Chile elige hoy presidente en una elección con pronóstico reservado

Las encuestas dieron "empate técnico" hasta el último minuto.

Santiago (Télam-SNI, por Alberto Galeano, enviado especial).- Nadie se atreve con certeza a vaticinar quién será el ganador del ballotage presidencial de hoy en Chile, entre el derechista Joaquín Lavín y el socialista moderado Ricardo Lagos.

Un dato sirve para ilustrar esta situación: a diferencia de la primera vuelta, del 12 de diciembre, donde Lagos superó por cuatro décimas a Lavín (49,9% contra 49,5%, respectivamente) el comando electoral del oficialismo no organizó ninguna celebración para después de los comicios.

En caso de que los resultados no sean concluyentes, existe un acuerdo entre ambos candidatos para que el Tribunal Calificador de Elecciones proclame al ganador.

A una década de iniciada la transición a la democracia, el país aún no puede desprenderse de la herencia dejada por el ex dictador Augusto Pinochet, cuya liberación de Londres se aguarda en Santiago para el próximo fin de semana. (ver aparte)

La figura del ex dictador, de 84 años, estuvo presente en cada acto de los candidatos, para favorecer o desmerecer a uno o a otro, para que los analistas tejieran probables beneficios o prejuicios políticos o para avizorar el futuro de Chile.

Un trabajo de último momento del analista Jaime Egaña estimó que Lavín alcanzará el 50,8% de los votos, sobre el 49,2% de Lagos, ex ministro de Obras Públicas de la Concertación que gobierna Chile desde 1990.

Egaña otorgó a Lavín, un economista de 46 años, egresado de la Universidad de Chicago y ex asesor de Pinochet, una ventaja de 118.291 votos sobre un padrón de 8 millones de electores.

Algunos analistas estiman que alrededor de un 7%, unas 800.000 personas que no votaron en la primera vuelta, serán las que definirán la elección. De la Argentina partieron unos 20.000 chilenos, la mitad de ellos de la región patagónica.

Los lavinistas aguardan el voto de la Democracia Cristiana, aliada de los socialistas en la Concertación, como ocurrió el 12 de diciembre. «Yo diría que el 50% de las personas que históricamente han votado por la Democracia Cristiana, ya lo hicieron por Joaquín Lavín», dijo a Télam-SNI el diputado Juan Antonio Coloma, secretario de la pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI).

En el centro de Santiago son mayoritarias las personas que afirman que votarán por Lagos, pero saliendo de la capital chilena crece el apoyo al líder derechista, ex intendente del aristocrático municipio de Las Condes. Los lavinistas se muestran más seguros de su triunfo que los laguistas.

El Partido Comunista, que se convirtió en la tercera fuerza electoral con unos 300.000 votos (3,3%), anunció que sus militantes no votarán por ninguno de los dos candidatos. Pero en la primera vuelta muchos votos del PC fueron para Lagos.

El voto de la mujer, que mayoritariamente fue para Lavín el 12 de diciembre, es otros de los factores que incidirán en el ballotage.

Para atenuar el avance derechista en este campo, Lavín nombró jefa de su campaña a la ex ministra de Justicia Soledad Alvear, la figura del gobierno del presidente Demócrata cristiano, Eduardo Frei, con mejor imagen en la opinión pública.

Alvear impulsó leyes que favorecieron a la mujer y la denominada ley de filiación, para que todos los hijos sean iguales ante la ley, en uno de los poco países del mundo donde no existe el divorcio vincular.

¿Quién será el ganador del ballotage? ¿El nuevo gobierno desarmará la estructura autoritaria dejada por el régimen de Pinochet, que aún sobrevive con los senadores designados y los jefes de las Fuerzas Armadas que no pueden ser removidos de su cargo por el presidente? Son preguntas que aún no tienen respuestas.

Lagos, hiperactivo y sonriente

Santiago de Chile (EFE).- Ricardo Lagos, el dirigente más carismático de la izquierda chilena, escuchó «la voz del pueblo» cuando hace un mes se le escapó de las manos un triunfo que muchos daban por seguro y que hubiera llevado a un socialista a La Moneda treinta años después de la elección de Salvador Allende.

Ese día murió el «hombre de Estado» y nació el «ciudadano Lagos», un candidato sonriente e hiperactivo que recorrió en mangas de camisa las poblaciones populares y aparece en televisión junto a un taxi tiroteado pidiéndole a los delincuentes que no voten por él.

Pero la nueva estrategia desplegada para asegurar el triunfo en la segunda vuelta no ha afectado a su condición de socialista ilustrado que aspira a convertirse en presidente para completar la transición del país hacia un sistema plenamente democrático.

«Seré el tercer presidente de la Concertación, no el segundo presidente socialista de Chile», afirma Lagos, consciente de que su programa político es la base de la coalición.

Lavín, la promesa de la derecha

Santiago de Chile (EFE).- Su estilo directo y su capacidad para sintonizar con las aspiraciones de los chilenos han conducido al candidato conservador Joaquín Lavín a la segunda vuelta tras haber roto el techo histórico de la derecha al obtener el 47% de los votos en la primera vuelta.

Lavín, ex colaborador de Pinochet y enemigo de los «políticos tradicionales», ha logrado entusiasmar y unir a la fragmentada derecha chilena, que desde hace más de cuarenta años no ha llegado al poder por la vía democrática.

Con una energía inagotable de la que hizo gala en vertiginosos recorridos por todo el país, este economista de 46 años se ha convertido en la gran esperanza de la oposición, que ahora luce una imagen moderna, con un nuevo discurso y un estilo distinto.

Para ello, ha sido necesario ocultar a Pinochet, el anciano general en cuyo gobierno Lavín colaboró, a quien fue a visitar a Londres pocas semanas después de su detención y cuyo retorno a Chile exigió de forma enfervorizada durante un mitin callejero.


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