Las guardias psiquiátricas

Fabián Wotnip
fwotnip@yahoo.com.ar

Hay una realidad de la psiquiatría argentina que la Ley de Salud Mental no reconoce y, por lo tanto, no protege.

El psiquiatra de guardia —en cualquiera de los más de 33 hospitales públicos con guardia activa, en hospitales agudos y generales— no trabaja en un horario administrativo ni en condiciones ideales. Trabaja de noche, de madrugada, con frío, con cansancio, con pacientes que llegan descompensados, delirantes, intoxicados, abstinentes, infectados, desesperados o al borde del suicidio. Muchas veces no duerme en toda la noche. Y cada llamado implica responsabilidad legal, clínica y humana.

Sin embargo, la Ley de Salud Mental no contempla esta realidad. Habla de defensores para el paciente —lo cual es correcto— pero no reconoce que el psiquiatra también necesita un marco de protección, porque es quien carga con la decisión, con el riesgo y con las consecuencias. El psiquiatra no es un enemigo del paciente. Es, muchas veces, su última barrera contra la muerte. Y eso merece ser explicado y, sobre todo, legislado.


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