Cuando la inclusión laboral es mucho más que un proyecto

Asistieron a los talleres de Apasido, en Roca, que brinda herramientas para que puedan definir qué quieren hacer, y plantear su propio futuro.

Redacción

Por Redacción

Hay un Centro de Inclusión Social y Laboral en Roca que trabaja a diario para que la palabra oportunidad no sea letra muerta. Y mediante un proyecto que desarrolla su equipo técnico desde el 2007, se ha logrado que la inclusión de personas con discapacidad cuente con ejemplos concretos en empresas, comercios e instituciones de la ciudad. Y si bien faltarían muchos más puestos, hay casos de éxito que se pueden replicar.

El centro funciona bajo la órbita de la Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down (Apasido). En su sede de la Urquiza y Alsina un grupo de siete profesionales se dedica a planificar actividades para que las personas algún tipo de discapacidad mental pueda transitar la adultez con un empleo.

Al espacio asiste un grupo de 20 jóvenes que tienen entre 18 y 45 años. Allí, les ofrecen distintos tipos de talleres que culminan con una pasantía en alguna empresa o comercio. La aspiración de Apasido es que las personas se sientan útiles y logren superarse día a día.

El proyecto del centro no es formarlos para un lugar de trabajo en particular, sino que apunta a brindarles herramientas para que puedan enfrentar cualquier demanda laboral.

El primer ciclo es sobre desarrollo personal. “Trabajamos sobre quiénes son, qué quieren hacer, cuál es su lugar. Se escucha su voz y remarcamos que ellos tienen autoridad para decidir y elegir si quieren trabajar, de qué quieren trabajar, o si es que quieren estudiar o armar una familia”, explicó Daniela Martínez, coordinadora del Centro.

En la segunda instancia se aborda las implicancias sociales . “Se trabaja sobre la comunidad y las relaciones que se generan en el proceso laboral. También sobre las responsabilidades como el cumplir un horario, los vínculos con los compañeros, los jefes”, amplió.

En la última etapa es el momento en que se aplica la teoría aprendida a la práctica, real y concreta. “La inclusión laboral mediante pasantías es el cierre. A veces nos abren las puertas y toman al joven luego de la pasantía, otras veces son experiencias. Pero todo suma, es una oportunidad”.

Para la planificación de los talleres el punto de partida es un diagnóstico personalizado. “Se tiene en cuenta la demanda de cada joven, las necesidades particulares, porque aunque sean talleres grupales, se individualiza en algunos aspectos en cada uno”.

Para ser un nexo, personal del Centro presenta en cada empresa o institución el proyecto. De esa manera hicieron convenios con el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), la panadería La Baguette, el museo Lorenzo Vintter, la Bulonera Patagónica, la constructora Carlos Isla y las estaciones de servicio Petrobras, entre otros.

“Me encanta trabajar en la panadería, va mucha gente. Van y eligen las facturas. Yo tengo mucha paciencia”.

Andrea, que tiene síndrome de Down y trabaja todas las tardes en una panadería.

“Mañana tengo un examen final, de técnicas digitales. Estoy nerviosa pero tengo a mis amigos. Me encantaría ser secretaria”.

Guadalupe, estudiante de Diseño Industrial en la UNRN.

“No sé qué quiero hacer, necesito tiempo para darme cuenta. Me gusta
el trabajo, pero todavía no sé de qué”.

Julieta asiste a los talleres para orientar su proyecto personal.

Un verdadero aprendizaje mutuo

“Hace dos años que comparte con nosotros y en el equipo es una más. Está comprometida al 100%. Es compañera y en sus tareas se desenvuelve con normalidad. Se siente cuando falta. Hicimos una excelente fusión entre todos”, destacó Paula Escaris, dueña de una céntrica panadería.

años se extienden los talleres en Apasido, aunque aseguran que es un proceso dinámico y que se culmina según la evolución personal.

3

18

años es el mínimo de edad para sumarse a los talleres. Pueden asistir hasta los 45. En la actualidad van 20 personas con discapacidad.

Datos

“Me encanta trabajar en la panadería, va mucha gente. Van y eligen las facturas. Yo tengo mucha paciencia”.
“Mañana tengo un examen final, de técnicas digitales. Estoy nerviosa pero tengo a mis amigos. Me encantaría ser secretaria”.
“No sé qué quiero hacer, necesito tiempo para darme cuenta. Me gusta
el trabajo, pero todavía no sé de qué”.


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