“‘Chato’, ¡duele!… pero que todos sepan el motivo de tu partida”
El 17 de septiembre, cuando me comunicaron por teléfono que mi hermano había partido, no podía entender por qué. Quisiera que alguien me explicara el porqué, si era un tipazo como hermano, como padre, como compañero, como ser humano. Lo poco o mucho que tenía lo compartía. Es cierto, no tenía nada porque de hecho lo mató la angustia de saber adónde se iría (a pesar de que no estaba solo, muchas somos las personas que estábamos a su lado para tratar de darle una mano) cuando el 27 de julio el juez falló en su contra y le comunicó que él no podía comprar la parte del 75% (compra que se realizaría con plata de gente que iba a colaborar con préstamos para darle la tranquilidad a mi querido hermano). Usted, Sr. juez, determinó que él solamente debía vender su 25% de la propiedad de mis padres donde actualmente vivía (lugar que él quería preservar porque era la casa de los viejos) y tenía que abandonar el lugar. En ese mismo escrito le informaron que le harían el depósito de 130.000 pesos el 15 de agosto. Llegó esa fecha y no pasó nada. El 17 de septiembre a las 13, viendo que mi hermano no respondía el llamado del celular como tampoco los toques de puerta, decidieron entrar por la ventana y allí lo encontraron durmiendo… pero lamentablemente para siempre. Ahora bien, Sr. juez, usted había ordenado el depósito para el 15 de agosto… le pregunto: ¿por qué eso no se respetó? Ahora me entero por parte del abogado que ese día desgraciado, ese fatídico 17 de septiembre, habían hecho el depósito en horas de la mañana. ¿Por qué no cumplieron lo pactado, siendo que lo habían dejado asentado? Entonces quedan muchas cosas y preguntas en el camino y una de las tantas es por qué la Justicia no se puso en el lugar de mi hermano. Él era jubilado, había trabajado toda una vida como un excelente chofer de colectivos de larga y corta distancia y todo el mundo lo conocía por “Chato”. Ahora bien, soy muy creyente en Dios… por algo quiso que mi hermano se fuera de esta vida tan ingrata. De una sola cosa estoy segura: sé que su espíritu y su alma no dejarían nunca el lugar de donde lo querían sacar (la casa de los viejos) y hay gente que nunca podrá ir a vivir allí. Ruego a Dios que no deje tranquila la conciencia y no deje vivir en paz a todas aquellas personas que trabajaron y actuaron para que este problema terminara así. Ya no tengo físicamente a mi querido hermano, pero no siento culpa alguna ni remordimientos. Quienes trataron de hundirlo tendrán que pagar, porque todo lo malo vuelve, lo mal obtenido se pierde y todo lo mal que se hace se paga acá, en el mundo terrenal. Más de uno me darán la razón: era tan noble, tan honesto, tan servicial, tan bueno… hacía el bien sin mirar a quién, es por eso que Dios lo vino a buscar y se lo llevó dormido, porque no sufrió la muerte mi hermanito querido, se fue en paz. Sí sufriremos su ausencia, pero ya nadie podrá hacerle daño o lastimarlo. Y otra cosa más: de nada vale en este mundo ser ambicioso, porque partimos en un sobretodo de madera y con una muda de ropa, nada más. El egoísmo, la ambición, el poder, la prepotencia y el orgullo llevan a los seres humanos a ser realmente porquerías de personas. Ojalá mucha gente lea estas líneas para que traten de cambiar, porque no sirve de nada. Todos, de una o de otra manera, partiremos al más allá. Julia Ruth Maljasian DNI 13.837.987 Roca
Julia Ruth Maljasian DNI 13.837.987 Roca
El 17 de septiembre, cuando me comunicaron por teléfono que mi hermano había partido, no podía entender por qué. Quisiera que alguien me explicara el porqué, si era un tipazo como hermano, como padre, como compañero, como ser humano. Lo poco o mucho que tenía lo compartía. Es cierto, no tenía nada porque de hecho lo mató la angustia de saber adónde se iría (a pesar de que no estaba solo, muchas somos las personas que estábamos a su lado para tratar de darle una mano) cuando el 27 de julio el juez falló en su contra y le comunicó que él no podía comprar la parte del 75% (compra que se realizaría con plata de gente que iba a colaborar con préstamos para darle la tranquilidad a mi querido hermano). Usted, Sr. juez, determinó que él solamente debía vender su 25% de la propiedad de mis padres donde actualmente vivía (lugar que él quería preservar porque era la casa de los viejos) y tenía que abandonar el lugar. En ese mismo escrito le informaron que le harían el depósito de 130.000 pesos el 15 de agosto. Llegó esa fecha y no pasó nada. El 17 de septiembre a las 13, viendo que mi hermano no respondía el llamado del celular como tampoco los toques de puerta, decidieron entrar por la ventana y allí lo encontraron durmiendo... pero lamentablemente para siempre. Ahora bien, Sr. juez, usted había ordenado el depósito para el 15 de agosto... le pregunto: ¿por qué eso no se respetó? Ahora me entero por parte del abogado que ese día desgraciado, ese fatídico 17 de septiembre, habían hecho el depósito en horas de la mañana. ¿Por qué no cumplieron lo pactado, siendo que lo habían dejado asentado? Entonces quedan muchas cosas y preguntas en el camino y una de las tantas es por qué la Justicia no se puso en el lugar de mi hermano. Él era jubilado, había trabajado toda una vida como un excelente chofer de colectivos de larga y corta distancia y todo el mundo lo conocía por “Chato”. Ahora bien, soy muy creyente en Dios... por algo quiso que mi hermano se fuera de esta vida tan ingrata. De una sola cosa estoy segura: sé que su espíritu y su alma no dejarían nunca el lugar de donde lo querían sacar (la casa de los viejos) y hay gente que nunca podrá ir a vivir allí. Ruego a Dios que no deje tranquila la conciencia y no deje vivir en paz a todas aquellas personas que trabajaron y actuaron para que este problema terminara así. Ya no tengo físicamente a mi querido hermano, pero no siento culpa alguna ni remordimientos. Quienes trataron de hundirlo tendrán que pagar, porque todo lo malo vuelve, lo mal obtenido se pierde y todo lo mal que se hace se paga acá, en el mundo terrenal. Más de uno me darán la razón: era tan noble, tan honesto, tan servicial, tan bueno... hacía el bien sin mirar a quién, es por eso que Dios lo vino a buscar y se lo llevó dormido, porque no sufrió la muerte mi hermanito querido, se fue en paz. Sí sufriremos su ausencia, pero ya nadie podrá hacerle daño o lastimarlo. Y otra cosa más: de nada vale en este mundo ser ambicioso, porque partimos en un sobretodo de madera y con una muda de ropa, nada más. El egoísmo, la ambición, el poder, la prepotencia y el orgullo llevan a los seres humanos a ser realmente porquerías de personas. Ojalá mucha gente lea estas líneas para que traten de cambiar, porque no sirve de nada. Todos, de una o de otra manera, partiremos al más allá. Julia Ruth Maljasian DNI 13.837.987 Roca
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