Conmoción en Brasil por nuevo ataque del escuadrón de la muerte
Actualizado a las 20:13
RIO DE JANEIRO (DPA).- La masacre de 30 personas a manos de un grupo de exterminio -presuntamente formado por policías- conmocionó hoy a Río de Janeiro, la ciudad brasileña que, en la década de 1970, fue escenario de matanzas en serie perpetradas por los llamados «escuadrones de la muerte». El baño de sangre que sacudió las localidades de Nova Iguazú y Queimados entre la noche de este jueves y la madrugada de hoy desató indignadas reacciones por parte del gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que envió hoy a Río al ministro jefe de la Secretaría de Derechos Humanos, Nilmario Miranda.
Además, el ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, desplazó a la segunda mayor ciudad del país a efectivos de la Policía Federal, para intentar identificar y capturar a los asesinos que, según el secretario provincial de Seguridad Pública, Marcelo Itagiba, podrían ser agentes de la policía militarizada local. «Lo único que puedo prometer, pese a que no es un consuelo, es que ese crimen no se quedará impune», prometió el ministro.
Según Itagiba, sectores de la corporación estarían insatisfechos por el arresto, el miércoles pasado, de ocho policías acusados de asesinar a dos hombres en un terreno vecino a su batallón, en el municipio de Duque de Caxías. «Ese crimen ha sido perpetrado por bestias, que no son seres humanos», afirmó el secretario, al asegurar que las autoridades no renunciarán al «operativo limpieza» iniciado en las corporaciones policiales.
Asimismo, la gobernadora del Estado de Río, Rosinha Matheus, calificó hoy de «monstruos» a los autores de la masacre, en la que murieron entre otros mujeres, dos adolescentes y un niño de sólo siete años de edad. La peor matanza registrada en Río de Janeiro se inició en un bar del municipio de Nova Iguazú, donde cuatro hombres armados a bordo de un automóvil dieron muerte a un grupo de personas reunidas en un bar.
El mismo vehículo recurrió las calles de la ciudad disparando contra personas inocentes, dejando un total de 18 muertos, entre los cuales estaban dos ciclistas, y luego se dirigió a la vecina localidad de Queimados, donde otras 12 personas fueron asesinadas. La serie de crímenes ocurrió en la región vecina a Río conocida como «Baixada Fluminense», que en la década de 1970 fue el escenario de acción de los llamados «escuadrones de la muerte».
Esos grupos de exterminio, integrados por policías, ex agentes e informantes, solían asesinar a personas sospechosas de delincuencia y también a mendigos o niños callejeros, presuntamente a cambio del pago de recompensas financieras por parte de comerciantes de la región. Tras la redemocratización del país, en 1985, la acción de esos «escuadrones de la muerte» se redujo considerablemente, aunque nunca dejó de existir.
Las masacres de hoy hicieron revivir en Río la pesadilla ocurrida por última vez en 1993, cuando un grupo formado por policías invadió la favela de Vigario Geral y dio muerte a 21 personas, en represalia contra el asesinato de cuatro de sus colegas a manos de narcotraficantes de esa barriada.
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