Gustavo Antonio López: un hijo de María

La conversión de Gustavo fue una muestra del cristianismo puesto al servicio de Dios. Los recuerdos afloraron en el corazón de su compañera y esposa, Claudia Graciela Vázquez, que nos relató su vida: “Gustavo partió hace dos meses a la casa del Padre el 19 de diciembre 2025. Ha luchado el Buen Combate, ha peleado la gran batalla. Estaba convencido (en su tramo final sobre esta tierra) que la brevedad de la vida se define en los momentos cruciales.
Así fue que Dios lo despojó de todo aquello que no contribuyera a su preparación para la entrada a la Eternidad. Como su esposa, doy gracias a Dios por habernos permitido vivir en los meses finales la gracia del matrimonio: “unidos en la enfermedad hasta que la muerte los separe”.
Gustavo nació en Villa Huidobro, Córdoba, el 10 de setiembre de 1958. Aunque de muy pequeño su familia se trasladó a Justo Daract, San Luis. Allí estudió primaria y secundaria hasta que a los 18 años llegó al Alto Valle. En Cipolletti vivió un tiempo y luego se radicó en Neuquén capital, amaba entrañablemente la Patagonia. Sus abuelos maternos y paternos eran españoles, algunos inmigrantes y otros de padres españoles nacidos en Córdoba. Lógicamente, la guerra los obligó a buscar nuevas tierras de paz y es así como llegaron a la Argentina en el siglo pasado. Los abuelos paternos eran Manuel López y Claudia Navedo, y maternos: Santiago Roldán y Amada Rivarola.
Manuel se dedicó al comercio, Claudia a la casa y crianza de sus hijos. Santiago creó su propia receta de helados, y los comercializaba en el pueblo de V. Huidobro (Cañada Verde), también fue un gran atleta de pelota paleta. Por su parte, Amada, a la muerte de su esposo, continuó con la atención del icónico hotel bar Gran Hotel Colón Cañada Verde.
El papá de Gustavo fue un hombre íntegro, trabajó toda su vida en Ferrocarriles Argentinos y dejó un gran legado como hombre, esposo, padre y trabajador. La mamá de Gustavo aún vive en la Ciudad de Justo Daract. “Mary Nancy Roldán es una gran mujer de fe. Fue una destacada maestra y directora de escuelas humildes de la ciudad. Allí todos la reconocen por su dedicación y abnegación en su labor docente”.
Nuestro homenajeado tuvo activa participación en la iglesia neuquina. Comenzó con el rezo del rosario en su hogar con Daniel Mamet, integrante del Movimiento sacerdotal Mariano; eran épocas del Obispo Monseñor Agustín Radrizzani. Entre los recuerdos, Graciela evoca cuando tenían un quiosco en calle Juan B. Justo 124 y Radrizzani pasaba por allí, se sentaba en un cajoncito a charlar. Cuando Gustavo retornó a la iglesia dieron catequesis de adultos con su esposa. Recuerda los primeros festejos para el Día del niño en Catedral, ocasión en la que realizaban actividades para recaudar dinero.
“Gustavo, en cierta manera, hizo posible que Dios estableciera el grupo de varones para rezar los días lunes el rezo de varones y el rosario, en honor a Maximiliano Kolbe; hoy se han incorporado mujeres. Y participaba en el rosario de hombres en la escalinata de la Catedral.” Gustavo y Graciela –neuquina- se conocieron en 1990, y de su unión nacieron dos hijos, Carlos –en pareja con Andrea, tiene dos hijos, Santiago Andrés y Malvina Trinidad. Juan Pablo está en pareja con Paloma. Asimismo, Gustavo tiene -de su pareja anterior- dos hijos Marcelo y Marcos que le dieron una nieta Renata y tres nietos Juan, Lucas y Benjamín. Graciela destaca que siempre tuvieron la guía y el apoyo del padre Carlos Alberto Calzado, que les dio los sacramentos de Comunión y Confirmación y además los casó.
Nuestra entrevistada estudió Licenciatura en Orientación familiar en la Universidad Austral. En estos momentos se encuentra con sus hijos en Merlo, San Luis, poniendo en marcha un proyecto de establecer un coliving para adultos mayores, que había quedado en suspenso por la enfermedad de su esposo.
Vuelve a evocar la figura de su marido: “Gustavo, una persona perseverante y entregada a Dios luego de su conversión. Fue y es ahora en la eternidad un hijo de María. Y eso me trae consuelo, pues Nuestra Madre nunca nos abandona. Las últimas oraciones vocales que hicimos juntos, ya en su agonía, fueron: la consagración al Corazón Inmaculado, las Letanías a María Santísima y el Avemaría (“ruega por nosotros ahora y en la hora de la muerte”). ¡Gracias, Gustavo Antonio, por tu gran servicio cristiano!

La conversión de Gustavo fue una muestra del cristianismo puesto al servicio de Dios. Los recuerdos afloraron en el corazón de su compañera y esposa, Claudia Graciela Vázquez, que nos relató su vida: “Gustavo partió hace dos meses a la casa del Padre el 19 de diciembre 2025. Ha luchado el Buen Combate, ha peleado la gran batalla. Estaba convencido (en su tramo final sobre esta tierra) que la brevedad de la vida se define en los momentos cruciales.
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