¿Conviene jugar con los «cuatro fantásticos»?
La goleada que sufrió Ríver replanteó la discusión sobre si Ortega, Aimar, Saviola y Angel deben salir a la cancha juntos
BUENOS AIRES (Gustavo Yaroch, DyN) – El debate se instaló no bien el Vasco Da Gama lo hirió de muerte en la Mercosur con ese 4-1 impiadoso y letal: ¿Qué le conviene más a Ríver? ¿Jugar con los «Cuatro Fantásticos» o hacerlo con sólo tres de ellos y optar por un 4-3-1-2 más tradicional?
La respuesta no debería ser lineal, ya que ambos esquemas han sabido darle el resultado buscado a Américo Gallego, por estos días tan desconcertado en su rol de conductor técnico-táctico como inoportuno y poco feliz a la hora de hacer declaraciones.
Eso sí: es casi una verdad de Perogrullo que cuando Ríver pone en la cancha a Aimar, Ortega, Saviola y Angel arriesga más que cuando sale con tres volantes de contención, un enlace y dos delanteros.
Por eso, jugar con los «Cuatro Fantásticos» -una denominación que al técnico le pone los pelos de punta- parece una apuesta más propia de un equipo aceitado y confiado en sus fuerzas que de este Ríver dubitativo, falto de confianza y con el ánimo por el piso, un poco por sus desventuras propias y otro por el sueño al que Boca pretende darle forma en Japón.
Para poner a jugadores de características tan ofensivas como Aimar, Ortega, Saviola y Angel se necesita el respaldo de una estructura que no sólo esté afinada como bloque colectivo, sino también de un equipo plenamente comprometido con esa propuesta.
Y Ríver, al menos ante el Vasco Da Gama, no lo fue. Se mostró como un conjunto inconexo, demasiado «largo» para el impecable manejo del balón exhibido por el mediocampo brasileño y con respuestas individuales -como las de toda la defensa, especialmente- muy pobres. Pero lo curioso, tratándose de un equipo dirigido por Gallego, quien más de una vez se ha ufanado de «no comer vidrio», es la ingenuidad con que Ríver le puso la cara a los mazazos de Juninho Pernambucano, Juninho Paulista, Pedrinho y Romario, los únicos «Cuatro Fantásticos» que tuvo la noche del miércoles en el Monumental.
En su afán por descontar las cifras de la derrota, Ríver llegó a atacar hasta con ocho jugadores, quedando Roberto Bonano -otro de los que tuvo una jornada para olvidar pronto- protegido solamente por dos compañeros. Así, más de una vez se vieron contragolpes en los que el Vasco llegaba con cinco hombres mientras muchos jugadores de Ríver regresaban al trotecito, ajenos a ese incendio futbolero que Gallego parecía ignorar desde el banco de suplentes.
A no dudarlo: el técnico tiene tanta -o más- responsabilidad que sus dirigidos en la goleada, la más dura que Ríver padeció como local en torneos internacionales a lo largo de la historia. Porque es cierto que el resultado del primer tiempo fue por demás «mentiroso» y que el arquero visitante se constituyó en la máxima figura de la cancha. Pero también lo es que Gallego no tuvo los reflejos mínimos que se necesitaban para reacomodar a un equipo que ahora pende de un milagro (ganar por cuatro goles de diferencia en Río de Janeiro, o por tres para ir a los penales) para llegar a la final.
En suma, para desplegar el fútbol que supo deleitar en algunos partidos domésticos, como ante Rosario Central y Talleres, los «Cuatro Fantásticos» necesitan mayor orden y equilibrio colectivo, pero también el respaldo de un estado de ánimo que -hoy- Ríver es incapaz de ofrecer.
Gallego se ilusiona con el milagro de los penales
Américo Gallego aseguró que confía en que su equipo «pueda dar vuelta la historia» en Brasil y llegar a la definición por penales.
El técnico aseguró que Ríver perdió un partido «increíble» y aseguró que los jugadores «se merecen el aplauso» por esfuerzo realizado pese a lo abultado del resultado. «Estoy convencido que podemos darlo vuelta, vi varios partidos del Vasco como local y creo que no es imposible llegar a los penales. Esperemos que allá tengamos mejor suerte», comentó Gallego.
Y agregó: «fue un resultado muy injusto, la verdad que fue increíble porque el equipo jugó bien y por eso los jugadores merecen un aplauso».
En tanto, Roberto Bonano se responsabilizó por los goles que recibió y realizó una autocrítica.
«El equipo jugó muy bien, acá el malestar tiene que ser conmigo porque la responsabilidad de los goles es mía. Creamos más de 15 situaciones de gol y no pudimos convertir, ahora hay que ir a Río de Janeiro a matar o morir», dijo Bonano.
«Nunca pensamos que podíamos perder así ante Vasco. Ellos fueron muy precisos para usufructuar nuestras fallas y de contraataque definieron el partido. Cometimos muchos errores y cuando eso sucede generalmente se paga con la derrota», analizó el colombiano Juan Pablo Angel.
Angel, quien reapareció tras recuperarse de una lesión en la rodilla, dilapidó las ocasiones de que dispuso frente al inspirado arquero brasileño Helton, y Gallego decidió su reemplazo por Martín Cardetti en el segundo tiempo.
«Tuve ocasiones para marcar y desgraciadamente no convertí ninguna, pero es sólo una racha, lo importante es que ya estoy bien de la rodilla. El futuro en la Mercosur es difícil, porque debemos dar vuelta un 4-1 y en Brasil, pero no creo que sea algo imposible», concluyó Angel un tanto resignado.
«El arquero brasileño tuvo una noche fantástica. No creo que la estrategia de Ríver haya sido mala, porque creamos muchísimas situaciones de gol», consideró Martín Cardetti, quien puso punto final a la suerte de «silencio stampa» que se había autoimpuesto con los medios de prensa a raíz de las críticas que mereció su actuación en el partido ante Argentinos.
Por su parte, Ariel Ortega reconoció que la derrota fue tan sorpresiva como inesperada y señaló que el plantel debe recuperarse lo más rápido posible y pensar en el compromiso ante Belgrano del domingo. «Estamos muy dolidos, pero esto debe servirnos para corregir errores. Tenemos que recuperarnos porque el domingo vamos a jugar un partido importante con Belgrano y después iremos confiados a Brasil para dar vuelta el resultado y llegar a la final», dijo el jujeño. (AR, Infosic y Télam).
No se desesperan por vender a las figuras
BUENOS AIRES (DyN).- Ríver «no necesitará salir a vender jugadores para resolver su déficit financiero» que le genera un preocupante pasivo, estimado en casi 49 millones de dólares, dijo el secretario general del club de Núñez José María Aguilar.
«De todos modos, si viene alguien con alguna oferta, Ríver va a escuchar la propuesta», hizo la salvedad Aguilar, luego de la estrepitosa derrota ante el Vasco da Gama.
Para ello, el dirigente riverplatense mencionó -a modo de ejemplo- que la única negociación de la institución con algún club europeo es la que se está realizando por el pase de Diego Placente, al Bayer Leverkusen de Alemania. «Pero es la única -aseguró-. Lo único concreto es lo de Placente, que la gente de Alemania lo va a definir el viernes».
Según Aguilar, la transferencia del defensor formado en las divisiones juveniles de Argentinos Juniors le reportaría a Ríver unos seis millones de dólares, pero el club alemán sólo haría efectivo el pago a fin de año.
BUENOS AIRES (Gustavo Yaroch, DyN) - El debate se instaló no bien el Vasco Da Gama lo hirió de muerte en la Mercosur con ese 4-1 impiadoso y letal: ¿Qué le conviene más a Ríver? ¿Jugar con los "Cuatro Fantásticos" o hacerlo con sólo tres de ellos y optar por un 4-3-1-2 más tradicional?
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