El legado del científico que dedicó su vida a los peces de la Patagonia

El biólogo Víctor Cussac del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue investigó y defendió las especies de agua dulce que hacen única a la región, frente a la amenaza de peces exóticos y el cambio climático. Falleció recientemente y su trabajo marcó un antes y un después en la conservación

La mojarra desnuda es la especie de pez más amenazada de la Patagonia/F. Hábitat y Desarrollo

La Patagonia argentina conserva al menos diez especies nativas de peces de agua dulce adaptadas a ambientes fríos y áridos. Estas especies enfrentan amenazas como la introducción de peces exóticos, la contaminación y la fragmentación de hábitats. Así lo advirtió el científico Víctor Cussac, autor del libro digital Peces de agua dulce de la Patagonia: conservación, pesca y acuicultura, publicado por la Administración Nacional de Parques Nacionales.

Cussac fue doctor en biología e investigador superior del Conicet. Su trabajo impulsó la valoración y protección de la biodiversidad patagónica. Inspiró a las nuevas generaciones de científicos y su legado permanece en la comunidad académica y en el desarrollo de políticas ambientales para la región.

Patagonia: diversidad única de peces


La región se caracteriza por una baja diversidad de peces nativos, consecuencia de una historia geológica y climática con glaciaciones y barreras naturales. Cussac señaló que la diversidad de peces es baja en comparación con otras regiones de Sudamérica.

Entre los peces más importantes está el puyen, que habita lagos y ríos de toda la región y cumple roles como presa y depredador.

El bagre patagónico vive en el fondo de los ríos y lagos y se reconoce por su aspecto alargado y color pardo. La perca patagónica es el pez depredador nativo más grande y se adapta a lagos, ríos y embalses.

El pejerrey patagónico se encuentra en lagos andinos y se diferencia del pejerrey bonaerense por su tamaño y coloración. La perca, el pejerrey y el bagre forman el núcleo de la ictiofauna nativa de lagos y ríos patagónicos, según destacó el científico.

Los galáxidos son peces nativos de agua dulce que habitan ríos y lagos fríos de la Patagonia y se destacan por su importancia ecológica como presas y depredadores.

Entre los galáxidos se encuentra el aplochitón. En tanto, la lamprea, que pertenece a otro grupo, realiza migraciones entre agua dulce y el mar para completar su ciclo de vida.

La introducción de especies exóticas redujo poblaciones de nativas /C. Maureira -ArgentiNat

La mojarra pampeana es la principal especie nativa en ambientes fluviales del norte de la región. Por su parte, la mojarra desnuda es un pez pequeño y endémico, que vive únicamente en un arroyo termal de la meseta de Somuncurá, provincia de Río Negro. Es la especie de pez de agua dulce más amenazada de la región de la Patagonia.

El impacto de las especies exóticas


La introducción de salmónidos, como la trucha arcoíris, modificó los ecosistemas acuáticos y provocó competencia y depredación sobre las especies nativas. La introducción de truchas en la Patagonia provocó una disminución de las poblaciones de peces como el puyen.

Cussac también aclaró en su libro que la fragmentación de hábitats por represas y canales puede afectar la migración y reproducción de peces nativos. La contaminación y el uso de carnada viva también amenazan la supervivencia de esas especies.

Las especies nativas controlan poblaciones de insectos y sirven de alimento a aves y mamíferos acuáticos. Cussac se basó en investigaciones científicas, colecciones biológicas y bases de datos como FishBase, IUCN y BOLD Systems para conocer la distribución, genética y estado de conservación de cada especie.

Tras describir las especies y las amenazas, el científico subrayó que la protección de los peces nativos requiere restaurar hábitats, limitar la introducción de exóticos y cumplir las normativas de conservación. La gestión responsable de la pesca y la acuicultura también es clave para evitar la sobreexplotación y la pérdida de especies únicas.

“Dado que las siembras ya han alcanzado el establecimiento de poblaciones autosostenidas para la pesca deportiva, y considerando sus efectos negativos sobre la conservación de especies nativas de peces, anfibios y aves, tal vez haya llegado el momento de abandonar definitivamente esta práctica”, afirmó el investigador.

La Patagonia ofrece un laboratorio natural para estudiar la evolución y adaptación de peces de agua dulce en condiciones extremas. La conservación de su ictiofauna resulta esencial para mantener el equilibrio ecológico y el patrimonio biológico de la región.

Quién fue Víctor Cussac


Víctor Cussac fue un referente indiscutido en la investigación y la gestión científica en la Patagonia argentina.

Fue director del Instituto INIBIOMA, que depende del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue. Su trabajo fue clave para la consolidación y el crecimiento del CCT CONICET Patagonia Norte. Su producción abarca artículos científicos, libros e informes técnicos, además de la dirección de numerosas tesis de grado, maestrías y doctorados.

El legado de Víctor Cussac permanece vivo en el conocimiento sobre la biodiversidad acuática

“Después de estar en la Universidad de Buenos Aires, Cussac llegó a la Patagonia e impulsó la investigación sobre la ictiofauna local. Formó equipos que contribuyeron al conocimiento científico de la región”, resaltó en diálogo con Diario RIO NEGRO, el científico Hugo López, ex jefe de la división de zoología de vertebrados del Museo de La Plata y ex investigador de la CIC de la provincia de Buenos Aires.

Destacó por la capacidad de Cussac para liderar, formar recursos humanos y colaborar con colegas. López lo definió como “un mediocampista con visión estratégica, liderazgo, inteligencia y esfuerzo personal”.


Exit mobile version