“Cliente maltratado”
El sábado 16 de enero por la tarde realizamos con mi familia una compra en el Hipermercado Coto de Neuquén. De los cuatro productos que decidimos comprar, en la caja había una diferencia de precios en dos de ellos. Particularmente nos interesaba llevar una bolsa de soldaditos que había elegido mi hijo, que de $ 47 que habíamos visto en la góndola (expuesta en cuatro ganchos) salía $ 68.20, una diferencia considerable. Cuando trajeron la etiqueta del precio que estaba en la góndola la supervisora de cajas me dijo que era un código de barras distinto: “No coincide PLU”. Le dije que ese no era problema mío, ellos estaban para poner bien los precios, no el cliente para verificar en cada caso la coincidencia. Finalmente, como no me reconocieron la diferencia, me dirigí al sector de atención al cliente para pedir el libro de quejas y dejar mi reclamo asentado. Una vez que terminé de escribir, le solicité a la persona que me atendió si me podía sacar una fotocopia así me podía retirar. Primero me dijo que sí, pero luego de consultar con otra persona me dijo que no daban copia del libro. Le expliqué que me tenía que dar una copia, que me correspondía. Ahí me dijo que si quería podía hablar con el jefe, cosa que acepté. Me quedé esperando unos minutos y se me acercó un agente de Policía. Me preguntó si había tenido algún problema y que lo habían mandado porque “capaz que lo vieron alterado”, que creía que no daban copia del libro, y luego se retiró. A los cinco minutos se me acercó otro agente de Policía, me volvió a preguntar qué me había pasado, me confirmó que no daban copia del libro de quejas y que el responsable del establecimiento no me iba a atender; que él estaba ahí para evitar conflictos y que si quería podía sacar una foto con el celular. A todo esto habían pasado 30 minutos desde que había salido de la caja, faltaban escasos minutos para el cierre del establecimiento y me estaba esperando mi familia, por lo que le solicité que me diera su nombre, el del agente que me había atendido primero y el nombre del responsable del salón que no me había atendido. Para destacar la pésima atención recibida, el maltrato que tienen para con los clientes, lo abusivo del disponer del personal policial contratado para intimidar y disuadir a un cliente para que se retire, cuando uno lo único que estaba solicitando era ser atendido por un responsable de la empresa. Situación vergonzante que claramente infringe la ley de Defensa del Consumidor cuando habla del trato digno, equitativo y no discriminatorio. Pongo en conocimiento al público consumidor que frecuenta este establecimiento, el “hipermercado más grande de la Patagonia”: atentos a los precios expuestos y, si quiere hacer un reclamo, sepa con lo que se puede encontrar. Rubén D. Guenzani DNI 20.575.460 Neuquén
Rubén D. Guenzani DNI 20.575.460 Neuquén
El sábado 16 de enero por la tarde realizamos con mi familia una compra en el Hipermercado Coto de Neuquén. De los cuatro productos que decidimos comprar, en la caja había una diferencia de precios en dos de ellos. Particularmente nos interesaba llevar una bolsa de soldaditos que había elegido mi hijo, que de $ 47 que habíamos visto en la góndola (expuesta en cuatro ganchos) salía $ 68.20, una diferencia considerable. Cuando trajeron la etiqueta del precio que estaba en la góndola la supervisora de cajas me dijo que era un código de barras distinto: “No coincide PLU”. Le dije que ese no era problema mío, ellos estaban para poner bien los precios, no el cliente para verificar en cada caso la coincidencia. Finalmente, como no me reconocieron la diferencia, me dirigí al sector de atención al cliente para pedir el libro de quejas y dejar mi reclamo asentado. Una vez que terminé de escribir, le solicité a la persona que me atendió si me podía sacar una fotocopia así me podía retirar. Primero me dijo que sí, pero luego de consultar con otra persona me dijo que no daban copia del libro. Le expliqué que me tenía que dar una copia, que me correspondía. Ahí me dijo que si quería podía hablar con el jefe, cosa que acepté. Me quedé esperando unos minutos y se me acercó un agente de Policía. Me preguntó si había tenido algún problema y que lo habían mandado porque “capaz que lo vieron alterado”, que creía que no daban copia del libro, y luego se retiró. A los cinco minutos se me acercó otro agente de Policía, me volvió a preguntar qué me había pasado, me confirmó que no daban copia del libro de quejas y que el responsable del establecimiento no me iba a atender; que él estaba ahí para evitar conflictos y que si quería podía sacar una foto con el celular. A todo esto habían pasado 30 minutos desde que había salido de la caja, faltaban escasos minutos para el cierre del establecimiento y me estaba esperando mi familia, por lo que le solicité que me diera su nombre, el del agente que me había atendido primero y el nombre del responsable del salón que no me había atendido. Para destacar la pésima atención recibida, el maltrato que tienen para con los clientes, lo abusivo del disponer del personal policial contratado para intimidar y disuadir a un cliente para que se retire, cuando uno lo único que estaba solicitando era ser atendido por un responsable de la empresa. Situación vergonzante que claramente infringe la ley de Defensa del Consumidor cuando habla del trato digno, equitativo y no discriminatorio. Pongo en conocimiento al público consumidor que frecuenta este establecimiento, el “hipermercado más grande de la Patagonia”: atentos a los precios expuestos y, si quiere hacer un reclamo, sepa con lo que se puede encontrar. Rubén D. Guenzani DNI 20.575.460 Neuquén
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