Cuando la chatarra cobra vida

José “Sock” Raffo es un escultor neuquino que supo encontrar la veta uniendo piezas metálicas para formar animales e insectos, principalmenete. “Río Negro” visitó su taller.

ESCULTURAS

MARÍA PÍA MENDIBERRI – pmendi@rionegro.com.ar

Él es el segundo de seis hermanos y desde chico se sintió atraído por el dibujo, la pintura y las artes manuales en general. Y ya en el final de la adolescencia encontró su vocación: la escultura en hierro.

José Raffo, o “Sock” como lo concen en el ámbito artístico, es el autor de varias esculturas que viven en galerías, casas o patios de Neuquén así como también de Buenos Aires.

El artista neuquino que trabaja por encargo o con estudios de arquitectos y/o paisajistas le abrió las puertas de su taller, y también de su casa, a “Río Negro” para mostrar su arte, pero también algo de su vida.

– ¿Cómo comenzaste con las esculturas?

– Dibujar, pintar, todo eso lo hago de chico, siempre dibujé y pinté. Después estudie en una escuela técnica y ahí aprendía a usar bastantes herramientas como la moladora, soldadora, pero hasta la escuela técnica, era todo más un hobbie que otra cosa.

– Y ¿cómo fue que se transformó en tu oficio, en tu profesión?

– Cuando terminé la escuela, como mis viejos son ingenieros me metí en ingeniería civil y no duré ni un año. Ahí me dijeron por qué no probaba con la Escuela de Bellas Artes y como estaba dando vueltas sin saber que hacer, me metí ahí y me dieron un montón de herramientas, empecé a ver un mundo totalmente diferente al técnico. Y en tercer año empezamos a soldar. Como yo ya tenía cancha soldando, porque siempre en mi casa arreglábamos cosas y también nos gusta reciclar, me metí bastante de lleno, me re gustó el material y todo lo que da.

Lo cierto es que todas esas herramientas y posibilidades “Sock” las fusiona para hacer esculturas de tinte realista, bastante lejos de la abstracción y basadas, casi siempre, en animales o insectos.

– ¿Por qué elegis los animales?

– Los animales siempre me gustaron, me encanta salir por la cordillera, ir por el río con animales, pájaros, me gusta ver documentales y tengo un montón de libros de estudio animal. Siempre, desde chico, me gustó ver documentales tipo National Geografic y por eso me meti directo en el animal que es algo que, dentro de todo, conozco.

Pero las esculturas de “Sock” no son solo animales, son escenas, son poses, son gestos.

“A mi lo que me gusta es lograr la postura o el gesto de cada animal. Trato de armar escenas”, asegura con una pasión que parece brotarle de las entrañas.

Sus animales de carnes latosas son a escala real, en cambio los insectos abandonan su tamaño minúsculo para impresionar con su realismo en grandes dimensiones. Grandes o chicos todos conquistan las miradas, por igual, y todos logran ser reales a pesar de sus tuerca, rulemanes y hierros retorcidos.

“Sock” interactuando con sus pequeñas esculturas.

De tuerca a ojo, nariz…

Un uso bastante habitual es el de las tuercas. Ellas pueden ser un ojo, una nariz, una articulación, puede transformarse un cualquier cosa. Pero antes hay un proceso.

“Primero que nada las limpio antes de soldar, le doy una buena cepillada con un cepillo de acero, le saco todo el óxido y las sueldo. Después las vuelvo a limpiar y después que ya las tengo bien limpitas, le paso una laca, un barníz, que es una protección para el sol y el agua, porque muchas de mis esculturas terminan en parques o al aire libre y esta bueno el efecto del óxido pero que no se arruinen”, aseguró José “Sock” Raffo al respecto.

“¿Y de donde vienen las piezas”, preguntó “Río Negro”

“Al principio del basural o de cualquier conteiner. Ahora ya me hice amigo de algunos talleres mecánicos que me juntan y me llaman para que las vaya a buscar”, respondió.

En contacto con la naturaleza, las esculturas cobran vida.

1000

pesos cuesta, aproximadamente, una escultura de un insecto.

Unas hormigas muy particulares.

Además de su trabajo como escultor “Sock” lleva adelante, junto a un amigo, un proyecto de macetas de cerámica.

Una de las macetas de su creación.

Un ave en plena caza de un ratón.

“Sock” interactuando con sus pequeñas esculturas.

Dos ñandú en plena acción.

El puma, uno de los preferidos del artista.


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