Cantores actuales opinan sobre el legado de “Pichuco” Troilo
Formador de cantores de la estatura de Francisco Fiorentino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Roberto “Polaco” Goyeneche, entre más, la figura de Aníbal Troilo, de la que se cumplen el viernes cien años de su nacimiento, fue evocada por los cantores contemporáneos del tango.
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Guillermo Fernández: “Demostró que la música pertenece al alma, no al intelecto; fue el más grande arreglador del género sin tener amplios conocimientos de armonía e instrumentación. Y fue el mejor bandoneonista, el principal maestro de cantores, sin tener conocimiento de técnica vocal, y por si eso fuera poco, uno de los principales compositores de la música popular, de todos los tiempos y estilos.
“Lo que el tango extraña de Pichuco, además de la tangueridad, es algo que últimamente escasea y que él tenía para derrochar: buen gusto.”
Liliana Herrero: “Todos los músicos aprendieron de él; su legado ha traspasado los tiempos y los géneros musicales. Fue un músico que transmitió su forma de tocar y expresar con el bandoneón a distintas generaciones que lo toman como maestro.
“En mi caso, lo hermano con lo que nos ocurrió a nosotros los cantores, con Mercedes Sosa, un ejemplo de artista, en su legado y también en la vida; todos aprendimos de ella y creo que los músicos aprendieron de Pichuco.”
Alberto Podestá: “Fue el bandoneón mayor de Buenos Aires, Troilo ha dejado un recuerdo imborrable; un hombre bueno, un porteño de ley hasta la médula. Los discos van a estar presente siempre, el va estar con su música, su personalidad, la orquesta, sus tangos”.
Brian Chambouleyron: “Fue el motor de la evolución. Llevó el formato de orquesta típica a un nivel sin precedentes; dirigió una generación de notables músicos, entre ellos Astor Piazzolla, fue motor de toda una evolución posterior del género”.
“Se extraña quizás la época en la que vivió, una época de explosión de la lírica popular, una época de desarrollo único de los formatos instrumentales característicos; un mundo que alimentaba y sostenía la singularísima calidad de nuestra música popular ciudadana. Por lo demás, a Troilo no se lo puede extrañar tanto, porque está muy presente”.
Patricia Barone: “Su legado es de una belleza atemporal; le dio al tango un estilo refinado en las armonías, que encargaba a grandes arregladores y qué él hacía sonar en su orquesta. Sus propias interpretaciones de los solos eran de una expresividad conmovedora”.
“Su emoción y esa especie de budismo, de meditación estética que trasuntaba su cara, se convertían en notas largas y profundas que tallaban la emoción de quién lo escuchara. Su legado son maravillosos temas instrumentales y cantados, que tienen una belleza atemporal y por lo tanto, clásica.
“Sin embargo, creo que es importante destacar que varios segmentos de esos tangos nunca fueron bien cantados por los cantantes de la época, seguramente por la dificultad auditiva, que para ellos conllevaba, si tenemos en cuenta que la mayoría no tenía formación musical.
“Cuando se va a las partituras -la de `La última curda`, por ejemplo-, se comprueba que el estribillo tiene varias frases cromáticas que no se escuchan en las versiones grabadas. Esto habla de los riesgos estéticos que Pichuco asumía a la hora de componer y también de su gran tolerancia y humildad, al no exigirle a los cantores que las interpetaran según él las había escrito”.
Alfredo Piro: “Troilo hizo el tango, Troilo es la iconografía del tango hecho orquesta. No es una determinación deliberada que el día del bandoneón sea justamente el onomástico de Aníbal Troilo; si al tango se lo conmemora el día del nacimiento de Gardel, Troilo nació para conmemorar el día del bandoneón en su propio cumpleaños.
“Demostró que el tango puede bailarse, puede cantarse y puede escucharse sin que estas tres vertientes tengan que suministrarse por separado. A (Alberto) Morán lo acusaban, cada vez que salía a cantar con la orquesta de don Osvaldo Pugliese, de boicotear las pistas, porque frente a la pinta del cantor las damiselas lo único que querian era mirarlo y escuchar su voz.
“D`Arienzo, su amigo y rival en los años 40, que desde (la boite) Chantecler ponderaba el baile y cuanto más rápido y furioso mejor, no alcanzó nunca la jerarquía troileana, con el perdón y el benemérito de sus acólitos milongueros que mantienen el fanatismo.
El Gordo Pichuco fue una usina de cantores: el `Polaco` Goyeneche, el `Feo` Rivero, el `Tano` Marino, el `Tata` Floreal Ruiz, Raúl Berón, Fiorentino…”.
Omar Mollo: “Dejó una escuela de música; a pesar de que vengo de un palo diferente como el rock, pero que luego la vida me llevó por los caminos del tango, escuché mucho Troilo, alguien que dejó una escuela en la música ciudadana. Me toca viajar mucho y hay muchos jóvenes que marcan el sonido de Troilo al igual que el de Piazzolla”.
Néstor Rolán: “Marcó un tiempo; fue una de las figuras máximas del tango junto con Piazzolla, Gardel, gente que marcó un tiempo y un espacio con su música y hombría de bien. Para nosotros los cantores es un hito, no podemos omitir alguna canción de Troilo en el repertorio; sus tangos son atemporales y eternos por eso es que no se, si el tango lo extraña, porque están sus canciones”.
Roberto Paviotti (Caracol): “Troilo era el tango barrial. Fue muy vivo por la musicalidad que tenía y era un tipo muy especial con mucho ensayo, con la avivada de tener distintos arregladores a los que incluso después corregía y eso le daba un sonido diferente a sus orquestas.
“No sé cuánto lo extraña el tango pero yo lo extraño mucho porque es un tango muy barrial y yo tambén soy de arrabal; extraño el fraseo de su bandoneón con cara de `yo no fui`, era casi inexpresivo”.
Cucuza Castiello: “Fue la aristocracia arrabalera, hizo suyo al tango, parte de él; le dio brillo y barrio, le dio calidad y mística. Creo que la frase `aristocracia arrabalera` lo pinta muy bien.
“A cantores y músicos les daba su lugar a través de sus arreglos, de sus composiciones, de sus códigos como tipo. Extrañar a troilo es extrañar al tango, y el tango está hoy, muy pero muy vivo”.
Karina Beorlegui: “Fue un músico que trascendió su muerte, Troilo hizo el tango más visceral; supo llevar -con su fueye y sus composiciones- el género a su máximo esplendor. Es uno de los compositores más emblemáticos para el tango, parte del patrimonio cultural de nuestro pais. El disco `Fueye`, junto al maestro Roberto Goyeneche, para mí es la biblia del tango.
“No se lo extraña, porque la ley de la vida es que en un momento no estamos más y Troilo ha logrado trascender su muerte, sigue vivo en su obra”.
Jacqueline Sigaut: “Llevó al tango a su altura máxima, lo resignificó desde su orquesta, sus cantantes, sus composiciones, su visión y su persona, le aportó `glamour` sin perder un ápice de mugre.
“Tenía una visión muy adelantada desde la composición de los temas hasta su manera de arreglar para las orquestas; sus melodías hablan por sí solas. Es verdad que hizo dupla con los mejores poetas del género y también se le puede alogiar esa decisión”.
Hernán Lucero: “Fue un exquisito, un príncipe del suburbio, llevó las posibilidades del género a lugares insospechados sin dejar nunca de ser popular. No necesitó jamás de academicismos, manierismos ni poses. Su orquesta `cantaba` como Gardel. Nadie fue ni será más gardeliano que Pichuco.
“Creo que desde Pichuco pocos fueron los maestros que vinieron después y desarrollaron como él una cancionística, un repertorio de canciones. Digo pocos por no decir casi ninguno; Troilo es el compositor de algunas de las canciones más grandes que dio el tango, y esas canciones hicieron del tango el género eminentemente popular de sus años de oro”.
Fuente: Télam
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