Buscarán reforzar la posición estadounidense en Latinoamérica



BUENOS AIRES (DPA).- Latinoamérica se situó una vez en la sombra económica de Estados Unidos, pero en momentos en que el presidente estadounidense, George W. Bush, se dispone a visitar la región, del 8 al 14 de marzo, se advierten claros signos de que algo ha cambiado. Con las guerras de Afganistán y de Irak reclamando la atención, por momentos dio la impresión de que Washington había olvidado a su “patio trasero”.

Este factor, junto al hecho de que las agresivas medidas capitalistas apoyadas por Estados Unidos durante los años ’90 no lograron reportar beneficios directos a las mayorías empobrecidas de la región, abrió la puerta a nuevos actores internacionales.

El presidente chino Hu Jintao realizó generosas promesas de inversiones y beneficios comerciales en sus visitas a Brasil, Argentina, Chile y Cuba; la ayuda taiwanesa mantiene un control sobre América Central e incluso el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, estuvo recabando el apoyo de Venezuela, Nicaragua y Ecuador.

Muchos gobiernos latinoamericanos se movieron políticamente hacia la izquierda y todos están buscando oportunidades comerciales y apoyo financiero en otros lugares, desde la rica economía petrolífera venezolana hasta el Lejano Oriente.

Gran parte de la región, encabezada por México y continuando en América Central, Colombia y Perú, aún confía en Estados Unidos como principal socio comercial. Pero el Mercosur, en continua expansión, vincula los enormes mercados de Brasil y Argentina con los petrodólares del nuevo miembro venezolano.

La visita llevará a Bush en primer lugar a países que se están apartando de la órbita económica de Washington, como Brasil o Uruguay, para pasar después a Colombia, Guatemala y México.

Brasil, la décima mayor economía mundial, se siente cómodo en su indiscutido papel como líder regional y lucha por tener una mayor preeminencia en el tablero global basado en el concepto de relaciones entre países del sur. Ya se apuntó claros éxitos en la imposición de límites a los países industrializados más poderosos del mundo.

Junto con India y Sudáfrica, continúa liderando al grupo de países unidos bajo el nombre de G20, cuya campaña contra los subsidios pagados por gobiernos ricos a sus propios agricultores frenó las conversaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).


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