¿Cuál de las 25 playas patagónicas “top” elegirías?
Finde largo y verano a la vista con grandes opciones en la región. Una guía para que elijas la tuya.
BARILOCHE
La llegada del calor invita en esta ciudad a descubrir y disfrutar los balnearios lacustres, que año tras año se convierten en las “estrellas” del verano.
Hay quienes sólo se acercan a las playas con el mate a cuestas, a tomar sol y “mojar los pies”, o también para probar con tablas y kayaks.
En cambio sumergirse y nadar un rato es sólo para los más audaces, debido a la temperatura del agua, que rara vez supera los 15 grados.
Los lagos de la región son de origen glaciario y se alimentan con los periódicos deshielos. Atraen principalmente por su frescura y transparencia, pero los bañistas lo piensan dos veces. Claro que el sol también hace su parte y el agua, al menos en las orillas, suele estar algo más templada al caer la tarde.
Todo esto lo saben quienes frecuentan las principales playas, y también el municipio, que desde el miércoles ofrece servicio de guardavidas en el horario de 13 a 20.
El secretario de Deportes del municipio, Gastón Ciampini, informó que ya iniciaron también las tareas de señalización y boyado, que estarán listas para hoy. La idea es que para el fin de semana largo todos los sectores delimitados para los bañistas cuenten con la seguridad necesaria, ya que se esperan temperaturas superiores a los 20 grados.
Playa Bonita. Desde el año pasado la municipalidad brinda servicio de guardavidas en ocho playas, ubicadas sobre tres lagos distintos. Una de las más tradicionales y de mayor capacidad es Playa Bonita, en el kilómetro 8 de la avenida Bustillo, que se caracteriza por su pedregullo fino, su suave declive y las fantásticas vistas del lago Nahuel Huapi, la isla Huemul e isla de las Gallinas. Allí existe un parador gastronómico, baños públicos y alquiler de kayaks. En los mejores días del verano la playa Bonita convoca más de 3.000 personas. Es posible llegar desde el centro de la ciudad en no menos de 15 minutos, tanto en vehículo propio como en transporte urbano (líneas 10, 20 ó 21).
Sobre el lago Gutiérrez. Aquí se destacan la playa “del puente” en la entrada de Villa Los Coihues y la llamada playa de “la ruta”, a unos 500 metros rumbo a Arelauquen. Sus tranquilas aguas son frecuentadas por los kayakistas.
Céntricas. En el centro de la ciudad las dos playas habilitadas son la contigua al puerto San Carlos –de espacio limitado, pero muy accesible porque está a pocos metros del Centro Cívico– y la llamada playa Centenario, en el barrio Ñireco. Esta última tiene una extensión de 400 metros y buena orientación para recibir sol hasta pasadas las 20. Es la preferida por los residentes.
Más opciones. Otras playas con servicios y guardavidas son la de Melipal (kilómetro 3,8 de Bustillo), la de Bahía Serena (ideal para los chicos, en el kilómetro 11,9 de Bustillo) y la llamada Playa del Viento, en la cabecera sur del lago Moreno.
SAN MARTÍN DE LOS ANDES
La cuenca de aguas cristalinas y amplias playas, supo ubicarse en el primer lugar de una consulta de la que en su momento participaron 100.000 internautas, en 2013. En el Lácar conviven la maravilla de la naturaleza con la comodidad de los servicios. Hay de todo y para todos los gustos, con cabecera en San Martín de los Andes y el Parque Nacional Lanín.
El lago Lácar y la playa de Quila Quina del Parque Nacional Lanín y San Martín de los Andes, fueron elegidos en 2013 por miles de usuarios de www.tripin.travel como los rincones más bellos y mágicos de la Argentina.
Los usuarios votaron y dejaron su opinión definiendo al lago Lácar y a Quila Quina como “Lugar Mágico” de esa edición de la consulta. Y con una “yapa”: el lago Lolog (a 12 kilómetros de San Martín de los Andes y parte de su ejido) quedó en cuarto lugar de aquel ranking, en el que votaron más de 100.000 personas.
Los sitios que tienen a la lacustre San Martín como cabecera compitieron con otros en el “top 20” como la Quebrada de Humahuaca y el Cerro de los Siete Colores en Jujuy, El Doradillo en Chubut, Laguna Verde en Catamarca, la Cuesta del Obispo y la Quebrada de las Conchas en Salta, las Cataratas del Iguazú en Misiones y el Glaciar Perito Moreno en Santa Cruz.
Por cierto, han pasado ya casi tres años pero ese título sigue vigente en la consideración de decenas de miles de veraneantes que año a año eligen y disfrutan de estas latitudes. En toda su extensión, el Lácar ofrece playas reparadas de cristalinas aguas, rodeado de bosques y montañas.
Playa top. Como se apuntó, Quila Quina es la preferida de los visitantes, aunque no la más popular. Es, sin embargo, playa “top” con servicios de confitería, sanitarios, feria de artesanos, camping organizado, proveeduría, restaurante y opción de camping agreste.
Se puede acceder por vía lacustre, desde el puerto en la Costanera de San Martín de los Andes, o por la 40 (camino de Siete Lagos) y luego desvío por camino sinuoso y señalizado.
La villa de Quila Quina se encuentra a 17 kilómetros de San Martín de los Andes y por la opción terrestre es necesario ascender desde los 640 metros sobre el nivel del mar de la ciudad hasta los 900 metros, para luego descender hasta el nivel del lago.
Lo dicho: Quila Quina ofrece playa reparadas, con muelle y encantadora bahía. Las comunidades mapuches proveen servicios de guía.
En el entorno de Quila Quina hay fantásticas vistas de la villa y sus playas. Otro atractivo es caminar bordeando el arroyo Grande y llegar, con precaución, hasta la cascada. Recomendación importante: la cascada es para disfrutarla desde la vista, no intente descender por ella porque puede resultar peligroso.
Otra vista impresionante es la del cerro Abanico; hay cartelería para comprender la formación de este particular macizo rocoso.
La popular. A la hora de elegir la playa “popular”, sin duda esa distinción se la lleva Catritre.
El balneario es el más próximo a San Martín de los Andes, apenas a cinco kilómetros, y de hecho es la playa más escogida por los propios vecinos y vecinas de la cuidad. Se trata de una espléndida bahía ideal para pasar el día, con áreas de picnic, acampe, proveeduría y restaurante.
Catritre es de fácil y rápido acceso desde la ciudad, ya sea con vehículo, caminando, en bicicleta, en transporte público o desde el lago, para quien cuenta con embarcación propia (las excursiones lacustres que parten del muelle Lácar no para en Catritre pero sí en Quila Quina).
Las playas están distribuidas en una amplia bahía rodeada de robles, con camping organizado y camping agreste, ambos bajo propiedad y administración de la comunidad mapuche Curruhuinca. Ideal para las actividades náuticas o el solaz desde la playa.
Pura tranquilidad. Yuco, camino a paso Hua Hum, se encuentra a 28 kilómetros de la ciudad con acceso por la Ruta Provincial 48, de ripio. Algún visitante pensará que “es muy lejos”, pero vale la pena. Yuco cuenta con una sorprendente playa y bahía sobre la margen norte del lago Lácar y al oeste de la ciudad. Las aguas son esmeraldas y el arrayán es dominante. La zona es apta para el trekking. Hay área recreativa diurna y fogones, pasando por la seccional de guardaparque.
Lolog. A 12 kilómetros de San Martín de los Andes, por la ruta provincial 62, de ripio, se accede a la villa Lolog y al lago del mismo nombre.
Partiendo desde San Martín de los Andes, al llegar al acceso a la villa hay una bifurcación. A la izquierda se ingresa en el sector de Playa Bonita, balneario natural de amplia playa y aguas poco profundas.
Si se elige la opción de la derecha, tras cruzar el puente sobre el río Quilquihue se ingresa a las playas de la margen norte, muy amplias y soleadas con numerosos sitios para abrirse paso con vehículo y disfrutar de las actividades náuticas. Para agendar, el Quilquihue es uno de los más atractivos pesqueros de la zona, siempre en temporada y con los permisos correspondientes.
Comarca Andina
La Playita. Ubicada en el Parque Nacional Lago Puelo, es el balneario más popular de la Comarca Andina y con la llegada del calor recibe a diario la visita de miles de lugareños y turistas con ganas de darse un chapuzón.
Aquí la opción es disfrutar a pleno de esta bahía con arenas doradas, protegida por el cerro Currumahuida y rodeada por un paisaje de singular belleza, que incluye el bosque de cipreses, coihues y radales.
Las aguas alcanzan una temperatura agradable (hay tardes en que trepa hasta los 23º) y permiten bañarse sin peligro. Hay boyas que delimitan el inicio de la parte más profunda y el declive es pausado, siempre pisando arena en el lecho del lago.
A pocos metros, los más osados cuentan con varios acantilados de diferentes alturas que les permiten zambullidas espectaculares. Es el lugar ideal para el encuentro del público más joven y dispone de estacionamiento gratis y servicio de guardavidas.
En coincidencia, desde La Playita y hasta el delta del río Azul –pasando por el muelle donde hay una confitería/proveeduría–, aparecen una sucesión de puntos más tranquilos para que toda la familia pueda gozar de un día relajado de sol, bañarse o reunirse a la sombra de los árboles para hacer un picnic, tomar mate, leer o preparar un asado.
Pegado al camino costero también está el “Bosque de las sombras”, que ofrece un recorrido por una pasarela emplazada sobre un humedal y donde se pueden ver ejemplares de la flora nativa, como pitra, arrayán y numerosas variedades de helechos.
Desde allí se conecta con el paseo al “Pitranto Grande” y el “Mirador del lago”, trepando algunos metros por el faldeo del cordón montañoso, para acceder a puntos panorámicos donde se puede apreciar la magnificencia del parque y su entorno.
Otras opciones en el PNLP son la posibilidad de realizar una excursión costera en lancha (incluso llegar hasta el límite con Chile o al valle de El Turbio); contratar una embarcación para pesca deportiva; practicar buceo, kayak y cabalgatas.
El acceso es pavimentado, a través de la Ruta 16, a 5 km del casco urbano de Lago Puelo y a 20 km de El Bolsón.
Puerto Patriada y El Desemboque. A solo 14 km del pueblo de El Hoyo, dejando de lado la Ruta Nacional 40 y pasando el puente Salamín, comienza un camino de ripio (en excelentes condiciones) que atraviesa las chacras de Rincón de Lobos y llega a la margen noroeste del lago Epuyén, donde asoma en todo su esplendor la bahía de Puerto Patriada, uno de los lugares más bellos de nuestra Patagonia.
Este balneario –quizás el más recomendado por los lugareños–, ofrece amplias playas con arenas blancas y doradas y otras con pequeños guijarros que contrastan con la claridad y transparencia absoluta de las aguas siempre calmas.
Todo el sector está protegido de los vientos, rodeado por enormes montañas de picos cubiertos por nieves eternas. Es por ello que durante los días soleados es imposible resistir la tentación de un buen baño o practicar deportes acuáticos como kayak, bote a remo, vela o pesca con mosca. Aquí está estrictamente prohibido el uso de motores en las embarcaciones, así que la paz y tranquilidad de los visitantes está garantizada. No existe servicio de bañero, aunque la misma geografía no reviste mayor peligro para los veraneantes, más allá de las precauciones siempre necesarias con los niños.
Este atractivo turístico ofrece además varias alternativas en gastronomía y alojamiento: complejos de cabañas, restaurantes y cervecerías, campings, proveedurías y la posibilidad de disfrutar de un buen curanto o cordero al asador preparados por la junta vecinal.
En tanto, para llegar hasta El Desemboque hay que desandar 15 km desde el mismo puente Salamín hasta el Parque Natural Raúl Solari, pequeña reserva natural de gran valor ecológico que sorprende con sus arrayanes, pitrantos y enormes coihues.
Es el punto exacto de la salida del río Epuyén hacia el lago Puelo, con amplias playas de arenas y una bahía de troncos donde siempre se puede nadar rodeado de los patos y hualas que tienen allí su propio paraíso.
Existe un camping con todos los servicios (cobran acceso) y además se pueden realizar otras actividades náuticas, pesca deportiva, cabalgatas, trekking por los bosques cercanos o navegar hasta El Turbio.
Puerto Bonito. A 7 km del pueblo de Epuyén está emplazado este balneario caracterizado por la calidez y claridad de sus aguas, la sucesión de pequeñas caletas que dan privacidad a los veraneantes y los acantilados que atraen a los jóvenes para realizar atrevidos saltos.
Desde la Ruta Nacional 40 se llega a través de una ruta pavimentada que finaliza precisamente en el Parque Municipal Puerto Bonito, un área natural de 30 mil hectáreas que además cobija un centro artesanal, pub y proveeduría. Por las noches es habitual que allí hagan espectáculos artísticos y musicales que invitan a prolongar la estadía. Además, a pocos metros está la Villa del Lago, con oferta de cabañas, hosterías y restaurantes con calificados chefs.
Este espejo lacustre está rodeado por los altos picos de los cerros Pirque, Pilche, Epuyén y Derrumbe, con sus laderas cubiertas por cipreses, coihues, lengas, notros, radales y maitenes. Los lugareños hacen gala de contar “con las aguas más cálidas en la región” dado “la ausencia de glaciares en su cuenca”.
Otras actividades por el lugar incluyen caminatas hasta la Piedra Pintada (pinturas rupestres de 1500 años); El Chalet (construcción de la década del 60 de un pionero alemán que se enfermó y jamás volvió) o la bahía de las Percas y el Monasterio, enclavado en plena montaña.
El Manso. Mundialmente famoso por el rafting y la pesca que se practican en sus ríos Manso, Villegas y Foyel, aunque durante la época estival (con temperaturas de hasta 40°) es el lugar soñado para disfrutar unos días de las playas y verdes pozones que identifican toda la geografía lugareña.
Tony John, dueño del camping La Pasarela, hace gala de “ser único, con su playita de arena y el bosque de coihues. La belleza de este valle, tanto del lado argentino como chileno, es lo mejor”.
La recomendación es “instalarse y olvidarse por completo de las preocupaciones mundanas”. Hay disponibles cabañas o la alternativa de acampar con todos los servicios.
El dueño ofrece buenas parrilladas o la posibilidad de asar su cordero con leña seca de la flora nativa mientras la familia se dedica exclusivamente a relajarse en el agua, de un lado y otro de la pasarela que da identidad al espacio natural.
Más tarde, los prados verdes incitan a una cabalgata, caminata o mountain bike, en tanto los amantes de la pesca buscarán los “rinconcitos secretos” del río para tentar a las truchas.
Para llegar, desde la Ruta Nacional 40 (a 55 km al norte de El Bolsón), a la altura del puesto caminero de Gendarmería Nacional, en Río Villegas, hay que desviar 33 km por la ruta provincial 86 con rumbo al paso fronterizo El León.
Todo el recorrido es serpenteando el río Manso, que atrapa en cada recodo. A su vera vive un centenar de familias que trabajan en tareas de campo y también atienden a los visitantes que cada verano llegan al lugar. Su propuesta incluye deliciosos pan y dulces caseros, corderito al asador, empanadas, tortas fritas, truchas a la parrilla y postres con miel ecológica, entre otros productos de origen casero.
Poco antes del ingreso a Puerto San Antonio Este, las valvas de moluscos cubren la arena.
El Maitén. Los días de calor, la necesidad de un chapuzón y la sombra de los sauces son siempre la excusa para que cientos de vecinos y turistas aprovechen las bondades del río Chubut, a la altura del camping municipal, que en realidad es un vergel con todos los servicios.
Las aguas transparentes, cálidas y tranquilas del curso hídrico son ideales para el esparcimiento familiar, donde las costumbres lugareñas estiran la mateada hasta el atardecer, cuando se enciende el fogón para un buen asado de cordero o chivito de los parajes aledaños.
Remar un rato en kayak, pescar o simplemente caminar y recrearse con la vista espléndida del cerro de la Cruz completan la propuesta del sector. Cada tanto, el silbato de la locomotora advierte que pasa La Trochita con sus vagones de un siglo llenos de excursionistas.
Asimismo, jóvenes y niños cuentan en el mismo predio con un complejo deportivo de primer nivel: canchas de fútbol de impecable césped y cancha de vóley donde se arman unos partidos memorables de locales contra visitantes.
Además, el camping cuenta con cabaña y sitios con todos los servicios para alojarse. A pocos cuadras, todo el pueblo ferroviario está preparado para albergar a los turistas, con buena propuesta en hospedajes (cabañas, hosterías, hoteles) y restaurantes. Con todo, el mejor recuerdo que se llevará de El Maitén siempre es “la calidez de su gente”.
VILLA LA ANGOSTURA
Para pasar el día o acampar: La Estacada. Arena blanca y fina que se mete entre los dedos, el ruido arrullador del agua del arroyo de fondo y la retama amarilla en perfecto contraste con el verde y azul del entorno, hacen de esta playa una de las más elegidas por turistas y residentes.
Se encuentra a 12 km del centro de la localidad en dirección a Bariloche por la Ruta 40. Se ubica a orillas del lago Nahuel Huapi y del arroyo La Estacada.
Se puede acceder a la playa por el Camping La Estacada, que en temporada cobra por el uso de las parcelas, o bien por la otra orilla del arroyo, con acceso gratuito. En el camping La Estacada además de pernoctar se puede ir a pasar el día, una buena opción que permite combinar las actividades de playa y asado en familia y la pesca en la desembocadura para los amantes del fly Casting.
El predio cuenta con fogones, mesa y sillas, baños y proveeduría.
Para los que prefieren la opción más “agreste” y gratuita, en la Ruta 40, antes de cruzar el puente del arroyo, se encuentra un pequeño acceso y sendero donde se puede dejar el auto y llegar caminando hasta la costa.
Bahía Mansa y Bahía Brava. Son dos clásicos de la Villa y punto obligado de todo turista que visite Villa La Angostura. Ambas cuentan con servicio de guardavidas.
Cuál elegir dependerá del gusto de cada uno. Si el día no está ventoso, para aquellos que gustan de quedarse en la playa a pleno sol hasta última hora del día, la Bahía Brava es ideal. Como el veril está lejos de la costa y por la forma de la bahía, en verano el agua cerca de la orilla suele ser bastante más cálida que la temperatura media del lago Nahuel Huapi, un detalle no menor.
Del otro lado del istmo, en Bahía Mansa, hay sectores con más sombra y la playa puede resultar chica. Hay dos áreas distintas: las que se ubican a ambos lados del muelle y pasando un pedrero, otra pequeña bahía donde hay servicio de guardavidas. La Bahía es muy cerrada y está protegida por un frondoso bosque, por lo cual el lago es muy calmo y si el día es ventoso, es el lugar ideal para estar. También hay bastante sombra, un dato importante para aquellos que van con bebés o chicos muy pequeños.
Las ventajas de las playas del Puerto de la Villa es que la zona cuenta con infraestructura necesaria, desde baños públicos hasta restaurantes, casa de té, kiosco y hasta un paseo de venta de artesanías y productos regionales.
Golfo San Matías
Relax y diversión en Piedras Coloradas. El balneario ubicado a sólo 5 km de Las Grutas, sigue siendo un clásico para aquellos que buscan alejarse de las aglomeraciones, aunque sin privarse de la posibilidad de contar con servicios y opciones al borde del mar.
El lugar se distingue por su particular playa, en la que la arena convive con inmensas rocas a las que un mineral llamado feldespato les da el color rojizo que las caracteriza. Ellas son el refugio de los bañistas que dejan pasar las horas a puro relax.
Al llegar se puede ver una pequeña biblioteca de adobe, que presta libros para disfrutar al aire libre y al caer la tarde organiza actividades para grandes y chicos, con lectura de cuentos y música incluidos. Además un parador ofrece viandas frescas y saludables, bebidas y alquiler de sombrillas. También durante la temporada alta (enero y febrero) se alquilan tablas para practicar sandboard, la actividad que permite deslizarse por los médanos, a puro vértigo y diversión.
Naturaleza en estado puro en El Buque. Al sur de Las Grutas, pueden hallarse playas de ensueño, que parecen conservar su naturaleza en estado puro.
Una de ellas es El Buque, ubicada a 8 km del balneario, en dirección a Piedras Coloradas. Allí el paisaje es agreste y no existen servicios, por eso es importante equiparse para vivir una jornada sin sobresaltos, ya que una vez allí no habrá comercios para aprovisionarse. El sitio es ideal para los amantes de la recolección costera, porque entre las rocas, al registrarse la bajamar, se pueden hallar bancos de mejillones, y los más diestros hasta podrán capturar pulpitos. También la visitan muchos amantes de la pesca, que dejan pasar las horas probando suerte con la caña.
Su nombre se debe a que, al descender el mar, queda al descubierto una formación rocosa en forma de buque, que se torna imperceptible durante la pleamar.
Tranquila y pintoresca, es una playa para los que aman alejarse del ruido y desconectarse en serio del paisaje urbano.
Un balneario diferente. La blancura es la que manda en esta playa que queda poco antes del ingreso a Puerto San Antonio Este, a 65 km de Las Grutas por Ruta 3.
Es que a través de los años el sol y el viento fueron erosionando las miles de valvas de moluscos que cubren la arena, y hoy crean el pintoresco colchón de nieve que cruje al caminar sobre él.
Ese blanco absoluto contrata con el azul del mar y el celeste del cielo, creando una bella postal digna de conocer y disfrutar.
Los que la visiten podrán contar con los servicios que brindan dos paradores, ubicados en puntos opuestos de su vasta extensión. Ambos ofrecen bebidas, comidas frescas y tragos con y sin alcohol para compartir en cualquier momento de la jornada.
Los pescadores, además, hallarán en este balneario el sitio ideal para los buenos piques, porque varias de las especies que abundan en la zona se dan muy bien en este sector, entre ellas, el pejerrey y los cazones.
Un espacio ideal para los que gustan del relax al aire libre, pero sin abandonar el confort.
El Buque, atractiva opción cercana a Las Grutas. No hay servicios, pero el paisaje vale la pena.
PLAYAS DORADAS
Arena infinita. El gran atractivo es su extensa y amplia playa principal, con arenas para caminar horas a la orilla del mar y disfrutar de la naturaleza salvaje. La villa fue creciendo y el marco natural agreste se fue complementado con servicios que permiten la estadía de los visitantes por templo prolongado.
Debe el nombre al color que adoptan sus arenas en amaneceres y atardeceres. El viajero se impresiona cuando llega a estas costas con sus playas de reflejos dorados producidos por la presencia de cuarzo y conchillas.
Aquí hay miles de metros cuadrados de arenas finas para disfrutar, caminar o simplemente tomar sol. En bajamar hay casi 500 metros para llegar al agua y una extensión de casi 2 km de extensión.
Los servicios están a la mano porque frente a esta playa está la villa balnearia que dio nombre al sitio. En este lugar habrá guardavidas desde el 15 de enero.
El paseo de Cuis. Una playa cercana que se hizo muy popular este sendero costero que invita a conocer el ecosistema marino.
Este lugar cuenta con un sendero autoguiado de 800 metros que permite recorrer y conocer la zona sur de Playas Doradas.
Se trata de una zona que cuenta con asientos y cartelería que narra las caracteriza la flora y fauna que hay en este sector y está escasos 500 metros al sur de Playas Doradas.
La zona es ideal también para hacer un asado a la parrilla porque tiene los fogones para realizar carnes asadas al reparo.
Las playas son de rocas ideales para la pesca costera. El lugar no tiene servicios como paradores, pero está muy cerca de Playas Doradas para abastecerse de provisiones.
(Agencias Bariloche, San Martín de los Andes, El Bolsón, Villa La Angostura, San Antonio y Sierra Grande)
a armar el bolso
Ingenioso cartel para referir a un parador en la playa Las Conchillas, en San Antonio.
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