Un Jagger vulnerable: 50 años de «Fool to Cry»
El 26 de marzo de 1976, Los Rolling Stones editaban “Fool to Cry”, una balada en clave de soul en la que el frontman toca el piano y expresa su sensibilidad como pocas veces.
Para mediados de los ‘70, Mick Jagger era un hombre vulnerable. También lo eran los Rolling Stones en algún punto. El icónico líder se estaba poniendo grande, ya era un treintañero atravesado por la paternidad, que tenía que compartir con el hedonismo rockero de ser un stone.
La banda atravesaba desafíos no menores: el sonido de entonces ya no era el rockero de comienzos de la década, no por nada fue en esos años que grabaron dos de sus mejores discos: Sticky Fingers (1971) y Exile on Main St. (1972). La música negra dominaba a escena, la discoteca comenzaba a encender las pistas y el rock entraba en un laberinto del cual no todos supieron salir.
Otra cuestión fue la salida ¿inesperada? de Mick Taylor, uno de sus guitarristas, el que, en junio de 1969, había reemplazado a Brian Jones nada menos. Con Taylor, los Stones grabaron sus mejores discos, los que dieron forma a su reputación que aún hoy los mantiene vivos: Let it Bleed (1969) y los dos antes mencionados; además de los mencionados Sticky Fingers y Exile on Main St.; Goats Head Soup (1973) e It’s Only Rock’ Roll (1974).
Taylor avisó que se iba de la banda a pocas horas de comenzar a trabajar un nuevo disco. La perplejidad fue total. Aún así, al día siguiente del impactante anuncio de Taylor, los miembros restantes de los Stones llegaron a los estudios Musicland de Múnich para sus sesiones programadas.
Resumido: los Rolling Stones debían afrontar un futuro extraño sin su virtuoso y eficaz guitarrista y con su líder experimentando vulnerabilidades de un hombre común viviendo la extravagancia del rocanrol de los setentas. En este contexto, la banda se sumergió en su canción más emocional, frágil y vulnerables hasta ese momento: “Fool to Cry”.
Keith Richards siempre supo que unas de las claves de la música de los Rolling Stones estaba en las dos guitarras. Dicho de otro modo: había que reemplazar a Taylor. Y los Glimmer Twins no tuvieron mejor idea (y no hay ironía aquí, realmente fue una gran idea) que usar el siguiente disco para probar guitarristas: Jeff Beck, Rory Gallagher, Harvey Mandel, Ron Wood y Wayne Perkins. No hace falta decir quién quedó finalmente de esta lista, pero quedémonos con Perkins.
Fue él, quien en diciembre de 1974 tuvo la oportunidad de participar como artista invitado en la balada más tierna del futuro álbum. El instrumento protagonista de “Fool to Cry” son los teclados: Mick Jagger inicia la canción con un piano eléctrico, al que se suman los brillantes adornos pianísticos y el amplio sintetizador de cuerdas de Nicky Hopkins, su colaborador de toda la vida.
Recién pasado el primer minuto aparezcan las guitarras de Richards y Perkins y, cuando lo hacen, son riffs decorativos. La sección rítmica mantiene el pulso firme y constante: el bajo de Bill se entrelaza con los hi-hats de Charlie Watts, que marcan el compás, antes de cobrar fuerza en los estribillos y los breaks a doble tiempo.
Editado el 26 de marzo de 1976, “Fool to Cry” fue el primer single de Black an Blue, publicado un mes después. Y nos recuerda por qué muchos creían, allá lejos y hace mucho tiempo, que Jagger era negro.
Para mediados de los ‘70, Mick Jagger era un hombre vulnerable. También lo eran los Rolling Stones en algún punto. El icónico líder se estaba poniendo grande, ya era un treintañero atravesado por la paternidad, que tenía que compartir con el hedonismo rockero de ser un stone.
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