Cuando el conflicto se deshumaniza



La investigadora de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) Andrea Sereni presentará hoy en Bariloche el libro “La guerra por el valor supremo. El concepto de guerra justa en Carl Schmitt”, que aborda entre otros temas la deshumanización de los conflictos armados en el último siglo.

Sereni es investigadora en el Centro de Estudios en Ciencia, Tecnología, Cultura y Desarrollo (Citecde) y en su obra examina el concepto de guerra justa en la filosofía política de Carl Schmitt, basándose en una amplia investigación de las fuentes bibliográficas en idioma original. La presentación será hoy a las 19 en Mitre 630, aula 2B, Bariloche.

Carl Schmitt fue un jurispublicista, politólogo y filósofo jurídico alemán, adscrito a la escuela del llamado realismo político. En su visión la guerra axiológica es una de las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo, en el qu hay un retorno al concepto de “guerra justa” para justificar el conflicto bélico.

Según Schmitt, la guerra no puede justificarse de acuerdo a ideales morales. Al invocarse una superioridad moral sobre el enemigo, caen los límites que puedan establecerse al derecho de guerra, o jus in bello.

En un breve contacto con “Río Negro”, Sereni, licenciada en Ciencia Política y doctora en Filosofía destaca que “el concepto de guerra justa en Schmitt presenta a una guerra que no es justa en sí, es discriminatoria del enemigo. Convierte al enemigo en un no-humano para justificar su aniquilación. Las guerras se hacen cada vez más brutales, más totales . No se reconoce al enemigo como alguien con quien se puede firmar un tratado de paz. Se busca directamente exterminarlo”, explica.

El filósofo alemán cuestiona que en esta era se pierdan las “reglas” de la guerra convencional, ciertos límites al conflicto. “Schmitt describe primero la guerra clásica, acotada, de ius publicus europeum, que es previo a la Primera Guerra Mundial. Todo ese orden se cae con las dos guerras mundiales. En la Guerra Fría se produce un conflicto entre dos bloques que se odian, se deslegitiman, pero aún se respetan como para no atacarse. Empiezan nuevos tipos de guerra, como la ‘guerra partisana’, una analogía de hoy podría ser el ISIS/Daesh (Estado Islámico). Los terroristas toman elementos partisanos de lucha, son formas no estatales, más difíciles de combatir; y con los cuales no se puede negociar porque no están institucionalizados. Y también se podría aplicar este concepto de ‘guerra justa’ schmittiano, que para él no es nada justa (se trata de un sarcasmo) a la Guerra contra el Terrorismo decidida por George Bush tras el 2001, que es contra el mundo árabee islámico”, explica Sereni.

P -Una guerra que se hace en nombre de principios como la libertad, la democracia…, señala “Río Negro”.

R- Precisamente, son guerras axiológicas, es decir se justifican por valores, pero siempre los propios. Se apropian de la humanidad como concepto. Si yo digo que peleo en nombre de la humanidad, estoy diciendo que los otros no son humanos. Ahí reside el peligro: no reconocer al otro como particularidad, un enemigo con el que puedo llegar tratar, negociar…”, sentencia la académica.

En esa deshumanización, las primeras víctimas son los civiles, ya que ahora el conflicto no se limita a los militares. “La guerra acotada que planteaba Schmitt implicaba respeto por los no contendientes, una clara diferenciación de lo militar y lo civil. Ahora existe una virtualización con la tecnología, por ejemplo drones que bombardean. Se despersonaliza la guerra. Uno como ser humano no tiene la noción directa de lo que acaba de hacer cuando aprieta un botón. Schmitt vio venir ese tipo de cosas, aunque como murió en 1985 no pudo prever el surgimiento de internet o el resto” dice.

“En la guerra actual se trata de la aniquilación total del enemigo, incluyendo civiles o valores culturales, como cuando Estado Islámico (ó Daesh) destruye patrimonios culturales de la humanidad. Si se desinstitucionaliza la guerra, y esta es axiológica, moral, cualquier cosa puede pasar. Él lo vio en el caso de la bomba atómica, por ejemplo”, concluye Sereni. (L.H)


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