Con lluvia de espectáculos, Neuquén se convierte en centro antimufa

Más de 18.000 espectadores de las ciudades del Alto Valle pasarán por teatros, estadios y salas de la capital neuquina durante este mes. Es un fenómeno que lleva a los escenarios desde Charly García y Mercedes Sosa hasta "La cantata a Don Jaime", de Lima Quintana y Labrín.

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Smoljan defendió las políticas de Estado que «canalizan demandas culturales».
NEUQUEN (AN).- Cuando termine agosto, más de 18 mil habitantes de esta ciudad y del Alto Valle habrán asistido a la decena de espectáculos que ofrece este mes la cartelera neuquina. Este es un negocio que en conjunto habrá servido para recaudar, sobre la base de cálculos conservadores, alrededor de 230 mil pesos en entradas vendidas, y eso sólo en el circuito estrictamente comercial si se toman las entradas de menor valor. En otro andarivel, la lluvia de propuestas puede interpretarse como la necesidad de «terminar con la pálida y la mala onda» y enfrentar desde otro lado a la crisis, coinciden empresarios, productores y funcionarios.

El mundo del espectáculo también transcurre en una zona atravesada por intereses económicos, ambiciones y motivaciones políticas, estrategias culturales oficiales y privadas que se materializan en programas, y beneficios o promociones más o menos encubiertas.

La concentración de conciertos de los distintos géneros de música popular, desde negro spirituals hasta folklore y rock nacional, unipersonales de humor y obras de teatro, confiere también la ilusión de una mirada distinta desde Buenos Aires hacia el interior, pero en realidad se trata de considerar un mercado potencial mucho más extenso y apetecible: la población del Alto Valle desde Villa Regina y, con Neuquén como punto nodal, hasta Zapala y San Carlos de Bariloche. Se habla de un público de 800 mil personas. Esta inundación de taquilla es un fenómeno cuya explicación depende del entrevistado.

El circuito del espectáculo dibuja una espiral en el mapa de Neuquén, y es señalado como una de las causas de la gran oferta: el cine Español, la sala Conrado Villegas y la recientemente inaugurada del Teatro de la Ciudad, donde todo el mes habrá funciones de la «Cantata a Don Jaime», dirigida por Naldo Labrín , los estadios Ruca Che, Independiente y Pacífico permiten, sin incluir los cines que, en una noche, casi diez mil personas asistan a un espectáculo de manera simultánea. «Eso no ocurre en otra ciudad del Valle», se ufana Oscar Smoljan, secretario de Cultura y Turismo del municipio. Se trata también, opinan los expertos en sociología de la cultura, de cómo se ofrecen alternativas de ocio y de utilización del tiempo libre a una sociedad donde la mayoría es menor de 35 años.

Desde el campo de los empresarios, se distinguió el interés de los artistas nacionales, como es el caso de Charly García y de Los Piojos, de cubrir el país con sus propuestas. «A Charly le conviene más hacer otro Luna, porque las entradas son más baratas en Neuquén y entonces se lleva poca plata», dijo un productor, que enumeró los gastos que requiere «mover 40 personas, equipos, escenario, publicidad». Ese concierto tiene dos apoyos: el de la municipalidad, que cedió gratis el escenario a condición que los productores acepten que el Centro de Veteranos de Malvinas se ocupe de la cantina para su beneficio. El segundo auspicio es el de la fundación Nueva Generación, una organización no gubernamental presidida por Claude Staikos, un funcionario de la Legislatura vinculado con la familia del gobernador Jorge Sobisch. Según Miguel Mercaú, secretario de la entidad, la fundación ofreció «trabajar en conjunto con World Music», la productora de García en Buenos Aires mientras Roberto Amigo organizaba la logística local.

La participación de una fundación en la organización implica la exención en el pago de algunos impuestos que gravan la recaudación: el IVA, ingresos brutos, Sadaic y las tasas municipales -más conocido como borderó-. Mercaú aseguró que el único propósito de la fundación consiste en «ofrecer respuestas a un sector de la población ávido de espectáculos»; negó cualquier relación con el gobierno porque «tenemos socios protectores que nos permiten colaborar y optimizar los precios» de las entradas con un 10 o 15% de descuento a los poseedores de la tarjeta institucional. La colaboración con World Music se redujo a «pegatina de afiches con la mención de la fundación al pie».

Juan Carlos Allende, promotor de los espectáculos de Mercedes Sosa y Landriscina, con programas desde Bahía Blanca hasta el sur del país y 23 años de trayectoria en el negocio, dijo que la demanda del público del Valle obedece a la «necesidad de tener un cable a tierra con propuestas interesantes».

«Si un artista interesa, es muy raro fracasar», y cuestionó la «competencia desleal del Estado» en la programación de espectáculos. Los empresarios «nos movemos con nuestros recursos, nuestro capital pero es muy fácil ser productor artístico con la plata del pueblo o del gobierno».

Está en juego la calidad del tiempo libre de los jóvenes

NEUQUEN (AN).- La pregunta sobre la variedad y cantidad de la oferta cultural en esta ciudad generó múltiples respuestas, asociadas a los procesos que se desarrollan desde hace tiempo, pero pone sobre la mesa de discusión el uso y la calidad del tiempo libre de los adolescentes y los jóvenes, en una sociedad donde son mayoría.

Tras los cambios económicos desatados por la ruptura de la paridad peso-dólar que permitieron que las producciones nacionales comiencen a desplazar a los espectáculos internacionales, readquiere significación la labor continua de la producción local, que «viene sosteniéndose desde hace mucho tiempo en condiciones que la mayoría de las veces son adversas», dice Alejandra Minelli, licenciada en letras y docente de la Universidad Nacional del Comahue.

«La gente sostiene esa producción, explica Minelli, hoy más que nunca, en un esfuerzo por reafirmar la construcción de una identidad propia y como resistencia cultural ante los peligros que supone la globalización con sus efectos de uniformización (y, por consiguiente, de empobrecimiento cultural, como se ve especialmente en el tipo de cine que se difunde en las actuales bocas de expendio de películas)». Según Minelli, quizás «éste sea uno de los flancos que sin grandes inversiones de dinero podría optimizarse más en Neuquén, experiencias como la que está llevando a cabo la Escuela de Psicología Social -con su ciclo Cinefilia en la calle Olascoaga- merecerían multiplicarse y ampliarse pues favorecen la adquisición de mayores matices estéticos en el gusto de la gente y la apertura de los horizontes culturales».

También incursiona en una discusión reflotada en esta ciudad recientemente: «el uso y la calidad del tiempo libre de los jóvenes: parecería que quedan reducidos a la concurrencia a los centros comerciales, cafés, discotecas, bares de las estaciones de servicio, los videojuegos, el cordón de la vereda y el consumo de alcohol. En algunos casos, el motivo puede ser la falta de dinero para acceder a otras opciones, pero también se debe a la precariedad de la formación de gustos y competencias para la elección de otras actividades para el empleo del tiempo libre y la socialización entre pares. Y ésta es una responsabilidad de la comunidad en general y no sólo de los jóvenes».

Lo importante «es generar ámbitos para el crecimiento cultural, en especial para los jóvenes que hoy se encuentran expuestos a una instancia omnipresente: la cultura masiva, los productos simbólicos generados y puestos en circulación por la industria discográfica, cinematográfica y televisiva manejadas por empresas trasnacionales».

Dice que «los jóvenes sufren con particular intensidad los efectos de la prolongada crisis que experimenta el país: las dificultades para conseguir empleo, para estudiar, para ascender socialmente, el futuro económico difícil e incierto, el peso del desempleo y del empobrecimiento de las últimas décadas».

Hace un par de meses, en busca de «una pequeña alternativa, desde el departamento de Letras de la facultad de Humanidades se impulsó la formación de un café literario. Pese a que pretender organizar un espacio informal de encuentro, como es un café literario, desde una institución académica es casi un contrasentido, de todos modos se impulsó su realización en la creencia de que es sólo un comienzo, y de que siempre es mejor intentar una empresa que abandonarla antes de iniciarla». En consecuencia, procura «trabajar por una distribución equitativa de los bienes, en primera instancia materiales, por supuesto, pero también simbólicos: urge que se sigan propiciando actividades que amplíen el horizonte cultural más allá de la cultura masiva y de la formación escolar».

Auspicios «para abaratar»

NEUQUEN (AN).- Oscar Smoljan, secretario de Cultura y Turismo del municipio, dijo que el auspicio de los espectáculos tiene el objetivo «de abaratar la entrada», algo que en el caso del concierto de Mercedes Sosa sirvió para tener «la popular más baja del país, con 7 pesos». La colaboración de la municipalidad «no es en dinero»; por el contrario, el aporte puede ser en «logística o estructura», y mencionó el armado del escenario en el estadio Ruca Che el 3 de agosto cuando actuó la cantante tucumana, o el servicio de ambulancia que «fue gratis gracias a un convenio que tenemos firmado con AMEN».

Para el recital de Charly García, se cedió el «estadio del Club Independiente y el escenario, a condición que bajaran el precio de la entrada», algo que reconoció el productor del espectáculo.

Dijo que la programación de agosto en Neuquén «es un fenómeno que trasciende la ciudad, se trata de una demanda sostenida» originada en la condición demográfica de la ciudad. «Una base poblacional muy joven y una sociedad aluvional que trata de vivir mejor, con inquietudes» conforman un mercado que demanda esta clase de espectáculos. La exigencia del público también se relaciona con «la virulencia con que se expresan a veces los reclamos sociales». Además, existen «políticas de Estado que canalizan esos requerimientos culturales».

Una motivación extra proviene de «generar una oferta de nivel», como la continuidad del programa de exposiciones de la delegación local del Museo Nacional de Bellas Artes, «la única en el interior del país». En noviembre habrá una muestra dedicada a Jorge Luis Borges, y a finales de año confirmó la exposición de Rembrandt. Se trata de captar a un público más amplio que el de la capital, porque «no pensamos sólo en los 200 mil habitantes de esta ciudad», porque la atracción llega a Villa Regina, General Roca, Cipolletti, hasta Cutral Co y Zapala, que pueden «disfrutar de la capital y sus posibilidades».

La afluencia de espectáculos se debe también a la existencia de «cierto poder adquisitivo» en la gente, aunque a su administración «le interesa sostener esta actividad porque es excepcional en el país».

El 45% de la entrada se va en impuestos

NEUQUEN (AN).- Por cada diez pesos que se pagan por la entrada a un espectáculo, 4,5 pesos corresponden a impuestos, tasas o derechos de autor. Es un menú de cuatro retenciones encabezadas por el IVA, con 21%; luego el12% para la Sociedad Argentina de Autores, Sadaic, y los impuestos locales: ingresos brutos para la provincia -3%- y la denominada «tasa municipal», más conocida como borderó, que está en el 5%.

Aunque el secretario de Cultura Oscar Smoljan dijo que mañana lunes el municipio enviará al Deliberante el proyecto de reducir a la mitad la tasa del borderó, desde el sector empresario desconfiaron porque «cuando asumió (el intendente Horacio) Quiroga dijo que una de las primeras cosas que haría era eliminar esa contribución», y opinaron que debería ser una suma fija.

Juan Carlos Allende dijo que además del costo fiscal de un espectáculo es necesario determinar cuánto cuesta contratar escenario, publicidad, técnicos y equipos de sonido e iluminación, sillas, y «además pagarle al artista». Definió al estadio Ruca Che como uno de los más caros del país, aunque está gerenciado por el Estado provincial: el alquiler -«por una hora y media o dos de espectáculo»- está en los 3.600 pesos cuando el del club Estudiantes de Bahía Blanca «cuesta 1.200 pesos» y el de All Boys de Santa Rosa, La Pampa, con capacidad para cuatro mil espectadores, «apenas 900 pesos».

Se preguntó quién «pone ese precio» a un estadio que se alquila «pelado, sin escenario y sin sillas sobre el campo de juego cuando lo gerencia el Estado». Dijo que el sector privado siente «una suerte de competencia desleal» de los organismos oficiales de cultura porque «no pagan impuestos, no tienen retenciones y no arriesgan» su capital.


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