Bob Gruen, el fotógrafo del rock más íntimo
Vino al país y habló de su trabajo detrás de la lente.
El fotógrafo neoyorquino, Bob Gruen, conocido mundialmente por retratar la vida íntima y los shows de las bandas de rock más emblemáticas de la historia, está en Buenos Aires para inaugurar en el Centro Cultural Borges la muestra “Rock seen”, una retrospectiva de los últimos 40 años detrás de la escena de la música internacional, que permanecerá abierta hasta el 15 de enero Retratos de la vida cotidiana , y de algunos de los shows más importantes de John Lennon, Tina Turner, Keith Richards, Mick Jagger, David Bowie, Alice Cooper (con Salvador Dalí en Nueva York); Sid Vicious, Patti Smith, Debbie Harry, Led Zeppelin, The Clash, The Ramones, Elvis Presley, Madonna, Bob Dylan, Bob Marley, entre otros astros, componen esta muestra de más de 70 imágenes. Con una carrera dedicada a captar escenarios, backstages, giras, los días ordinarios y el tedio de vivir en camarines, Gruen dice “a veces tomo otro tipo de fotos pero me gusta pasar tiempo con los músicos. A algunas personas les gusta tener música de fondo para trabajar, a mí me gusta tenerla enfrente”, enfatiza entre sonrisas. Las fotografías de Gruen (Nueva York, 1945) tienen doble impacto, por un lado la composición, el color y la técnica son impecables; pero, por otro, reflejan a celebridades en situaciones “normales”, como diría él mismo, lo que les da un valor infinitamente superior. “No sabés en qué momento una imagen va a ser historia, para mí son en una noche como cualquier otra, pero después te das cuenta de que es un momento histórico”, explica a Télam sobre fotografías como la de Tina riendo y compartiendo una botella de Jack Daniels con Keith o la de Johnny Rotten y Vicious en un avión mirando a cámara, al igual que una ingenua niña sentada adelante. Orgulloso del reconocimiento actual, Gruen todavía se sorprende por lo que genera su trabajo y, luego de sostenidos años detrás de la lente, ironiza: “Es muy diferente que todos sepan quien soy yo, antes esperaban mucho; ahora cuando llevo la cámara a cualquier lugar todos están esperando el momento icónico”. Es que Gruen no logra (ni quiere) escapar de la fama que le dio su foto más emblemática, la de Lennon posando con los brazos cruzados con su remera de New York City, una imagen que dio la vuelta al mundo luego de la muerte del músico y que hoy es como una Mona Lisa del rock. Sin ir más lejos a pocas cuadras de donde será su muestra la venden por diez pesos. “La foto es muy simple, fue parte de una sesión durante una tarde. Luego, cuando murió se convirtió en un foto muy popular. Se copió en todo el mundo y a veces me pagan por ella”, bromea. “Me siento muy orgulloso que una de mis fotos sea famosa a nivel mundial”, comenta tranquilo este hombre que conoció a Lennon en 1972 en el Teatro Apollo donde le prometió al ex Beatles dejarle las fotografías recién tomadas por debajo de la puerta de su departamento. La amistad nació en ese momento y Gruen se convirtió en el fotógrafo oficial de Lennon y Yoko Ono. Así logró registrar tiernas instantáneas de la pareja – en diferentes momentos de su vida en común. “Los diarios y las revistas querían la foto del John Beatles, no las fotos de John viviendo y trabajando conmigo, su esposa. Eso era embarazoso y aburrido”, declaró Yoko en el “New York Times”. Y Gruen reconoció al mismo diario: “Años después cuando éramos amigos, Yoko mencionó que yo era uno de los pocos que no habían intentado conseguir algo, sólo se los di”. Una vez más había entrado en el foco de la historia. Ya parecían lejanos sus días en su primer concierto a los 13 años cuando el cantante folk americano Pete Seeger llegó a su escuela con mensajes de paz, amor y libertad. A partir de allí, la música con contenidos se convertiría en la favorita de Bob. “Creo que el rock and roll te da la libertad para expresar tus sentimientos, de una manera ruidosa”, repite como un mantra religioso. “Dos fotos son las que más me conmovieron, la de múltiple exposición de Tina Turner, una de mis favoritas, y la foto de Lennon enfrente a la estatua de la Libertad: creo que la gente piensa y lo ve a él como un símbolo de la libertad”. Considerado como un miembro virtual de bandas como The Clash, New York Dolls y Blondie, Gruen se define humildemente “como un buen fotógrafo y un buen amigo”. “Trabajé muy duro para esto, ser respetado en todo el mundo es muy gratificante. Todavía no tengo mucho dinero, pero el reconocimiento como artista es muy importante”, dice este hombre del rock, quien minutos más tarde confiesa con ternura: “mi recompensa es mi nieta”. (Télam)
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