Cómo decirle adiós a una poeta

Inhumaron ayer los restos de la destacada escritora neuquina Irma Cuña.

NEUQUEN (AN).- Los restos de la poetisa neuquina Irma Cuña fueron inhumados en la mañana de ayer en el cementerio central de la ciudad, al que concurrieron el intendente Horacio Quiroga y el secretario de Turismo, Cultura, Deportes y Juventud, Oscar Smoljan, entre otros funcionarios del gobierno.

Cuña falleció el domingo como consecuencia de los graves problemas neurológicos que sufría desde hace tiempo, y que la llevaron a padecer en los últimos tres meses tres infartos cerebrales. Además de Quiroga y Smoljan, se hicieron presentes en el cementerio, cerca de cuarenta amigos, compañeros y personalidades de la literatura.

En una mañana fría y lluviosa, el cuerpo sin vida de la poeta fue llevado al depósito del cementerio para luego ser cremado. Sus hijas Nora y Susana también compartieron el triste momento con el resto de los presentes, y rompieron en llanto cuando vieron ingresar el cajón a la sala crematoria.

En ese marco, un representante de la Facultad de Humanidades, donde Cuña se desempeñó como docente, pronunció unas palabras en alusión al acontecimiento y a modo de despedida. «Sabemos de su trayectoria y la conocíamos porque compartió nuestras aulas», dijo y recitó una frase de su conocido poema «Nací neuquina».

«Se fue una de las pocas grandes que nos quedaba. Eran características de su personalidad, su grandeza y sus ganas de superar las cosas. Nos ha dejado un legado extraordinario e irremplazable que son sus obras inéditas». Con estas palabras Quiroga se refirió ayer a la poeta, con quien compartió los últimos años de su vida.

María Celia Salgado, integrante de la cátedra de Letras de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), también estuvo en el recordatorio y quiso aprovechar el momento para recordar a la poeta. «Todos la ven como poeta y no como la intelectual que reflexionaba sobre la realidad. Creo que encontró en la literatura a la imaginación, un camino más agradable para ella».

El esposo ya fallecido de Cuña, Enrique Silberstein, fue un conocido economista, dramaturgo y periodista, y «un compañero de su mujer», agregó Salgado, quien aseguró que «a ella le hubiera gustado que lo mencionen porque lo admiraba con locura», indicó.

Irma Cuña fue una de las máximas expresiones de la literatura patagónica, y se destacó además por su firme compromiso con los derechos de la mujer y los derechos humanos.

Nació en Neuquén, el 2 de setiembre de 1932, donde cursó sus estudios primarios y secundarios.

Se recibió de profesora en Letras en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, y fue discípula del ensayista Ezequiel Martínez Estrada.

En 1959 obtuvo una beca para estudiar en el College de France de París, donde recibió su doctorado en letras españolas, con una tesis sobre Marcel Bataillon. También fue miembro de la Academia Argentina de Letras e investigadora activa del Conicet.

Nota asociada: Fragmentos de una poética visceral  

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NEUQUEN (AN).- Los restos de la poetisa neuquina Irma Cuña fueron inhumados en la mañana de ayer en el cementerio central de la ciudad, al que concurrieron el intendente Horacio Quiroga y el secretario de Turismo, Cultura, Deportes y Juventud, Oscar Smoljan, entre otros funcionarios del gobierno.

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