Con tarjeta amarilla, obligado a cambiar

Redacción

Por Redacción

El mensaje de los ciudadanos fue claro: en la segunda vuelta de las elecciones comunales, le sacaron la tarjeta amarilla al presidente francés, Nicolas Sarkozy. Con un ojo negro, tendrá finalmente que encontrar el equilibrio entre su temperamento y la dignidad del cargo presidencial.

En definitiva, se acabaron los aires de grandeza y los estallidos de ira. A falta de tres meses para que comience la presidencia francesa de turno de la Unión Europea, los asesores del Elíseo deberán convencer a su jefe de que cambie de estilo, ya que de lo contrario, grandes planes como la Unión Mediterránea acabarán en nada.

Y es que a ojos de los franceses, «Speedy Sarko» se ha excedido: durante semanas, él y la cantante Carla Bruni -ahora madame Sarkozy- llenaron las portadas con fotos de sus románticas vacaciones; luego, el presidente saltó a los titulares al espetar un «lárgate, pelotudo» a uno de sus conciudadanos ante las cámaras. Sus asesores, sumidos en una terrible lucha de poder, saltaron al primer plano con anuncios no acordados, mientras los ministros permanecían retraídos. Hoy, sobre la vida privada de Sarkozy, apenas se oye ahora una sola palabra . Las apariciones de los asesores deberán estar mejor coordinadas y algunos tendrán que dejar el poder

Pero Francia asume el 1 de julio la presidencia rotativa de la UE y Sarkozy no quiere dear imagen de debilidad. La ve como una de las etapas clave de su mandato, para lo que necesita ministros fuertes. Por eso, se cree que habrá cambios sustanciales en el gabinete recién a principios de 2009. (DPA)


El mensaje de los ciudadanos fue claro: en la segunda vuelta de las elecciones comunales, le sacaron la tarjeta amarilla al presidente francés, Nicolas Sarkozy. Con un ojo negro, tendrá finalmente que encontrar el equilibrio entre su temperamento y la dignidad del cargo presidencial.

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