Cipolletti parece haber perdido la confianza

El equipo jugó con una marcada desesperación y con poco orden en todas sus líneas.

CIPOLLETTI (AC).- Se trata de una cuestión anímica. La desesperación le gana al razonamiento, el temor a la autoestima y el desorden a la armonía. De ese cóctel no sale nada bueno y se termina pagando muy caro. Cipolletti lo volvió a padecer al caer en su cuarto partido consecutivo.

Esta vez fue Juventud Antoniana quien le ganó en su propio reducto por 1 a 0 en el encuentro correspondiente a la decimocuarta fecha del torneo de la Primera B Nacional.

Otrora ganar en el estadio de la «visera» se convertía en un trabajo poco menos que imposible para cualquier rival. En esta temporada sobre siete partidos jugados perdió tres, ganó dos e igualó en los otros dos. Magra cosecha para un torneo donde las localías cobran tanta importancia.

Ese será precisamente el primer trabajo que tendrá por delante el nuevo técnico, el conocido Vicente Cayetano Rodríguez. Fortalecer anímicamente a un equipo que por el excesivo temor a equivocarse termina confundiendo velocidad con vértigo y ataque con desorden.

Ayer lo sufrió ante un limitado equipo salteño que con algo de orden, una mayor convicción y jugando con la desesperación del rival, se quedó con el triunfo que tanto necesitaban los albinegros.

La firmeza de los centrales, la prolijidad de manejo que siempre le da Iturrieta, el despliegue de Albornoz y la habilidad de Velarde, fueron los argumentos expuestos por un equipo que vino a tratar de conseguir un punto y se encontró con tres.

Individualmente Cipolletti le opuso la lucha de Pereyra, el amor propio de Homann y la entrega de todos, pero estratégicamente esto no sirvió para mucho porque a la hora de una evaluación general, fue la visita quien llegó más veces sobre Morfú.

Como la propuesta de los albinegros no preocupaba y los norteños dejaban hacer, el primer tiempo fue chato, aburrido, mal jugado y con pocas llegadas para los dos lados.

A pesar que en el complemento la cosa pareció abrirse, las intenciones locales chocaban contra un par de centrales bien parados y contra un vallado de volantes que impedían cualquier intención ofensiva, especialmente porque los rionegrinos nunca propusieron un cambio de ritmo en los tramos finales.

Era lógico permitirse pensar que el partido se encaminaría hacia el empate. Pero a diez del final y luego de un tiro de esquina, Valinotti corrió una pelota que se iba del área (Cipolletti no había puesto a nadie para el rebote), giró, se la entregó a Silva al punto del penal quien sin darse vuelta sacó una «chilena» que se le metió a Morfú por arriba y a la izquierda.

Lo demás es historia conocida. Desesperación, desorden, impotencia para tratar de dar vuelta una historia que ya estaba escrita.

Comienza en Cipolletti un nuevo ciclo donde hay mucho por hacer especialmente en el aspecto anímico. Ojalá que ya no sea demasiado tarde.

Análisis 1×1: El empeño de Pereyra, lo rescatable del albinegro

Eduardo Morfú (6): Tapó un par de contragolpes ganando por anticipación y en otra debió jugar decididamente de líbero. En el gol nada pudo hacer. «Vi la pelota cuando la tenía muy encima», dijo.

Juan Carazo (4): Le costó tomar al hombre que llegaba por su sector. No se mostró convencido cuando tuvo oportunidades de trepar en ataque.

Matías Bochio (6): Muestra firmeza en el hombre a hombre. Tiende a desorganizarse cuando lo arrastran a los laterales. En el final entró en la desesperación general.

Osvaldo López (6): Sacó todo lo que le tiraron. Se le complicó cuando en algunas oportunidades salió a buscar muy lejos. No le pida exquisiteces.

Federico Morales (5): La posición que ocupó no parece ser un lugar que frecuente mucho. Sin embargo se las rebuscó para trabajar sobre la marca de Albornoz y además de llegar al fondo.

Pablo Landeiro (5): Arrancó dispuesto a ser una variante por el lateral. Con el correr de los minutos terminó en el desorden general y sin gravitar.

Marcos Pereyra (7): Marcó el ritmo en el medio y además quitó cuanta pelota pasó cerca suyo. Claro, no es lanzador ni estratega y transporta mucho, pero fue el que rindió en forma más pareja.

Henry Homann (6): Es quien nunca baja los brazos aunque la mano venga mal. En el primer tiempo como un «cinco» adelantado, en el complemento por derecha, pero siempre dejando todo en cada pelota.

Gabriel Cela Ruggeri (5): Se quedó en las intenciones. Quiso darle dinamismo y muchas veces terminó chocando. Quizá por jugar en un puesto que no le es habitual.

Maximiliano Amorone (4): Debió llegar por los costados, desbordar e imprimir el cambio de ritmo. No lo pudo conseguir.

Víctor Godoy (5): Todos los pelotazos buscaban su cabeza y en realidad ganó en muchas. Sirve como recurso, no como método. Terminaron preso de la marca.

Hernán Hafford (6): Su entrada pareció cambiar el destino del partido, pero no encontró compañía. Se perdió una gran posibilidad. Saludable recuperación.

Wilson Dupré (5): Ingresó para destrabar una inoperante ofensiva. Un par de toques y un disparo apenas alto. Más no pudo hacer.

Fune Castro: entró cerca del final por el cansado Morales.

En la visita

El defensor Cristian Contreras (8) y el enganche Miguel Velarde (7) fueron los elementos más destacados que tuvo la visita. El central fue un pilar en donde se asentó el prolijo trabajo de los salteños.

Miguel Velarde manejó el juego de la mitad de la cancha hacia adelante .

«A jugar bien para motivar a la gente»

«Cacho» Rodríguez llegó al estadio casi sobre el mismo comienzo del partido. Tardó varios minutos en recorrer el tramo desde el portón de acceso al palco, desde donde siguió el desarrollo del juego. Saco y pantalón de color marrón, camisa blanca, corbata al tono y calzado gamuzado. Los anteojos bifocales de siempre y una estampa que no ha cambiado. Casi ni se nota que el tiempo ya dejó pasar 58 años.

Saludó a conocidos de épocas inolvidables de hace veintitantos años, recibió el deseo de suerte de otros y atendió a las radios. Hasta en un reportaje gastó una broma cuando del otro lado de la línea estaba el «ruso» Strak, comentarista de FM Galas. «¡Qué hacés ahí, cebás mate…!», le dijo a ese formidable «centrojás» que tuvo bajo su mando en aquellos años del fútbol glorioso, aquí en la zona.

Llegó con Omar Rossi, otrora alfil futbolero, quien estuvo a su lado durante los noventa minutos. «En esta movida voy a necesitar del «Negro» Rossi y de muchos otros como ustedes», advirtió cuando se acercaron a darle la bienvenida Néstor García, Jorge Villar, ex firmes colaboradores del fútbol albinegro.

Durante el partido hizo algunos gestos y gesticulaciones, como dando la impresión de «hay que salir por allá», «no transportar tanto la pelota», «bien, eso es, as, así…»

Con el gol de Antoniana, el rostro se le desencajó y largó la elocuente frase:»Mirá vos. Juegan peor que nosotros y están en ventaja».

Después, tras los noventa, soportó el «ataque» de los periodistas radiales. Un rato antes ya le había trazado a «Río Negro» ideas y prioridades.

«Creo que hay material y se pueden hacer cosas. Lo importante será ordenar el funcionamiento, que me pareció ser muy alocado. Los muchachos están desesperados por la urgencia. Voy a poner el acento en levantarlos anímicamente. Lo otro, lo táctico, pasará por los conceptos futbolísticos. Tratar de jugar bien será el objetivo, la mejor manera de entusiasmar a la gente. Al hincha yo le prometo eso; que vamos a hacer el esfuerzo para no defraudarlos…»

Rodríguez regresará hoy a la capital federal. Tiene 24 horas para arreglar los detalles de su «mudanza» porque mañana por la tarde dirigirá la primera sesión de fútbol. «Jugamos el viernes y no hay que perder tiempo».

De una charla preliminar que mantuvo ayer con el plantel, rescató el «espíritu de voluntad de los muchachos. No me hablaron de cosas que sean imposibles de una solución. Tienen ganas de colaborar. Hará falta estar más cerca de ellos, porque ayudará en este desafío que tenemos todos. Nos vamos a jugar para que Cipolletti mantenga la categoría. Es como luchar por un título y quiero que todos los entiendan así».

No es difícil saber lo que pretenderá el técnico en este retorno a Cipolletti. De buen paladar futbolístico -¿hará falta recordar que es de la línea «menottiana»?-, se esforzará para que el equipo despliegue un fútbol con un estilo que guste. Tiene capacidad y experiencia. Si lo logra, quizá hasta lleguen los resultados ansiados hoy con tanta urgencia.

Alfredo Celani

Instituto está solo

Instituto tuvo un segundo tiempo de gloria y arrasó a Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos en el duelo de líderes jugado en Córdoba, que ganó por 4-0 para quedarse con la punta en soledad de la zona Interior de la B Nacional.

Todo lo que no pudo conseguir en el primer tiempo, Instituto lo concretó en un inicio arrollador del segundo, cuando borró a los entrerrianos con tres goles en siete minutos que definieron el pleito.

San Martín de Mendoza venció 1-0 de local a Olimpo y alcanzó a los entrerrianos.

Gimnasia y Esgrima de Jujuy desaprovechó una buena chance de acercarse a la punta, al empatar en casa 1-1 ante Rácing de Córdoba, que volvió a sumar de visitante.

En Bahía Blanca, Villa Mitre derrotó 2-0 a San Martín de San Juan y en Arrecifes, el local Brown superó por 2-0 a Atlético Rafaela.

Anoche en Mendoza, Independiente Rivadavia venció a Atlético Tucumán por 4 a 0 y en Córdoba Paz Junior a Godoy Cruz por 1 a 0.


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