“Como un montón de moscas”



Miguel Pichetto acuñó la figura de “conurbanización” para caracterizar la situación del peronismo previa a la elección de octubre pasado. Por su composición y origen, el encuentro por la unidad del jueves último en la Universidad Metropolitana del portero Víctor Santa María, representa una expresión aún más centralista del movimiento de Perón. ¿Una “porteñización” del peronismo? Sin gobernadores ni poder territorial real, la mesa de la unidad saldrá pronto de gira por el interior con la intención de federalizar la iniciativa, un reflejo tardío de los organizadores, que ahora buscan llevarla a Mendoza, La Rioja o Tucumán. Se los verá en el andar.

Hay un largo y empinado camino por delante para el peronismo. El gobierno sin embargo le ha prestado un invalorable servicio a cualquier iniciativa de reconstrucción. Hace poco más de 100 días la elección de medio término parecía un espaldarazo definitivo para el proyecto de Mauricio Macri, todavía sostenido en la lógica de los consensos. El accidentado ajuste en la actualización de las jubilaciones dio vuelta el escenario. Desde entonces el presidente acentuó un costado decisionista que sólo había insinuado en ocasiones aisladas de su gestión. Tal vez se trate de una reafirmación de identidad de su gobierno, lo que no es necesariamente malo. La aceleración del programa de reformas era en definitiva una demanda de buena parte de su electorado, probablemente la más genuina. El capital político está para ser usado, se insiste en el gobierno. Pero Macri terminó rompiendo plata.

Más difícil es todavía la pérdida de credibilidad. En la jefatura de Gabinete defienden la decisión de finales de año de modificar las metas de inflación. ¿Dónde mejor que allí se podía anticipar la presión que iban a ejercer sobre los precios el ajuste en las tarifas y la corrección cambiaria? “Fue acertada. La brecha entre la expectativa del mercado y la meta se redujo mucho. O sea, la meta es mucho más creíble”, dicen en uno de los despachos clave del equipo de Marcos Peña. Allí de tanto en tanto se recuerda que el cronograma había sido fijado tempranamente y de manera unilateral por Alfonso Prat Gay. Igual que para la reducción del déficit, se podría agregar. Federico Sturzenegger terminó siendo un improbable defensor del exministro de Hacienda cuando dijo aquello de que “cambiar la meta es no tener meta”. El miércoles el Banco Central responderá si la inflación es o no una prioridad.

No sin cierto asombro, un grupo de peronistas parece haber encontrado un atajo. “Somos como un montón de moscas dando vueltas. Necesitamos un terrón de azúcar donde posarnos”, dice uno de los promotores de la mesa de unidad, sin reparar en espíritus impresionables.

“Autocrítica” fue un término vedado en las preliminares del encuentro del jueves que reunió a dirigentes de raíz kirchnerista, la mayoría en la diáspora. “De autocrítica no se habla. Sí en cambio de ‘balance’”, apunta uno de ellos sobre las enseñanzas que dejó la derrota de octubre .

Un antecedente ha sido sin duda la reunión con la que Cristina Kirchner y el exjefe de Gabinete Alberto Fernández pusieron fin a una década de desencuentros. Son muchos los que con razón dudan sobre la reconstrucción del peronismo a partir de estas bases, por más empeño que ponga el macrismo. Los gobernadores, primero que nadie.

La unidad, se ha escuchado después de ese reencuentro de dos, se edificaría sobre una débil promesa: la señora desistirá de una candidatura presidencial. Demasiado pronto para un renunciamiento.

La unidad se edificaría sobre una débil promesa: dicen que la señora desistirá de una candidatura presidencial en 2019.

Datos

La unidad se edificaría sobre una débil promesa: dicen que la señora desistirá de una candidatura presidencial en 2019.

Temas

Río Negro

Comentarios


“Como un montón de moscas”