Cómo vive Bashar, el sirio que llegó hace un mes a Bariloche

Hoy se cumplen 30 días de la llegada de este refugiado que ya está estudiando español, disfruta del asado e intenta día a día adaptarse al ritmo y las costumbres de la ciudad.



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“No imaginaba que Bariloche era tan linda como aparecía en las fotos”, dice (Foto: fotos: marcelo Martínez )

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Hace pocos días tuvo su primer partido de fútbol en una cancha barilochense.

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¿Cómo se dice? Bashar toma clases de español.

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El mate es una infusión común en las ciudades de la costa siria.

Los estruendos de los bombardeos en su Damasco natal quedaron atrás. Hace siete meses que Bashar Badro salió de Siria para pasar unos meses de transición en Líbano. Y hoy, lleva un mes exacto en la Patagonia, en calidad de refugiado. Aquí, con las temperaturas extremas que tuvo que soportar y la nieve que nunca antes había visto, transcurren sus días intentando adaptarse a la vida barilochense.

Bashar entiende poco el español pero ya comenzó a tomar clases con dos profesores que se ofrecieron sin costo para ayudarlo a integrarse mejor. Además, tiene un respaldo importante con la ayuda de Hisham Abdul Hai, el único sirio que vive en Bariloche desde el 2011, quien al margen de “oficiar de traductor” lo ha invitado a conocer un poco de la cultura de montaña.

“Es una ciudad muy turística”, lanza Bashar entre risas al hablar de sus primeras impresiones de Bariloche. “Me gusta la naturaleza, el lago, las montañas y la nieve que no había visto. Fue algo que me sorprendió a mi llegada. La gente es muy amable”, reflexionó.

Bashar tiene 34 años y en el 2009 obtuvo su título de ingeniero agrónomo. Nació en una familia musulmana en Damasco, la capital de Siria, y pasó toda su vida allí. Trabajó en el área de investigación vinculada a su profesión, lo que lo llevó en 2011 a conocer a la barilochense Jessica Gallardo en un curso que compartieron en la India. Ella es la que realizó los trámites y se inscribió como “llamante” para que Bashar pueda ingresar al país como refugiado. Lo hizo bajo el “Programa Siria”, que lleva adelante la Comisión Nacional para los Refugiados que depende de la Dirección Nacional de Migraciones, que en los últimos cinco años otorgó el estatus de refugiado a 383 sirios.

El largo camino

Los trámites para llegar a Bariloche comenzaron en el 2013 sin éxito. A fines del 2016 se agilizó todo cuando Bashar decidió dejar su país, sumergido en una cruenta guerra desde el 2011, y cruzar las fronteras de manera legal hacia Líbano. “Estuve en una ciudad muy turística como ésta, donde trabajé seis meses en una estación de servicio”.

Mientras tanto, en Siria continuaba la guerra entre el régimen del presidente Bashar al Assad y grupos rebeldes, que sólo el año pasado desplazó a 5,5 millones de habitantes. Uno de ellos fue Bashar, que se fue ante el temor. “Estaba en una zona caliente, en Damasco. Es horrible la situación, el estrés, la adrenalina que genera todo. Siempre hay alguien herido de los conocidos o amigos, también perdí gente allegada”, rememoró.

Su situación era la de muchos hombres que cumplen los dos años de servicio militar obligatorio y por esa condición pueden ser convocados a prestar servicios en el Ejército en cualquier momento. Bashar admite que uno de los motivos de su búsqueda incansable por irse de su país fue ése.

Conocedora de esta situación, Jessica continuó los trámites exigidos por Migraciones y una vez que Bashar cruzó la frontera envió una carta de invitación a la Embajada Argentina en Líbano, para que el joven ingeniero agrónomo pueda ingresar al “Programa Siria”.

La resolución de la maraña de trámites duró meses. “Tuve varias entrevistas en la Embajada hasta que me dieron el OK, y cuando me llegó la visa (permiso para una estadía prolongada en Argentina) fui a comprar el ticket para viajar 15 días más tarde”, relató Bashar, quien recordó que cuando por primera vez acudió al organismo argentino en Beirut “los empleados me dijeron que Bariloche era una ciudad muy linda”.

Hasta ese momento, Bashar solo había visto folletos de Bariloche que Jessica había llevado al curso que compartieron en la India, seis años atrás. “No imaginaba que Bariloche era tan linda como aparecía en las fotos”, afirmó.

Vida de montaña

En este mes que lleva en Bariloche, Bashar intenta hacer una vida como cualquier otro joven de 34 años. Desde su llegada recibió alojamiento en la casa de Jessica, en el kilómetro 12.500, en la zona oeste. Utiliza el transporte urbano de pasajeros, asiste a clases de español y también realiza un curso de cocina argentina que por gentileza le ofreció el chef Emiliano Schobert en su escuela culinaria El Obrador, como una arista más para su integración a la cultura local.

Hace pocos días tuvo su primer partido de fútbol con amigos de su anfitriona, un deporte del cual era conocedor (sobre todo por los ilustres jugadores argentinos en el exterior cuyos nombres conoce a la perfección) a pesar de sus preferencias por el básquet y la natación. Por supuesto que también probó el asado: “Me gustó mucho”, acotó. Y, por supuesto, tuvo espacio para degustar cervezas artesanales, un clásico barilochense.

El futuro

Bashar por ahora vive con ayuda del Nodo Lagos del Sur del Refugio Humanitario y voluntades anónimas que colaboran para su estadía, pero tiene el objetivo claro de conseguir un trabajo. “Por ahora voy a buscar trabajo de cualquier tipo. Pero a futuro quiero trabajar de mi profesión para poder alquilar un departamento e independizarme”, contó. Posiblemente deba realizar una revalidación de su título universitario para poder ejercer en el país.

Su familia, compuesta por sus padres y tres hermanos, desde lejos sigue este proceso. “Ellos están contentos ahora que estoy a salvo pero también extraño mucho”, admitió el joven agrónomo, “deseo instalarme en Bariloche porque me gusta mucho el lugar, la naturaleza, aunque en algún momento quisiera regresar... hay opciones”, concluyó con una mueca de esperanza en el rostro.

“Deseo instalarme en Bariloche porque me gusta mucho el lugar, la naturaleza, aunque en algún momento quisiera regresar... hay opciones”,

Bashar Badro

El número

Utiliza el transporte urbano de pasajeros, asiste a clases de español y también realiza un curso de cocina argentina.

Ficha personal

Bashar Badro

• 34 años

• Nació en Damasco, Siria

•Es ingeniero agrónomo

• Entre enero y julio vivió en Beirut, Líbano

• El 6 de julio arribó a Bariloche, tras dos días de viajes, previa escala en Buenos Aires

Tomar mate, como en Siria

El mate es tal vez uno de los puntos en común más fuertes entre Argentina y Siria. Aunque parezca insólito que esta bebida caliente a base de yerba mate que se consume tanto aquí haya llegado a Medio Oriente, el mate es una bebida habitual en las ciudades de la costa siria. Por eso Bashar siente que un pedazo de su cultura también está acá.

La historia del mate en Siria data de la posguerra. “Los inmigrantes que estaban en Argentina antes de la Guerra Mundial de regreso a Siria importaron esta tradición y la yerba argentina, por eso se consume mucho en la zona costera”, relató Hisham Abdul Hai, el sirio que reside en Bariloche desde el 2011 y que a su criterio Bashar “casi que nació tomando mate porque su familia es de la costa”.

El sabor del mate es igual en ambos países porque en Siria se consume la yerba mate producida en Argentina, la única diferencia es el recipiente: “El mate es más grande acá”, acota Bashar: en su país se bebe en una pequeña taza, similar a los pocillos de café.

Hisham: “Espero que seamos muy buenos amigos”

Hisham Abdul Hai se mostró emocionado cuando hace un mes fue a recibir al aeropuerto a Bashar Badro y ese estado se extiende cada vez que comparten momentos. “Fue muy esperado que alguien llegue desde mi país. Yo hablo mi idioma con mi familia pero es distinto que hacerlo con alguien que lo veo casi todos los días o hablar en persona”, afirmó el ingeniero nuclear que en la última encuesta poblacional de inmigrantes en Bariloche figuraba como el único de nacionalidad siria. Este año recibió el documento de residencia argentina.

El día que Hisham se enteró que llegaría el primer refugiado sirio a Bariloche se puso en contacto con él y con los organizadores de su arribo, el Nodo Lagos del Sur del Refugio Humanitario, para colaborar. Comparten varias cosas en común además de su país y su padecer por la guerra: a ambos les gusta la montaña y por eso juntos ya planean recorrer los refugios en el verano. “Ahora espero que seamos muy buenos amigos, que con el tiempo tengamos una amistad eterna”, enfatizó Hisham.

refugiados hay en el país desde el 2012 de acuerdo a las estadísticas y censos de la Secretaría Ejecutiva de la Conare.

803

de los 803 refugiados son sirios; el 13% son colombianos. Luego se reparte entre ucranianos, ghaneses, haitianos y nigerianos.

48%

Datos

“Deseo instalarme en Bariloche porque me gusta mucho el lugar, la naturaleza, aunque en algún momento quisiera regresar... hay opciones”,
383
es la cantidad de refugiados sirios que recibió Argentina entre 2012 y 2016.
Utiliza el transporte urbano de pasajeros, asiste a clases de español y también realiza un curso de cocina argentina.

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