Conmoción en Chile por la muerte de ex represor
Fue el jefe de la policía política y "brazo derecho" de Pinochet. El ex dictador asistió al velatorio. Fue absuelto en el caso Tucapel Jiménez.
Santiago de Chile (EFE-DPA).- Augusto Pinochet apareció ayer inesperadamente en el velatorio del general retirado Humberto Gordon, que fue uno de sus más leales colaboradores durante el régimen militar, fallecido ayer por un infarto cardíaco.
Pinochet, de 84 años y también afectado de salud, llegó a la Iglesia de la Vicaría Castrense, en el municipio santiaguino de Providencia, acompañado de sus hijos Lucía y Marco Antonio, y rodeado de guardaespaldas.
El senador vitalicio, despojado la semana pasada de su inmunidad parlamentaria por la Corte de Apelaciones, parecía cansado y cabizbajo, se movía con lentitud y apenas pronunció palabra durante los diez minutos que estuvo.
Al entrar en la iglesia, Pinochet musitó «mal» cuando se le preguntó cómo se sentía; en el interior cruzó unas pocas frases con la viuda del fallecido, Maruja Maturana, y con el general retirado Rafael Villarroel. A este último le dijo: «Me siento mal, unos antes y otros después».
Humberto Gordon fue jefe de la Central Nacional de Informaciones (CNI) durante la dictadura y miembro de la Junta Militar de Gobierno entre 1986 y 1988, y la muerte lo sorprendió a los 70 años mientras estaba procesado en dos causas por violaciones a los derechos humanos.
El ex colaborador de Pinochet se hallaba bajo arresto domiciliario, procesado por el juez Sergio Muñoz como supuesto cómplice del homicidio, en febrero de 1982, del dirigente sindical Tucapel Jiménez y por la jueza Dobra Luksic, como presunto autor de los delitos de secuestro y asesinato del periodista José Carrasco y otros tres opositores en 1986.
El sobrino de Pinochet, Gonzalo Townsend Pinochet, declaró que «ha muerto un amigo, que dejó este mundo como los hombres buenos y se fue tranquilo, en el sueño». Townsend recordó a Gordon como «el hombre que fue más consecuente con lo que hizo el 11 de septiembre de 1973», (el día del golpe militar de Pinochet).
Paradojas del destino
Paradójicamente, Gordon murió sólo algunas horas después de que falleciera, a causa de un cáncer, Haydée Fuentes, la viuda de Tucapel Jiménez.
Fuentes falleció a los 79 años sin poder conocer a los asesinos de su marido en la madrugada de ayer en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, a causa de la complicaciones de un cáncer que padecía desde hace años. A las 13 horas se realizó una misa , y luego el cortejo fúnebre se dirigió al Cementerio General, donde sus restos descansarán junto a los de su marido, en el mausoleo familiar.
Su abogado entregaría reveladores documentos
Fernando Uribe-Etxeverría, el abogado defensor de Humberto Gordon, anunció que entregará al juez Muñoz documentos que tenia su cliente, que demostrarán «de manera categórica y absoluta» su inocencia y de la CNI en el asesinato de Tucapel Jiménez.
Aunque el letrado no lo precisó, en el último tiempo han aparecido indicios que vinculan el asesinato de Jiménez con otro organismo de seguridad, la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE).
Precisamente, el juez especial Sergio Muñoz levantó ayer el procesamiento de Gordon y a otros seis inculpados en el asesinato del líder sindical . El magistrado Muñoz dijo que la resolución, que beneficia a seis ex miembros de la CNI y a un agente de inteligencia del Ejército, era una «lamentable coincidencia» con la muerte del general.
Según consta en la causa, el asesinato de Jiménez, presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), fue perpetrado por un comando de inteligencia del Ejército el 25 de febrero de 1982, cuando el dirigente intentaba rearticular el movimiento sindical contra la dictadura.
Por este caso quedan aún 14 personas procesadas, entre ellas 4 miembros de la brigada laboral de la CNI, que seguía las actividades de Tucapel Jiménez, y diez de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), organismo al que se atribuye la ejecución directa del crimen que conmocionó al país. (DPA-El Mostrador)
La mano derecha de Pinochet, con nutridos contactos políticos
El fallecido general (r) Humberto Gordon Rubio fue el brazo derecho de Augusto Pinochet en la etapa más difícil del régimen militar: la década de los «80.
Cuando Salvador Allende fue derrocado, Gordon era oficial de Estado Mayor General del Ejército. Su carácter conciliador y sus nutridos contactos con todos los sectores políticos chilenos lo hicieron un hombre clave para Pinochet. Según el derechista Sergio Onofre Jarpa era un «arregla problemas», tanto internos como al exterior del gobierno militar.
En los ochenta, Pinochet lo designó director de la Central Nacional de Informaciones (CNI), ascendiendo en 1986 a teniente general. Su paso por la CNI fue para zanjar una dura disputa entre el general Manuel Contreras y Odlanier Mena, por el control de la inteligencia. Desde allí, dirigió la represión contra la protesta sindical y política que adquirió fuerza por la crisis económica de 1982.
Fue nombrado representante del Ejército en la Junta Militar, hasta la derrota del gobierno militar en 1988. Luego, en la trancisión, mantuvo fluidos contactos con la Democracia Cristiana, especialmente con Enrique Krauss (cercano al ex presidente Patricio Aylwin), el actual diputado Maximo Pacheco y el senador Juan Hamilton. También tenía estrechos vínculos con el cardenal Juan Francisco Fresno.
Al final de la trancisión llegó a participar junto en los contactos con el Partido Comunista para investigar un tema que conmocionó al país: el caso degollados.
Tras su inetervención, se determinó que los responsables habían no habían sido de la CNI sino de Carabineros, lo que costó la renuncia a su titular, César Mendoza.
Sus años de éxito y gloria terminaron abruptamente hace algunos años cuando comenzó a ser perseguido por la justicia.
Fue procesado como presunto autor de los delitos de homicidio y secuestro del periodista José Carrasco y otros tres opositores de la dictadura de Pinochet, ocurrido en septiembre de 1986, como represalia al atentado frustrado contra Pinochet.
Gordon fue también procesado como cómplice en el asesinato del dirigente sindical Tucapel Jiménez. Su abogado asegura tener documentos que exculpaban a la CNI e implicaban a un organismo de inteligencia del Ejército (ver aparte). (AR)