Copani y la búsqueda de la historia de cada día 

El autor y compositor está realizando una extensa gira que hoy lo lleva a Las Grutas, luego de su actuación en El Cóndor.

VIEDMA (AV).- Andando de pueblo en pueblo, tocando aquí y allá, Ignacio Copani llegó hasta Río Negro para ofrecer recitales en los balnearios de El Cóndor y Las Grutas. Mientras esperaba en el lobby del hotel la hora del show y confirmaba fechas en distintos puntos del país, el músico se entregó a una charla en la que definió sus intereses como artista y la necesidad de entablar una relación honesta con su público.

Inmerso en «la temporada de cacería», como define al verano que le permite a los músicos multiplicar sus actuaciones, Copani asevera que «una de las cosas maravillosas que pasa con mi carrera es que no le tengo que poner título a un recital para que la gente venga a verme», y asegura que «esto es producto de muchos años de trabajo, aunque en la Argentina si no hiciste algo potente en la temporada, por ahí no funciona».

El año pasado fue productivo, ya que lanzó a la calle dos discos: «Me salva tu amor», y la placa de Ríver Plate «Embocados». «Por un lado o por el otro, pude estar con la gente en un momento muy difícil para la música popular, porque no tenemos muchos lugares en los grandes medios para mostrar nuestra obra». Así declara que «los programas musicales que hay son de bailanta, y donde te podés 'colar', en general es para una nota de color y no para difundir tu música».

No es muy común que un artista obtenga un suceso tan fuerte con su primer disco como el que recibió Ignacio Copani. «Incluso tuve la suerte de no desaparecer después del primero», ya que los discos posteriores pegaron bastante gracias a temas como 'No te creo nada' y 'Cuidado con los ladrones'.

«Después hice «Afectos especiales», donde puse el acento en cosas que yo entiendo más profundas, y se te cierran algunas puertas cuando elegís de esta manera, pero quise hacer algo más solvente y fuerte». Aún así, se manifiesta contento con el desarrollo de su carrera, «porque he tenido mucho gancho con la popularidad y creo que como artista voy creciendo». Aunque acota que «desgraciadamente siempre encuentro gente a la que hay que avisarle que no sólo hice 'Cuántas minas que tengo'».

Actualmente Copani está editando por su propio sello, y declara que las empresas discográficas no apoyaron su progreso. «Pero esto le sucede a todos. Cuando ven un tema que puede ser de rápida respuesta tenés apoyo» y si no «no te pasan el disco ni de canto». Y concluye en la triste reflexión de que «cuando ponés lo mejor de vos, y ponés cosas más sentidas e importantes, después no tenés cómo difundirlas».

Distintas temáticas

A lo largo de la obra de Copani se nota la tendencia a abordar tanto el humor y la pintura social -que lo caracterizó en sus primeros trabajos- como la canción amorosa, a la que le dedicó su último registro.

«La propuesta de ‘Me salva tu amor’ -que implica bastantes cosas sociales aunque sea un disco de amor-, fue nada más que una elección temática. Quizás el próximo disco sea todo de protesta. Siempre soy el mismo, a veces se pone el acento en una cosa y otras veces en otra».

Copani se define como «un músico popular que toma los ritmos que existen y que no pretende ser la avanzada de nada» y declara que «la médula de mi trabajo es la historia que quiero contar». 

Antes del éxito

Ignacio Copani recuerda que en su época anterior al éxito masivo «siempre estaba tratando de cantar donde me dejaran, de ser original y de llamar la atención con buenas armas». A los 19 años se trasladó hasta México y allí comenzó su carrera. Iba por seis meses y se quedó seis años y medio.

«Fue importante porque empecé a trabajar inmediatamente, me templé como hombre y como artista». En tierra azteca grabó sus dos primeros discos -que por estos lares nadie conoció- y tuvo mucho éxito como artista para chicos.

El tiempo fue pasando. «Siempre creía que volvía, pero continuaba trabajando y trabajando». Finalmente regresó con Alfonsín en la Casa Rosada. «Era la época en que volvió la democracia, y yo quería estar acá como argentino y como artista, y además veía que había toda una movida que me estaba perdiendo». Así fue como tuvo que empezar de cero, a remontar la cuesta nuevamente, ya que a pesar de traer de México algún disco de oro, a Copani le costó bastante insertarse en el medio musical, y su primer disco argentino salió recién a fines de 1988.

«Creo que fui el último cantor de mi estilo; ahora espero que lleguen nuevos. Siempre me pregunto por qué, habiendo tanto talento en nuestro país, no hay un Charly García o un Baglietto de 20 años». Ignacio reflexiona que esto sucede en parte «por la globalización que hace que lo que escuchamos se genere en Madrid, México o Miami, pero más que todo creo que es un problema de difusión”. (AV).

El mensaje

La cuestión del mensaje, del transmitir en las canciones una forma de ver el mundo «es el compromiso que cada uno toma con su música. Yo sí lo tomo para mí, que no puedo hacer un disco por el solo hecho de grabar. Hasta en los discos de Ríver, en vez de estar pensando cómo la hinchada puede cantar más fácil los temas, pienso en cómo transmitir mejor un sentimiento. Es una cosa de orgullo profesional».

«Pero respeto a quien desea mostrar su mejor destreza con un instrumento, aunque no diga nada sentimental ni social, o a quien desee mostrar empíricamente su violencia, su ternura, o lo que quiera».

«Que yo tenga un gusto, o que yo prefiera a la Bersuit Vergarabat antes que a un grupo de bailanta es un problema mío. El bailantero no tiene la obligación de complacerme a mí”.

“Eso sí, lástima por él, porque cuando le tenga que contar a sus nietos qué dejó en sus años de carrera, va a tener que decir 'muchos pasitos de baile”. (AV).


VIEDMA (AV).- Andando de pueblo en pueblo, tocando aquí y allá, Ignacio Copani llegó hasta Río Negro para ofrecer recitales en los balnearios de El Cóndor y Las Grutas. Mientras esperaba en el lobby del hotel la hora del show y confirmaba fechas en distintos puntos del país, el músico se entregó a una charla en la que definió sus intereses como artista y la necesidad de entablar una relación honesta con su público.

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