Control biológico de plagas en tomate
El INTA y la Cooperativa de Productores Agropecuarios del Alto Valle evalúan la primera experiencia, utilizando insectos benéficos nativos criados en la Estación Experimental Alto Valle.
En el cultivo del tomate, la presencia de algunas plagas suele limitar los rendimientos. La polilla del tomate -“Tuta absoluta”- es la de mayor relevancia a nivel de pérdidas económicas, porque ataca hojas, tallos y frutos. Para su control suelen emplearse insecticidas que, cuando son mal utilizados, generan problemas como resistencia de la plaga, residuos en frutos, contaminación del medio ambiente y daños a la salud humana.
Conscientes de esta problemática pero con la necesidad de continuar con la actividad, en General Roca, los horticultores de la Cooperativa de Productores Agropecuarios del Alto Valle decidieron evitar el uso de insecticidas convencionales y de amplio espectro. El riesgo en estos casos es que la plaga puede incrementarse y las herramientas biológicas de control son escasas. Para abordar esta problemática, junto a los técnicos del INTA acordaron realizar la primera experiencia regional de control biológico de plagas en tomate.
El equipo de Sanidad Vegetal de INTA Alto Valle viene desarrollando técnicas de control biológico inundativo basadas en la liberación de avispitas nativas criadas en laboratorio. La especie es Goniozus legneri, que puede parasitar a varias plagas de distintos cultivos y está siendo evaluada para el control de carpocapsa en nogales y frutales de pepita, entre otras investigaciones. Las actividades se desarrollaron en conjunto con los productores y los profesionales de la Agencia de Extensión Rural de General Roca, quienes también asesoraron en aspectos como riego, fertilización, manejo de temperatura, fitosanitarios y calibración de mochilas.
Para la experiencia se diseñó una estrategia con tres componentes básicos: 1) monitoreo semanal, 2) aplicaciones de insecticidas biológicos y 3) liberaciones de insectos benéficos para el control de las polillas. El principio de estos insectos “biocontroladores” es que causan la muerte de la plaga, ya sea alimentándose de ella, parasitándola (colocan sus huevos en el cuerpo de ésta) o causándole una enfermedad.
Se tomaron dos naves de 300 m2 cada una, separadas por una pared de polietileno que impide la circulación de insectos entre ambas naves.
El cultivo fue trasplantado el 16 de septiembre de 2017 con tomate “Var Isabella” y a la fecha se realizaron solo tres aplicaciones de insecticidas biológicos en conjunto con las liberaciones semanales de los insectos benéficos. Se monitorean en forma semanal las capturas en trampas de feromona y se observan foliolos y frutos en busca de polillas y otras plagas, para evaluar la eficacia de las estrategias empleadas.
Los insectos benéficos son trasladados desde el laboratorio en pequeñas conservadoras refrigeradas y, una vez en el cultivo, se los suelta en el interior del invernadero, en pequeñas bolsas de papel colgadas de las plantas, o son liberados directamente con recipientes plásticos. Al liberar pupas o adultos de Goniozus, las hembras buscan a un huésped donde puedan colocar sus huevos, y una vez que nacen sus larvas consumen el cuerpo de la plaga por completo. Las larvas se transforman en pupas y adultos, iniciando el ciclo nuevamente. Su cuerpo achatado y grandes ojos les permiten buscar huéspedes en situaciones de confinamiento, como larvas en el interior de frutos, galerías y hojas.
Hasta el momento los resultados permiten inferir un gran potencial de la estrategia evaluada, considerando que con solo tres aplicaciones de los insecticidas orgánicos se ha logrado un 0% de daño de polilla en frutos durante la primera cosecha.
Si bien resta la parte más difícil de la temporada, ya que la presión de la plaga es mayor en los meses de enero y febrero, se observan diferencias significativas en el porcentaje de daño de foliolos y frutos, lo que permite suponer la potencialidad del uso de estos insectos benéficos integrados a un plan sanitario con insecticidas biológicos.
Dato
“Deberíamos producir en forma agroecológica, ya que el consumidor no compra a ciegas y busca la inocuidad en su mesa”.
Dante Chiti, productor de Cooperativa de Productores Agropec. del Alto Valle
Datos
- 0%
- El daño en la primera cosecha con aplicación de insecticida orgánico y liberación de insectos benéficos.
- “Deberíamos producir en forma agroecológica, ya que el consumidor no compra a ciegas y busca la inocuidad en su mesa”.
En el cultivo del tomate, la presencia de algunas plagas suele limitar los rendimientos. La polilla del tomate -“Tuta absoluta”- es la de mayor relevancia a nivel de pérdidas económicas, porque ataca hojas, tallos y frutos. Para su control suelen emplearse insecticidas que, cuando son mal utilizados, generan problemas como resistencia de la plaga, residuos en frutos, contaminación del medio ambiente y daños a la salud humana.
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