Con el celular, el paseo pasó a ser una ayuda para la naturaleza
Solo al usar el dispositivo móvil, personas de todas las edades contribuyen a descubrir la salud de arroyos y lagunas en la Argentina. Investigadores de Neuquén colaboraron en el análisis de los datos. Qué implican los resultados alcanzados
La historia de la aplicación PreserVamos empezó con una pregunta sencilla: ¿puede cualquier persona ayudar a proteger los ríos y lagunas al usar solo su celular?
La iniciativa, que fue creada hace 10 años, demostró que la respuesta es afirmativa. Sí, la ciencia ciudadana, a través de la recopilación de datos, puede ayudar al estudio de los ecosistemas acuáticos.
Días atrás, el grupo de investigadores que diseñaron y llevaron a cabo la iniciativa publicaron un reporte en la revista Ecology de la Sociedad Ecológica de los Estados Unidos.
El trabajo fue liderado por el científico Joaquín Cochero del Instituto de Limnología Ringuelet, del Conicet y la Universidad Nacional de La Plata.
En diálogo con Diario RIO NEGRO el doctor Cochero dijo: “El objetivo principal siempre fue el mismo: involucrar a las comunidades en los estudios científicos en ríos y lagos, para generar información de calidad, fomentar el cuidado de estos ambientes y a la vez acercar la ciencia académica a todo el mundo”.
Además agregó: “Ya cumplimos varios objetivos, incluyendo expandir la participación a varias provincias y desarrollar nuevas herramientas de monitoreo”.
El investigador resaltó que “hay datos de la zona de bosque patagónico, ya que hay un equipo coordinador de PreserVamos en Junín de los Andes y San Martín de los Andes. Pero también hay datos a lo largo de todo el Río Negro casi hasta su desembocadura”.
En el reporte publicado en Ecology, también participan como coautores investigadores y técnicos del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén y del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) en Junín de los Andes y la Dirección General de Biodiversidad y Sostenibilidad en San Martín de los Andes, Neuquén.

Por qué importa
En un país tan grande, los científicos a veces no llegan a todos los rincones. Por eso, el equipo de PreserVamos (https://preservamos.ar/) invitó a voluntarios de todas las edades a registrar, a través de una app, datos sobre el estado del agua, la vegetación y los animales, además de las actividades humanas que ocurren cerca de los ambientes acuáticos.
La comunidad logró reunir más de 1.200 observaciones de ecosistemas de todo el país. Hay registros de arroyos serranos, lagunas pampeanas y ríos de la Patagonia, y cada uno aporta una pieza para entender cómo cambian estos lugares a lo largo de las estaciones.
La iniciativa PreserVamos demostró que la ciencia ciudadana puede contribuir al estudio de ecosistemas acuáticos a través del uso de celulares
Los datos muestran que los arroyos de las sierras, en general, conservan mejor calidad ecológica, mientras que los ecosistemas cercanos a zonas urbanas presentan más signos de alteración.
Así, cada usuario se convierte en un “sensor humano” capaz de alertar sobre problemas ambientales y de celebrar cuando un sitio está sano.
La app permite cargar fotos, responder preguntas simples y marcar el lugar exacto con el GPS del teléfono. Así, cualquier persona, desde estudiantes hasta familias que salen de excursión, puede sumarse y contribuir a cuidar el ambiente.
“Actualmente, estamos desarrollando índices de calidad de ríos de varios biomas, gracias al conocimiento cooperativo de todas y todos”, detalló el doctor en biología Cochero.
Datos, ciencia y esperanza
Cada punto registrado incluye detalles sobre la apariencia del agua, si huele raro, si hay peces, insectos o aves, y si se notan cambios por obras, basura o actividades humanas.
Todos los datos se guardan en una base estandarizada, lo que hace posible comparar la información sin importar quién la haya subido.
El proyecto PreserVamos permitió a voluntarios de la Argentina recolectar datos sobre el estado del agua, la vegetación y la fauna en ríos y lagunas
La iniciativa no se queda solo en lo local: los datos de Argentina se conectan a bases mundiales, de modo que lo que ocurre en un arroyo de Córdoba puede ser útil para científicos en Europa o América del Norte.
El estudio indica que los datos ayudan a crear estrategias globales y a entender cómo se relacionan los ecosistemas.
La transparencia es clave: toda la información es abierta, cualquiera puede descargarla, usarla para tareas escolares o investigaciones, o incluso compartirla con autoridades cuando surjan problemas.
Así, la ciencia ciudadana se convierte en herramienta de acción y educación.
El proyecto, que contó con apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), también ayudó a que las personas tomen conciencia del valor del agua y de los ecosistemas acuáticos.
El aporte ciudadano posibilitó ver tendencias y cambios que antes quedaban invisibles para los científicos.

Ciencia ciudadana: mentes curiosas, datos que transforman
Sin ser científicos profesionales, las personas pueden sumarse a proyectos de investigación y ayudan a recolectar datos, observar la naturaleza o aportar ideas para resolver problemas. Se trata de iniciativas de ciencia ciudadana.
Una de ellas es el Proyecto Vaquitas: invita a la gente a sacar fotos de vaquitas de San Antonio y avisar si ven especies nativas o invasoras, ayudando a cuidar la biodiversidad. Es impulsada por un grupo de científicos desde Bariloche.
Otro caso es la producción de medidores de CO2: familias y escuelas aprendieron a armar estos dispositivos para medir la ventilación y reducir riesgos de enfermedades como el COVID, al usar tecnología accesible y compartiendo los resultados.
También existe la Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada, donde personas de todo el país registran animales muertos en rutas para entender el impacto del tránsito en la fauna y pensar soluciones.
Además, hay proyectos de monitoreo de abejas y polinizadores, censos de árboles urbanos y hasta iniciativas para vigilar la calidad del agua y el suelo en diferentes provincias.
Participar en ciencia ciudadana permite que más voces y miradas se sumen al conocimiento, acerca la ciencia a la vida cotidiana y ayuda a resolver desafíos ambientales y sociales reales.
La historia de la aplicación PreserVamos empezó con una pregunta sencilla: ¿puede cualquier persona ayudar a proteger los ríos y lagunas al usar solo su celular?
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