Casa de Piedra: dos ingenieros en busca de la solución

Para recibirse, estos dos jóvenes de Cipolletti y Neuquén presentaron un proyecto para optimizar el embalse Casa de Piedra, y obtener provecho aún en medio de la sequía que lo atraviesa. En la tesis que presentaron en la UNCo se sacaron diez.

Franco Landetcheverry, de Cipolletti y Matías Gabriel Rolandi, de Neuquén son los flamantes ingenieros que -en el momento de elegir tema para la defender la tesis final, de la carrera de Ingeniería, en la Universidad Nacional del Comahue- no dudaron en trabajar la problemática del embalse Casa de Piedra.


Debido a las restricciones por la pandemia, el examen fue a través de zoom virtual con los profesores Ing. Luciano, Nervi, como Tutor, y de jurado el Ing. Fernando Losano, Carlos González y Verónica Capitanich.
Cada uno dio examen desde su casa. Matías se encontraba solo con su hermana, y lejos de sus padres que están en el Chocón, desde que comenzó la pandemia, mientras que los padres de Franco esperaron ansiosos los resultados. Ambos aprobaron con 10.

El proyecto consistió en formular tres alternativas posibles para aprovechar el caudal del agua del embalse que disminuye cada día.


El proyecto comenzó buscando alternativas para solucionar el problema de sequía, aprovechando el caudal existente y lograr una optimización y funcionalidad de lo que genera pérdidas.

Ante la sequía, el ingreso de agua no es suficiente para que los generadores funcionen correctamente y un gran porcentaje del agua no puede ser utilizada para generar la energía necesaria, por lo tanto, esa energía se pierde. Además, el agua debe seguir su curso, para abastecer todas las poblaciones de abajo y alrededores.
Una vez realizado un estudio económico y energético, los jóvenes dieron con tres alternativas a la situación, pero debían decidir cuál sería la más benéfica, eficiente y menos costosa. “Debíamos elegir la más indicada y conveniente, para poder aprovechar el agua que se está perdiendo, lo que significa pérdidas económica y a su vez se hace imposible llenar el embalse, que sufre este periodo de sequía desde hace años”, manifestó Matías a Río Negro.


Poca agua


Recordemos que el embalse Casa de Piedra, que recibe el agua del Río Colorado, límite natural entre Río Negro y La Pampa; atraviesa una de las peores sequías de su historia.
“Cuando se inició la obra , Casa de Piedra tenía 110 m3, con un registro histórico que viene decayendo. Pero luego, se dieron épocas de muy pocas nevadas en el norte neuquino. 2014 fue el año en que menos agua ingresó y en el 2020 también. Ciclos más húmedos y otros de mucha sequía, que sumado al cambio climático fue modificando el caudal”, acotó Rolandi.

Según los últimos informes, desde 1997 hasta 2019 llevan 973 días, en los cuales no pudieron operar con las turbinas principales, por el bajo nivel del embalse sumado al poco ingreso del caudal. En la época donde no hay deshielos, como en el verano, la presa sufre la falta de agua.

El mayor porcentaje de agua que ingresa al embalse es proveniente de los deshielos, pero a medida que van pasando los años, con el efecto del calentamiento global disminuye porque cada vez hay menos nieve.
“En 2014, 138 días (del 10 de abril al 19 de agosto(, en los que se registró el menor ingreso de agua. A partir de entonces fueron entre 70 y 80 días, de varios ciclos de sequía. En 2020 también. Pero partiendo del 97 ya se se comenzó a registrar menos caudal de ingreso al embalse”, señaló Franco Landetcheverry. Y añadió: “Empiezan a ser más recurrentes los ciclos de poca agua que ingresan por la poca nieve que cae en la cuenca del norte de neuquino”.

De acuerdo a estudios y la información recaudada, los muchachos empezaron a analizar la posibilidad de instalar una pequeña central, con turbinas más chicas comparadas con las presas de la zona, dentro de la cuenca existente para que sea más económico y a la vez, sin nuevos movimientos.

“Una de las primeras posibilidades era la utilización de una turbina Kaplan vertical, Kaplan horizontal; y, la última, se trataba de tres turbinas de Flujo Cruzado, que fue la que seleccionamos a partir de los criterios energéticos, económicos y constructivos”, explica Franco. Y agrega: “Son sistemas sencillos, más factibles de construir y de menor costo”.

“Estas turbinas -las de Flujo cruzado- trabajarían con el caudal de agua existente, que es poco, abastecería a los pueblos de abajo y a la vez estarían produciendo energía”, indicó Matías Rolandi.

Actualmente, la presa cuenta con un caudal de 70 m3, y más de 45 m3 podrían producir con las turbinas existentes, pero por debajo este nivel es imposible generar energía.

“El proyecto tomaría hasta 45 m3, que sería el mínimo que tiran las turbinas existentes. Después de analizar todos los caudales registrados, elegimos turbinas más chicas, por el caudal que es menor a los 45 m3”, explicó Matías.

Matías y Franco se tomaron todo este asunto en serio. Juntos elaboraron este estudios de prefactibilidad de micro central hidroeléctrica para aprovechamiento del caudal ecológico en el embalse Casa de Piedra Río Colorado. Se preocuparon, analizaron, y defendieron su tesis con un tema que los preocupa y que es una problemática regional.


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