Consenso no, Imposición Fiscal
Neuquén
El presidente Fernández intentó justificar la firma del mal llamado Consenso Fiscal, aduciendo en su manipulación discursiva,“a favor de garantizar un crecimiento equilibrado en la Argentina”. En realidad, es una imposición política -y sometimiento financiero- a las provincias que mantienen deudas con el Estado Nacional.
En cualquier país serio, la racionalidad y coherencia de la estructura impositiva debe estar orientada a la promoción de la inversión, el crecimiento económico y la generación de empleo formal en el sector privado.
En la Argentina del 2022, existe un sistema tributario con 170 impuestos. No interesa si existe doble imposición ni el principio de no confiscatoriedad. Sólo les interesa recaudar.
Pero además, ¿con qué criterio? Ningún instrumento fiscal tiene efecto neutro. Por ejemplo: en el Impuesto de Sellos, se establece una alícuota máxima del 3,5% a la transferencia de inmuebles y del 3% a la transferencia de automotores, pero las operaciones relacionadas con actividades de loterías y juegos de azar no quedarán sujetas a la alícuota máxima. Claramente, se advierten efectos negativos.
¿Y qué hace el Estado con el producido de esos impuestos? En el caso de Impuesto a los Automotores, se establece una determinación mínima del 95% de las valuaciones de los vehículos que establezca la DNRNPAyCP, como base imponible y, sobre ella, una alícuota mínima anual un 2%. Sin embargo, el Estado no aplica su recaudación a tener calles y rutas sin baches, iluminadas y seguras.
¿A dónde va todo ese dinero? A mantener una malformación del tamaño del sector público, del propio Estado Nacional y de muchas provincias y municipios.
Se hace alusión a la Ley 25917 de Responsabilidad Fiscal, pero jamás se habla de la eficiencia del gasto público. Si las funciones esenciales son salud, educación y seguridad ¿Cómo puede ser que un jefe de servicio médico gane 4 veces menos que un diputado o un magistrado judicial? El Estado tiene un solo bolsillo, pero existen enormes inequidades, dentro de él.
Mientras tanto, las economías regionales -como la fruticultura del Alto Valle-, sufren importantes caídas en su producción. ¿Y el plan plurianual? ¿Dónde está? ¡Cómo van a garantizar el crecimiento equilibrado que dijo el presidente?
Enrique Omar Driussi – DNI 12638127