Christian Castro sedujo al público en Neuquén

En el recital que brindó Christian Castro el sábado pasado en Neuquén, el músico reunió a más de 3.000 personas en el estadio "Ruca Che" y desató la histeria generalizada de la platea femenina que se convocó para verlo.

NEUQUEN (AN).- «Es divino, lo máximo, que lo tiren a la hinchada», fue el reclamo unánime de la platea. Con sus baladas románticas, el hijo de Verónica Castro pasó por esta ciudad y desató pasiones de todas clases y colores. En el recital que ofreció el sábado en el estadio Ruca Che ante unas 3.000 almas se pudo ver de todo. Desde señoras mayores, hasta conocidos políticos bailando al son de los temas de su ídolo, gitanas revoleando sus pañuelos, chicos con vinchas y hombres grandes filmando extasiados todos los movimientos.

Puntual y sumamente profesional, Castro arrancó con los primeros temas pasadas las 22 cuando el público estallaba en gritos varios y ardía por encontrarse con su ídolo. Enfundado en un traje gris al mejor estilo Luis Miguel y secundado por un compacto grupo de músicos vestidos de negro, el vástago de la popular actriz mexicana no defraudó a sus seguidores.

Los temas de sus inicios, más los de su último álbum fueron la excusa perfecta para que Castro comprobara la histeria que genera por estos lares. «Opening», «Más y más», «Tu sombra en mí», «Amaneciendo en ti», «Sé mi aire», «Amor» y «Si tu me amaras» son algunas de las canciones que descerrajó ante un público extasiado que lo siguió sin concesiones a lo largo de dos horas. «Que lo tiren a la hinchada», gritaban desaforadas y casi al borde del llanto unas señoras de pollera a la rodilla, anteojos y aspecto de abuelas, ubicadas en los primeros asientos.

A su lado y sin dejar de revolear los pañuelos, las gitanas se deshacían en elogios. «Es una manteca, un amor, un dulce de leche», describía Chongui Sosni, una gitanita quinceañera secundada por dos mayores que tampoco escatimaban halagos.

Banderines con leyendas alusivas, chicas sacando fotos y nenas con vinchas y gorras con la cara del cantante completaban el panorama y le daba al estadio un clima de mística religiosa.

Allá arriba, Castro hacía lo suyo. «Yo no puedo vivir sin Neuquén», aseguraba entre alaridos, con luces verde esmeralda de fondo y su figura iluminada por potentes reflectores.

Como telón de fondo, se dejaban ver dos pantallas gigantes con videos de los primeros pasos de Christian, donde aparece con el pelo más oscuro, rulitos y la fisonomía cambiada.

Solícito y conocedor de ciertos códigos del márketing, Castro aprovechó la ocasión para besar los corpiños que le tiraban, bailar un par de temas con sus seguidoras y revolear la cola, entre otras gracias que desataron el fervor unánime de quienes llenaron el estadio.

«Esta es mi primera vez en Neuquén, espero que no sea la última y gracias por acompañarme», concedió casi al término de su actuación, ante el aullido ensordecedor.

El éxtasis llegaría en el bis, con «Mi vida sin tu amor» «Por amarte así», «Nadie» y «Angel», el hit que lo lanzó a la fama y con el que el músico terminó su show.

Afuera, los vendedores de vinchas, gorritas y merchandising de todas clases hacían su agosto entre la muchedumbre que pugnaba por salir sin dejar de tararear los temas de su ídolo.


NEUQUEN (AN).- "Es divino, lo máximo, que lo tiren a la hinchada", fue el reclamo unánime de la platea. Con sus baladas románticas, el hijo de Verónica Castro pasó por esta ciudad y desató pasiones de todas clases y colores. En el recital que ofreció el sábado en el estadio Ruca Che ante unas 3.000 almas se pudo ver de todo. Desde señoras mayores, hasta conocidos políticos bailando al son de los temas de su ídolo, gitanas revoleando sus pañuelos, chicos con vinchas y hombres grandes filmando extasiados todos los movimientos.

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