Cinco años para instalar una marca
NEUQUEN (AN).- Con el último corcho que se coloca en las botellas de una bodega recién inaugurada comienza la verdadera batalla por instalar esa marca nueva en el mercado y en el paladar de los consumidores. Es una pelea que demandará no menos de cinco años de trabajo de marketing, participación en concursos, certámenes, ferias y exposiciones internacionales de cata y clases magistrales con enólogos y gourmets, y demanda una inversión muy similar a la que se necesitó para poner en marcha el proyecto.
El riesgo, dicen los operadores, es muy alto: si el vino novel no se impone, por mejor calidad que tenga, será víctima de una compra a granel por bodegas con marcas ya instaladas, a un precio inferior, casi al 30% del valor con que llegará a góndolas y vinotecas. Eso ocurrió con los vinos chilenos, que sumaron calidad y penetración en el mercado, y así formaron el gusto de los consumidores en varios países, al punto que son los únicos que entran. Roberto Schroeder dijo ayer que «la comercialización es costosa y larga; se construye a lo largo de muchos años». Quizás por eso el riesgo de la inversión inicial fue alto, y constituyó uno de los factores para que el Iadep se hiciera cargo de los créditos que el BPN dio para El Chañar III Etapa.
Nota asociada: Sobisch dará créditos para vender los vinos
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