Lo que una beca evita: por qué miles de jóvenes neuquinos pueden seguir estudiando

Detrás de cada beca hay una decisión que no se abandona, una carrera que continúa y un proyecto de vida que no se frustra por falta de recursos.

La deserción educativa rara vez sucede por falta de capacidad. Suele comenzar cuando el dinero no alcanza, el alquiler sube, el transporte se vuelve imposible de costear o estudiar lejos de casa implica elegir entre comer o imprimir apuntes. En Neuquén, las Becas Gregorio Álvarez buscan evitar justamente eso: que el estudio se corte antes de tiempo.

Evitar que estudiar sea un privilegio


Durante el proceso de reinscripción 2026, el Estado provincial asesoró a más de 5.500 jóvenes para que no pierdan el beneficio. El acompañamiento fue territorial, telefónico y digital. Hubo stands en el Paseo de la Costa, llamados personalizados y asistencia por WhatsApp para completar trámites que, sin ayuda, muchas veces se vuelven una barrera más.

El objetivo fue claro: evitar que una beca se pierda por desconocimiento, por una carga mal hecha o por falta de acceso a la información.

Evitar el abandono cuando los costos pesan


Hoy, 18.900 estudiantes están en condiciones de renovar la beca en la Provincia de Neuquén. De ellos, 2.082 cursan estudios terciarios y universitarios y reciben un aporte económico mensual, clave para sostener la continuidad educativa.

La beca evita el abandono cuando los costos se vuelven imposibles de sostener. Evita que una decisión académica quede truncada no por falta de esfuerzo, sino por falta de recursos. Evita la frustración de quienes empiezan una carrera con entusiasmo y deben dejarla a mitad de camino.

Evitar estudiar solo


El programa no se limita al pago. Hay acompañamiento, seguimiento y presencia del Estado. El equipo de la Subsecretaría de Juventud fue capacitado específicamente para asesorar sobre el sistema y garantizar que nadie quede afuera por no entender una plataforma digital.

Además, las becas se articulan con otros beneficios, como el Boleto Educativo Neuquino Gratuito (BENG), que gestionan varias carteras del Gobierno Provincial y también evita que el traslado diario sea un obstáculo para estudiar.

Una historia que lo explica todo


Pablo Fuentes salió de Junín de los Andes rumbo a Buenos Aires para estudiar Diseño Industrial en la UBA, a más de 1.500 kilómetros de su casa. Llegó sin conocer la ciudad y con una convicción frágil, sostenida por una beca que lo acompañó desde el inicio.

“La beca me ayudó bastante en lo económico para empezar una formación profesional”, cuenta. Le permitió comprar materiales, libros, imprimir trabajos y sostenerse lejos de su familia, que no podía ayudarlo económicamente.

También evitó pasar hambre, dormir mal o abandonar cuando el cansancio y la distancia pesan. “Estar lejos de casa muchas veces se complica. La beca ayuda un montón”, resume.

Hoy, Pablo está a un año de graduarse. Recibió incluso una computadora como parte del programa, herramienta clave para su carrera. Y ya piensa en volver: llevar lo aprendido a Neuquén y devolverle a su comunidad lo que recibió.

Evitar que el talento se pierda


Las becas Gregorio Álvarez también evitan que el talento quede invisible. Que alguien no estudie porque no puede pagar no es una decisión individual: es consecuencia de la ausencia de políticas educativas y redunda en una pérdida colectiva.

El programa representa algo más profundo que la asignación de un monto mensual. Es el mensaje de que el Estado confía, acompaña y apuesta a que las juventudes construyan su futuro sin que el dinero defina hasta dónde pueden llegar.


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