El camino
Después de aquel día, cuando amanecía
sin mirar adonde, ni siquiera como
buscar donde iba.
Solo anduvo andando, detrás se quedaba
el bello diamante, brillando, brillando.
Más allá veía, mientras caminaba,
testigo en silencio, el enorme cielo
que en todo ese tiempo, con ojos abiertos
miraba, miraba.
Transitó dormido, quizás escondido
por muchos senderos, subió por los cerros
se adentró en los bosques
mil noches de Enero.
Y en algún recodo del largo camino
descansó su cuerpo, remojó sus pies
sobre aquél arroyo.
Anduvo y anduvo, ya no tiene rutas
ni porqué, ni como, divisa a lo lejos
porque anduvo tanto, al bello diamante
brillando, brillando.
Roberto Savasta
DNI 14251572
Bariloche