Con El Chocón tratan de evitar que el agua llegue a chacras
Apenas 1,50 m separan su actual nivel de la cota máxima. El embalse retendrá más líquido para soltarlo en forma medida.
El esquema de emergencia que diseña Cuencas día a día y con cálculos muy justos se pondrá a prueba a partir de esta noche y mañana, cuando comience a llover nuevamente en el sur de las provincias de Río Negro y Neuquén.
La presa de El Chocón tiene una altura de 386 metros sobre el nivel del mar. El agua llegaba ayer a los 380,04 metros. Hace pocos días el ingeniero italiano Giovanni Lombardi, quien diseñó más de 20 presas la elogió diciendo que «no tiene límite en su vida útil y que no hay peligro de que colapse».
Para cada época del año existe un nivel de alerta en la cota de los embalses porque en los meses de invierno deben estar bajos para la eventualidad de tener que absorber grandes aportes de lluvias. Ese tope, identificado como «franja de atenuación de crecidas», va subiendo en la primavera y empieza a bajar nuevamente a principios de febrero.
Las lluvias que cayeron hace dos fines de semana en la cordillera fueron inusitadas para esta época del año. Por eso las crecidas se dieron con los embalses no tan bajos. Esa «franja de atenuación de crecidas» para esta época del año es de 380,01 metros sobre el nivel del mar y la cota máxima del embalse de El Chocón, que se llama Ezequiel Ramos Mexía, es de 381,5. La diferencia entre la altura de la presa y la cota máxima del embalse (4,5 metros) es el espacio que debe respetarse -especialmente en una obra como esta, de materiales sueltos- para el oleaje.
La autorización que dio la secretaría de Energía de la Nación para flexibilizar la norma que prohíbe sobrepasar el nivel de alerta es un recurso extraordinario que utiliza Cuencas (organismo que controla el manejo de las aguas en los ríos de la región) para lograr que El Chocón reciba mucha más agua de la que deja pasar.
Paradojas de la historia: la presa más nombrada a la hora de pensar en una catástrofe, la que iba a irrigar cientos de miles de hectáreas y al final no tuvo ni un solo canal de riego, es ahora el último recurso para evitar que las chacras sufran mayores inconvenientes de los que ya existen (ver aparte).
Se estima que la diferencia entre la cota actual y la máxima es una cifra difícil de leer: 1.168.000.000 de metros cúbicos de agua. El cálculo señala que entre el agua que ingresa y la que se eroga El Chocón embalsará en promedio, de acá al 4 de noviembre, unos 700 metros cúbicos por segundo, lo que representan unos 60.000.000 metros cúbicos por día.
El temporal que se desplomó hace casi dos semanas sobre las subcuencas del Alto Limay y -especialmente- Collón Cura fue sumamente abundante en lluvias.
Eso hizo que rápidamente el embalse de Piedra del Aguila se llenara (por la época del año tampoco tenía que estar en un bajo nivel) y que el sistema tuviera que hacer funcionar El Chocón con cálculos sumamente ajustados.
La cota máxima que puede tener el embalse de Piedra del Aguila –que es muchísimo más pequeño que el de El Chocón– es de 592 metros sobre el nivel del mar y ahora el agua llega hasta la marca de 591,86.
La idea es llegar a un punto en el que el agua que se erogue en Piedra del Aguila sea igual a la que ingresa a su embalse. Por ahora, el caudal entrante es de 2.100 metros cúbicos por segundo y el saliente, de 1.900.
Si las lluvias que se pronosticaron para los próximos días en la cordillera fueran superiores a lo esperado, este esquema será rápidamente revisado y es probable que por los ríos, aguas abajo de las presas, terminen llevando mucha más agua, lo que repercutirá en la actividad frutícola.
Protestas de chacareros
CIPOLLETTI (AC) – Estos son los caudales mínimos que puede erogar el sistema de regulaciones de los ríos Neuquén y Limay, pero aun así comienzan a escucharse las protestas de los chacareros. En Cipolletti dicen que en las tierras ribereñas la napa ya está a diez centímetros de la superficie y que ello terminará afectando inexorablemente las raíces de las plantas.
Eduardo Artero es el presidente del Consorcio de Riego de Cipolletti. Ayer denunció a «Río Negro» que en las chacras ubicadas en las riberas del Neuquén y el Negro hay una porción de tierras productivas que ya está siendo afectada por los altos caudales.
Artero se preguntó por qué Cuencas no autorizó caudales mayores días antes de las grandes lluvias en la cordillera cuando sus pronosticadores meteorológicos sabían que el fenómeno iba a producirse. El día anterior del inicio del temporal, el río Neuquén tenía un caudal dos veces más bajo que el actual.
Se preguntó también por qué, si la necesidad es aliviar los embalses, no se abre el canal derivador al lago Pellegrini. Y lanzó la sospecha de que no se hace para no afectar las casas de recreo de la península Ruca Co.
El canal al que se refiere Artero forma parte de la obra del dique Ballester y funcionó con regularidad entre 1915 y 1971. Los registros indican que la última vez que se voló su terraplén para dejar pasar por allí el agua fue el 12 de julio de 1980. Hicieron desviar por allí un caudal máximo de 235 metros cúbicos por segundo.
Su activación significaría la interrupción de la ruta nacional 151, en la zona de Barda del Medio, porque sobre este zanjón derivador que lleva más de veinte años sin funcionar no hay puente.
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