Cerezos, uno de los árboles favoritos de la región

La cereza, esa fruta deliciosa, tan atractiva y seductora a la hora de los postres, puede crecer en el patio de casa con simples cuidados. Aquí, los consejos de Romina, desde su vivero en Cipolletti.

La bella y primaveral flor del cerezo que luego se transformará en la riquísima fruta.

La bella y primaveral flor del cerezo que luego se transformará en la riquísima fruta.

En esta nota trataremos del árbol más pedido y popular de nuestra zona: el “cerezo y su riquísimo fruto”. La cereza, esa fruta carnosa y deliciosa, tan atractiva y seductora a la hora de los postres, puede crecer en el patio de casa con simples cuidados.


El vivero “El Cerezo” de Cipolletti, un joven emprendimiento familiar que además de contar con plantas de interior, exterior, flores y arbustos, se especializan en ofrecer una amplia variedad de árboles frutales, de diferentes lugares de Argentina y también de otros países.

La decisión de trabajar árboles de frutos- según cuentan sus dueños- fue para llenar el valle con estas especies y que la gente pueda cosechar de su propio patio, saludables frutos de estación.

El cerezo es un árbol de corteza rojiza y madera dura de color castaño claro, de hojas simples, ovaladas, de color verde brillante y bellas flores, con cinco pétalos que aparecen en la primavera, al mismo tiempo que las hojas -que caducan y brotan después de la floración- y suele comenzar con la primavera, aunque depende del clima.

“Es el favorito de la gente entre los frutales y nunca falta en el vivero que lleva su nombre y cuentan con las variedades: Santino, Bing y Lapins”, indica Romina Paz, dueña del vivero “El Cerezo” de Cipolletti, al ser consultada por Río Negro.

Romina, en el vivero que maneja desde 2016.


“Este árbol necesita de un sustrato bastante aireado y no abundar el riego porque se pudre” comenta la experta e indica que los meses de plantación a raíz desnuda son junio, julio y hasta mediados de agosto, ya que después solo se venden en macetas”.

Según la experta, la gente puede plantar un cerezo durante todo el año, con excepción del mes de enero debido a las altas temperaturas.

Es un árbol flexible que se adapta a diferentes terrenos aunque prefiere zonas de clima templado - sin embargo tolera el frío hasta los -20º C- pero las flores se pueden dañar a partir de los -2º C. En cualquier caso, el cerezo tiene una floración tardía que permite su supervivencia a heladas primaverales, esas a las que son tan sensibles la mayoría de árboles frutales.


Las plantas de cerezos suelen tener un crecimiento medio rápido y se da muy bien en la zona:

- La variedad Santina es originaria de Canadá, autofertil productiva. Sus frutos son de tamaño medio, con forma de corazón color rojo oscuro y pulpa roja. Su floración es al terminar septiembre y se cosecha desde mediados a fines de noviembre.

- La variedad Bing es originaria de EE.UU. y los frutos de forma ariñonada y de color rojo oscuro y pulpa roja con muy buena firmeza y sabor.

- La variedad Lapins es de Canadá, autofértil y perteneciente al grupo de polinizadores universales. Muy productiva, de frutos grandes, con forma de corazón y color rojo de pulpa rosada. Esta variedad suele ser muy sensible a heladas primaverales. Su floracion comienza a fines de septiembre y se cosecha desde fines de noviembre a principios de diciembre.


Los comienzos



El nutrido y joven vivero “El cerezo”, ubicado en ruta 151 km 6 de Cipolletti brinda una amplia variedad de especies de plantas tanto de interior como exterior pero su especialidad son los árboles de frutos.

Allá por el 2016, Romina Paz vivía en Ferri, un paraje alejado de Cipolletti. Sin trabajo, con su familia, comezaron a ofrecer por WhatsApp algunas plantas que había adquirido. La primera que vendió fue un cerezo, y de ahí el nombre del vivero.


Con muchas horas de trabajo y sacrificio nació esta empresa familiar y en 2019 Romina y su esposo pudieron abrir el vivero. “Un juguito y unas galletitas para Tiziano, y las mellizas Ambar e Iara, y salía a repartir por todo Neuquén”, recuerda Romina, mientras su marido Matías Baner trabajaba en el campo. “Llegué a trasladar hasta 44 frutales por viaje en la Kangoo”, señala la mujer

Hoy el vivero es atendido por la joven pareja y su ayudante Agustín Oyarza.


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