Cuarentena y cenizas

¿Te acordás? No era marzo, sino junio. Fue hace casi una década. Nos despertamos un día en medio de una noche de cenizas. Ahí aprendimos a la fuerza lo que eran los barbijos, quedarse en la casa y por momentos respirar con dificultad.

¿Cuánto tiempo pasamos en aquella situación a la que no dimos el nombre de cuarentena ni aislamiento? Pasaron semanas de incertidumbre hasta saber de qué estaba compuesta esa ceniza que se metía por todos lados, invadía nuestras vidas y nos marcaba como fronteras las ventanas selladas de nuestras casas.

Tampoco había clases, escasa y casi nula actividad, lo justo y necesario.

Ese fue un virus inorgánico que nos enseñó a respetar varias y nuevas reglas comunitarias, y que nos cambió por tiempo hábitos y costumbres.

Pero al fin pasó. Y volvimos a nuestras actividades, a retomar la vida con una experiencia traumática más sobre nuestros recuerdos. Y lo superamos. Aunque cada tanto el viento nos siga trayendo algo de aquella ceniza como para mantener viva en nuestra memoria aquella vivencia.

Y antes y después de aquello tuvimos otras acechanzas, como el hantavirus o la gripe A, que nos pusieron en guardia. Sabemos que, como todo aquello, esta vez el punto crítico también pasará.

Pero sabemos también que es con prevención, responsabilidad, cuidados y atención cómo se transitan estos tiempos.

Gustavo Abel Di Crocce

DNI 14.033.594

Jacobacci


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