El deporte como disparador de la reflexión

02 ago 2017 - 00:00

El deporte es un tema que bien podría dar inicio a una charla entre desconocidos cuantas veces se recurre a él para establecer un vínculo con un interlocutor de turno.

Con sólo ser del mismo equipo, haber practicado idéntica disciplina o asociar un club con la ciudad a la que pertenece el otro ya se empieza a transitar un camino más amigable.

Su textura maleable permite hablar de cuestiones triviales como lo sucedido en un partido, una pelea, una carrera o lo dicho por Fulano o Mengano.

Toda esa música forma parte del folclore vernáculo, donde las conjeturas y las especulaciones están a la orden del día, mezclándose con cuestiones más frívolas como amoríos o presencias de deportistas en tal o cual evento social.

El argentino es afecto a dichos temas y no en vano hay innumerable cantidad de programas televisivos y radiales dedicados a tal fin.

También existe un margen, si bien menor, para buscar en el deporte una mayor profundidad.

Una densidad que sea capaz de atravesar transversalmente otras materias con las cuales, en principio, pareciera no haber parentesco alguno.

En este maridaje con otras disciplinas, el deporte podría convertirse en un buen recurso para reflexionar sobre cuestiones sociales, filosóficas, matemáticas, literarias, biológicas, geográficas y hasta jurídicas.

Incluso podría ser utilizado como disparador en materia educativa, para desencapsular el dictado de ciertas asignaturas, buscando la atracción del alumno y sin perder de vista los objetivos trazados.

Así existen profesores de lengua que hoy recomiendan la lectura de autores como Osvaldo Soriano, Eduardo Galeano, Roberto Fontanarrosa o Eduardo Sacheri, quienes a partir de una pelota han transitado los caminos de la vida, la pasión, los afectos y la amistad. Subestimados durante décadas, poco a poco se valora la espesura de sus letras.

Cuando John Nash, aquel premio Nobel de Economía de 1994, inmortalizado en el filme “Una mente brillante”, hablaba de la teoría del equilibrio y desafiando a Adam Smith decía que “para que un grupo sea eficiente sus miembros debían hacer lo mejor para sí, pero también en materia colectiva”, estaba sin saberlo escribiendo un tratado de cómo debe funcionar un equipo deportivo dentro y fuera de un terreno de juego.

Cuando observamos que los atletas más resistentes provienen invariablemente de Kenia o Etiopía, los más rápidos de Jamaica, los mejores seleccionados de rugby de Nueva Zelanda, cabe preguntarse sobre los elementos geográficos, históricos y sociales que han determinado dicha preeminencia.

El uso extensivo de la bicicleta en Holanda puede dar lugar a tratar la preservación del medio ambiente, así como estrategias de juego pueden definir el estilo de vida de tal o cual sociedad.

Yendo al plano de la educación cívica, se podría tratar cómo influye la ley nacional de identidad de género sobre la igualdad, sin necesidad de recitar de memoria el art. 16 de la Constitución nacional aunque debiendo aplicar su contenido.

Desde el costado jurídico, cabría preguntarse cómo las normas son transgredidas en casos de dopaje (Lance Armstrong, Ben Johnson, Marion Jones, entre otros) y hasta cuáles son los efectos nocivos que, desde la Biología, dicha práctica conlleva.

De la misma manera, cómo los padres violentos son privados de ver a sus hijos que practican deporte, punto que admite a su vez el abordaje psicológico.

Hay cuestiones vinculadas con los valores, de las cuales el deporte da ejemplos vivenciales: el trabajo en equipo (la generación dorada del básquet argentino o la obtención de la única Copa Davis ganada por nuestro país), la solidaridad (Eduardo De Vicenzo), el sentido de pertenencia a una institución
(Fernando Cavenaghi), la preservación mental y corporal (Emanuel Ginóbili, Roger Federer).

Sobre cada uno de estos temas escogidos caprichosamente y al azar se podrían escribir columnas enteras, demostrando el enorme caudal de recursos que el río del deporte es capaz de transportar.

No en vano el periodista David Goldblatt ha señalado que el deporte es la mayor máquina para la creación narrativa y el exgolfista irlandés David Fleherty, hoy entrevistador de la TV americana, realiza sus reportajes a distintas personalidades, siempre en clave deportiva.

Así el deporte se constituye en una cantera inagotable de recursos para la reflexión, que utilizados adecuadamente pueden ayudar a interpretar mejor aquello que nos sucede.

Algo de lo que el sistema educativo no debiera permanecer ajeno.

*Abogado, profesor nacional de Educación Física y docente universitario

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