Psiquiatría e ideología

Fabián Wotnip
fwotnip@yahoo.com.ar

Sostener hoy que la psiquiatría es un instrumento de control social no es un diagnóstico: es una coartada.
En los sistemas modernos, la psiquiatría carece del poder material para controlar: no encierra sin orden judicial, no define culpabilidades, no priva derechos civiles por sí sola. Está regulada, auditada y judicializada. Presentarla como aparato represivo es falsear el contexto histórico para obtener ventaja política, ideológica o presupuestaria.

Es una narrativa útil para deslegitimar al médico, justificar la inacción estatal y encubrir el abandono. No describe la realidad: la distorsiona deliberadamente.
El problema es que una parte de la Ley de Salud Mental argentina se apoya todavía en ese presupuesto anacrónico.

Confunde control con cuidado, poder con responsabilidad, y reemplaza la clínica por la sospecha ideológica. El resultado no es más derechos, sino menos tratamiento, menos recursos y mayor desprotección para los pacientes más graves. Reformular la ley no implica retroceder: implica adecuarla al estado actual de la medicina, del derecho y de los estándares internacionales, donde el eje es la calidad de atención, la continuidad terapéutica y la responsabilidad estatal efectiva.

Una ley que parte de un diagnóstico falso de la psiquiatría termina produciendo un daño real. Y ese daño hoy no lo padecen las instituciones, sino los pacientes y quienes tienen el deber de cuidarlos.


Exit mobile version