Con más calor, las hormigas patagónicas hacen más trabajo en equipo
Lo reveló un experimento en Bariloche. Fue realizado por científicos del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue. Detectaron que el calor incrementa la velocidad y la eficacia del transporte grupal de comida.
La especie Dorymyrmex tener es una hormiga nativa de la Patagonia. Es pequeña y de color marrón claro, reconocible por una protuberancia cónica en el pedicelo. Habita suelos abiertos y áridos de la estepa.
En Bariloche, científicos del Instituto INIBIOMA, que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, hicieron un experimento y descubrieron que el calentamiento del suelo mejora el trabajo en equipo de las poblaciones de esa hormiga.
Detectaron que con más calor, se aumenta la velocidad y la precisión con que esos insectos transportan alimentos juntos. Incluso a temperaturas extremas, las hormigas mantuvieron altos niveles de éxito en el transporte cooperativo.
El estudio fue publicado en la revista Proceedings B de la Royal Society del Reino Unido. El equipo de investigadores estuvo integrado por Andrés Matías Devegili, Nataly Forero-Chavez, Andrea Marina Alma y Alejandro Gustavo Farji-Brener. Analizaron ejemplares de la especie Dorymyrmex tener bajo distintas condiciones térmicas.
El experimento se realizó en campo abierto, en la región de San Carlos de Bariloche, empleando placas capaces de calentar el suelo a diferentes temperaturas respecto al ambiente natural. Sobre estas placas, se colocaron cebos artificiales cerca de los nidos para observar cómo el grupo de hormigas transportaba objetos de gran tamaño.
Las actividades se grabaron en video y permitieron analizar el éxito en la remoción del cebo, la precisión en la dirección del traslado, la velocidad de transporte y la cantidad de hormigas involucradas.
El calentamiento del suelo mejoró el trabajo en equipo: el porcentaje de cebos removidos aumentó con calentamientos moderados (+5 y +15℃) y disminuyó a la temperatura más alta (+25℃). La precisión en el traslado también creció, ya que los grupos lograron dirigir el cebo de manera más directa hacia el nido.
Un hallazgo relevante fue el aumento de la velocidad de transporte bajo temperaturas elevadas, permitiendo a las hormigas retirar los cebos en menos tiempo. El tiempo para alcanzar el consenso sobre cómo mover el objeto se redujo con el suelo caliente, optimizando la coordinación del grupo.
En diálogo con Diario RÍO NEGRO, uno de los coautores, el doctor en ecología Andrés Devegili, comentó: “Si un suelo más cálido hace que algunas hormigas cooperen y transporten alimento con mayor eficiencia, podrían capturar recursos más rápido y volverse más dominantes a largo plazo. Eso puede reordenar las interacciones en la comunidad, como la competencia con otros insectos, la depredación, los mutualismos como el cuidado de pulgones, y los procesos como la dispersión de semillas”.
También señaló que “muchas hormigas tropicales suelen tener márgenes térmicos más estrechos que las templadas; por eso, el calentamiento del suelo podría alterar más su desempeño colectivo y, en consecuencia, tener efectos ecológicos más marcados en regiones tropicales”.
En cuanto a la posibilidad de que otras especies sociales hagan lo mismo que la especie estudiada si sigue subiendo la temperatura, el científico opinó que “podría ocurrir, pero no es automático. Es más probable en especies sociales sensibles a la temperatura (como muchas hormigas y otros insectos), porque su rendimiento depende fuertemente de la temperatura”.
En cambio, “en especies sociales menos sensibles a la temperatura, como algunos mamíferos, se esperarían efectos menos directos sobre el rendimiento por calentamiento del suelo”.
Aun así, aclaró, incluso en hormigas, el resultado depende del balance entre el “motor” (fisiología: más velocidad/actividad) y la “señal” (coordinación/comunicación: feromonas y adherencia que pueden degradarse con calor). Por eso, en algunas especies el calentamiento podría mejorar el rendimiento, y en otras desordenar la coordinación”.
El calor pone a prueba a los insectos
La comunidad científica estudia cómo el cambio climático, especialmente el calentamiento global, puede afectar a los insectos. En el nuevo trabajo del científico Andrés Devegili y colegas en Bariloche se identificó que cuando la temperatura del suelo sube, las hormigas pueden trabajar mejor en equipo.
Sin embargo, los investigadores también explican que esas mejoras tienen límites: si hace demasiado calor, algunas tareas empiezan a fallar porque las hormigas reclutan menos ayudantes y su comunicación por feromonas se debilita. Esto revela que no siempre “más calor” es mejor para los insectos; depende de la especie y de cuánto se adapte a su ambiente
En resumen, el cambio climático puede beneficiar en parte la vida social y el trabajo en equipo de algunos insectos, pero si las temperaturas suben mucho, incluso las especies tolerantes al calor pueden verse afectadas. Por eso, los expertos dicen que es clave estudiar tanto el comportamiento individual como el grupal para entender cómo los insectos enfrentarán un planeta más caliente en el futuro.
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