsa, que fue respaldado explícitamente por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pero que así y todo se vio relegado no sólo por el kirchnerista combativo Agustín Rossi sino también por el intendente de Rafaela, Omar Perotti, que contó con la aprobación tácita del senador Carlos Reutemann. Para Cristina, la derrota sufrida por Bielsa, que siguió a su decisión netamente pragmática de elegir a Daniel Filmus como candidato a la jefatura de gobierno porteño, aunque personalmente hubiera preferido confiar en el ministro de Economía, Amado Boudou, habrá servido de advertencia de lo riesgoso que podría serle despreciar los “aparatos” regionales del PJ. Aunque la suma de los votos de quienes participaron de la interna peronista superó la del Frente Progresista del gobernador socialista Binner, éste se vio fortalecido por los resultados, puesto que su candidato, Antonio Bonfatti, se anotó un triunfo no muy amplio pero adecuado sobre sus rivales, el radical Mario Barletta y el socialista Rubén Giustiniani. Binner espera que la buena elección de Bonfatti le permita tener más influencia en el escenario nacional en que opositores ubicados en el centro y la izquierda moderada están procurando construir una alianza que, se prevé, se encolumnará detrás de la candidatura presidencial de Ricardo Alfonsín. Según algunos, Binner, que tiene una buena imagen entre los progresistas pero fuera de Santa Fe no es conocido por el grueso del electorado, podría ser el compañero de fórmula del radical. Desde el punto de vista de los kirchneristas, los resultados de las primarias fueron satisfactorios, aunque hubieran preferido que Bielsa cosechara más votos que Perotti. Creen que con tal que el peronismo se mantenga unido podrían ganar la gobernación en las elecciones locales previstas para el 24 de julio, lo que ayudaría a consolidar la sensación que está impulsando el gobierno nacional de que el triunfo de Cristina en las presidenciales ya está virtualmente garantizado. Sin embargo, mucho podría suceder en los meses que nos separan del último domingo de octubre. Hasta hace poco el oficialismo disfrutó de la ventaja envidiable de enfrentarse con varios precandidatos opositores ambiciosos que brindaban la impresión de ser incapaces de cerrar filas, pero el panorama está simplificándose con rapidez al bajarse de la carrera una serie de presuntos presidenciables, entre ellos Mauricio Macri, Pino Solanas, Julio Cobos y Ernesto Sanz. La depuración así supuesta aún no ha terminado, ya que se niegan a darse por vencidos algunos peronistas disidentes y Elisa Carrió, pero de quedar en pie sólo uno o dos sería lógico que un “proyecto” distinto del representado por el kirchnerismo consiguiera más adhesiones para que la fase culminante de la campaña no sea meramente una marcha triunfal de Cristina si es que, como la mayoría supone, finalmente decide buscar la reelección. Claro, las perspectivas serían diferentes en el caso de que Binner, entusiasmado por los resultados a su juicio buenos, si bien no sobresalientes, de las primarias en su provincia, cayera en la tentación de postularse para la presidencia a la cabeza de un frente más izquierdista que el propuesto por Alfonsín que, consciente de que, como sucedió en Salta y últimamente en Santa Fe, PRO atrae a una franja nada desdeñable del electorado, ha estado deslizándose hacia la derecha con el propósito de ampliar “el espacio” político que cree suyo vinculándose con dirigentes locales cuyo perfil ideológico, en opinión de sus correligionarios radicales y, tal vez, de su eventual socio Binner, es sospechosamente “conservador” y por lo tanto inaceptable.

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