Desafortunada expresión y desdén

Admitamos que no ha sido nada feliz la frase de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis: “El derecho a viajar colisiona con la generación de puestos de trabajo”.

Es más, particularmente me produjo desasosiego pues trabajo en el rubro turístico, que venía de padecer fuertemente el impacto de la pandemia y recién ahora parecía encaminado a cierta recuperación.
Por una parte se pone en evidencia la ignorancia -o el desdén- sobre el valor que tiene la actividad turística en los puestos de trabajo que proporciona en el país y la región, desde las agencias de turismo, líneas aéreas, aeropuertos, sectores de la hotelería y la gastronomía, aseguradoras, etcétera.

Por el otro, se manifiesta una seria cortapisa a los derechos individuales. Se coarta la libertad de quienes quieren, pueden o directamente necesitan viajar al exterior, ya sea por trabajo, placer, por un compromiso deportivo, educativo, o también por salud.

Expresarlo como lo hizo la ministra plantea, de paso, una contradicción considerando que su propio hijo se encuentra en Londres, por las razones que fuere, y está muy bien.

Antes bien, Batakis debería procurar sentarse con todos los sectores que generan empleo, entre ellos el turismo, para acordar el impulso de sus actividades. El área que maneja es vital para suministrar confianza y procurar echar a andar de una vez la máquina de la producción y de los servicios que generan el empleo y el derrame tan necesarios.

María Fernanda Martínez


Admitamos que no ha sido nada feliz la frase de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis: “El derecho a viajar colisiona con la generación de puestos de trabajo”.

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