Con pocas esperanzas



NAKURA, Líbano.- El mes pasado, cuando los ataques de la aviación y la artillería israelíes estremecieron las colinas que rodean esta aldea frente al Mediterráneo, las fuerzas de paz de las Naciones Unidas no pudieron sino presenciar la violencia, paralizadas.

Ahora, el mundo espera que la ampliación próxima de las fuerzas de la ONU ayude a que el ejército libanés mantenga en efecto un endeble alto al fuego entre los soldados israelíes y los guerrilleros del Hizbollah.

Pero aquí, pocos confían en que los cascos azules del organismo internacional puedan evitar otra ronda de enfrentamientos. “Ellos han estado aquí durante décadas y nunca han logrado detener los combates. Todo lo que hacen es beber, comer y mirar, eso es todo'', opinó Alí Yusef, de 42 años, vecino de Nakura, sobre las fuerzas provisionales de la ONU en Líbano.

Creadas hace 28 años para supervisar el repliegue de las fuerzas israelíes después de la invasión de 1978 y para ayudar a que el gobierno recuperara su autoridad en la región, las fuerzas provisionales no han sido más que espectadores privilegiados de las repetidas escaramuzas en la frontera y dos incursiones israelíes más desde entonces.

Una de esas invasiones, en 1982, dejó a las fuerzas de la ONU detrás del frente de batalla israelí durante años, y la segunda, el mes pasado, comenzó cuando combatientes del Hizbollah secuestraron a dos efectivos de Israel, el 12 de julio, en un ataque al otro lado de la frontera.

La misión de las fuerzas de la ONU se ha limitado en buena medida a supervisar y reportar las violaciones de la línea de seguridad trazada por el organismo mundial para evitar enfrentamientos en el territorio.

Bajo los términos de una resolución del Consejo de Seguridad, que puso fin a la serie más reciente de violencia, las fuerzas de la ONU se incrementarían de 2.000 a 15.000 efectivos, quienes junto con el mismo número de soldados libaneses, se emplazarán en el sur del país mientras los efectivos israelíes se retiran.

Pero la ampliación de las fuerzas ha sido lenta desde la tregua del 14 de agosto, y pocos países han ofrecido soldados. El domingo, los primeros refuerzos, 49 efectivos franceses, llegaron a una playa en Nakura. Unos 150 más arribarían esta semana, menos de los miles que muchos esperaban que Francia enviaría. “Es un número muy pequeño'', consideró Sujad Espiridon, residente de la cercana ciudad de Tiro. “Parece que nadie vendrá y esto nos pone nerviosos. Nos ayudaría el que llegaran más fuerzas de paz''. (AP)


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