Características del producto



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La alfalfa es una especie de gran plasticidad que prospera tanto en regiones semiáridas como húmedas, con un rango óptimo de entre 500 y 1.000 mm de precipitaciones por año. • Suelos. Requiere suelos profundos y bien aireados, ya que es muy sensible al anegamiento y disminuye notablemente las tasas fotosintéticas ante estas situaciones. Se comporta mejor con pH mayores a 6,5. Es exigente en calcio, azufre y fósforo. Esta especie vegeta principalmente en verano y algunos cultivares se caracterizan por detener su crecimiento en invierno; por lo tanto, puede producirse en casi todo el suelo Argentino. • La henificación (secado) permite conservar el forraje seco a partir de una rápida evaporación del agua (10-15% de humedad) contenida en la planta. De esta manera se obtiene un forraje que mantiene la mayoría de los nutrientes para la alimentación. • La alfalfa es uno de los principales insumos en la alimentación de ganado vacuno para engorde o tambo, ya sea por pastoreo directo o en forma de rollos o fardos, sobre todo en épocas de baches forrajeros. También los equinos estabulados (en establos) en todo el país son alimentados por medio de fardos de alfalfa. • Alimentación animal. La alfalfa es la base de la alimentación animal en los planteos productivos de carne y leche y en la alimentación de equinos deportivos. La producción de alfalfa henificada (secada) en forma de fardos es una de las prácticas más utilizadas, ya que permite transferir los excedentes de forraje que tienen lugar en la primavera-verano a otras épocas del año en las que la oferta es menor o nula. • Son pocos los países oferentes de este producto, lo cual le da un buen posicionamiento en el mercado. Entre los demandantes se encuentran los países escandinavos, Medio Oriente, el Sudeste Asiático y la UE. • Un rendimiento medio puede estimarse en 12 toneladas de materia seca por hectárea por año, con variaciones dependiendo de los agrosistemas.


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