De la Rúa eliminaría el recorte salarial a militares
En el marco de una de las huelgas más duras que se hayan registrado en estos años, De la Rúa elogió a las FF. AA. y dijo que podría dar marcha atrás en el recorte a los sueldos de militares.
En el mejor de los casos, podría considerarse que ayer no fue el día más oportuno para decir lo que dijo. Lo cierto es que lo dijo. Todos escucharon. Y a nadie escapa que ayer el presidente de la Nación dejó en claro en qué lugar se sitúa.
El jefe de Estado, en un discurso fuertemente elogioso de las tareas que cumple el Ejército, también se comprometió ayer a restituir el año próximo la quita salarial a los militares «si la situación lo permite».
El presidente efectuó estas declaraciones al inaugurar ayer el Curso Anual de Orientación para Jefes de Unidades del Ejército en la sede de la fuerza, el edificio «Libertador». Acompañado por el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, De la Rúa sorprendió al manifestar que «me comprometo, si la situación lo permite el próximo año, a que se terminen los efectos del decreto 430 para las Fuerzas Armadas», que recortó los salarios estatales el 12 % desde mayo, para financiar el creciente déficit estatal.
De esta manera, el presidente consintió los reiterados pedidos formulados por Brinzoni para eliminar los efectos del decreto sobre el salario de los uniformados, que provocó malestar en el sector castrense cuando se aplicó a partir de junio.
«Estoy buscando las soluciones para que se haga efectiva la transitoriedad de la medida» agregó el presidente, quien consideró que sus efectos se tradujeron en «un nuevo sacrificio» para el personal militar.
De la Rúa se definió como un «hombre de derecho» y consideró que debe «ser justo» y prometió que «los primeros en realizar sacrificios serán los primeros en recibir beneficios».
El jefe de Estado aseguró, además, ser «consciente» de la preocupación existente en las Fuerzas Armadas por la anunciada reforma del régimen de jubilaciones y pensiones, e indicó que «el gobierno centrará sus esfuerzos en considerar la peculiaridad de la vida militar para que se reflejen en un sistema previsional acorde con sus exigencias».
Pero esto no fue todo. El presidente ponderó el llamado al diálogo con organizaciones de derechos humanos formuladas por el jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, al señalar que la fuerza «se ha brindado al diálogo, dando muestras de su buena predisposición para la definitiva reconciliación con los argentinos».
También, saliendo al cruce de las embestidas de organizaciones defensoras de los derechos humanos, el presidente brindó su «respaldo» a la institución frente a «situaciones en las cuales algunos miembros se han visto perjudicados por manifestaciones de personas que alimentan rencores sobre el pasado».
El saldo de los conceptos mostró al presidente permeable a los pedidos y quejas de los jefes militares, que han sido compartidas por el ministro López Murphy al reconocer el alcance de la reconversión militar.
«Quiero compartir con ustedes el orgullo que he sentido como presidente en todo el mundo, cuando se ha exaltado el nivel, la jerarquía y la conducta de las Fuerzas Armadas argentinas destacadas en misiones de paz a lo largo del mundo» añadió, luego de precisar que el gobierno mantendrá efectivos argentinos en la fuerzas mundiales de paz.
El cúmulo de elogios fue cerrado por el presidente al señalar que «no toleraré jamás un acto de agravio o menoscabo hacia las Fuerzas Armadas, hacia las Fuerzas Armadas de la Patria, y que estaré defendiendo permanentemente el honor y la jerarquía de sus cuadros».
Los otros sueldos quedarán quietos
El anuncio dado por el presidente De la Rúa ayer a los militares (ver aparte) adquirió un color directamente irritante cuando, en el mismo momento pero en diferente lugar el ministro de Economía José Luis Machinea, reconocía que los salarios en los sectores público y privado de Argentina no aumentarán en el corto plazo.
Machinea también admitió que «difícilmente» hayan bajado los índices de desempleo desde la llegada de la Alianza al poder y reconoció ante la prensa que no se ha impuesto ningún plazo para encontrar una solución al problema del estancamiento de la economía y aclaró que el presidente Fernando de la Rúa tampoco le ha puesto un límite de tiempo en ese sentido.
El ministro, en una larga entrevista que concedió a radio Continental, indicó ante una pregunta concreta que es posible que las esperanzas que los desempleados depositaron en de la Rúa sean ahora menores que hace diez meses.
No obstante, señaló que las expectativas de la gente cayeron «después de cinco años con un nivel de desempleo de más del 15 por ciento» en la etapa final del Gobierno de Carlos Menem.
Pero en la entrevista no bastó con quitar la mínima esperanza de engordar un poco más el bolsillo, el funcionario confirmó también que se espera en el corto plazo aumentos en las tarifas de los trenes y subterráneos.
Pero Machinea no dejó de intentar un esfuerzo prometió que el esquema de la convertibilidad «seguirá por muchos años» y consideró que están dadas las condiciones para que los argentinos tomen créditos, aunque aconsejó «esperar quince días» hasta que pasen las «turbulencias» en el mercado. (Infosic)
Prefieren una ley, pero rápido
El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y el ministro de Economía, José Luis Machinea, se manifestaron ayer en favor de que la reforma previsional se concrete a través de una ley, aunque condicionaron esa posibilidad a encontrar «una vía rápida» para su tratamiento y aprobación.
«Siempre hemos dicho que si sale con prontitud y rapidez es mejor la ley, pero también hemos dicho que esto es imprescindible para generar solvencia y credibilidad en el largo plazo», afirmó Colombo.
Por su parte, Machinea admitió que el tema se sigue «discutiendo dentro de la Alianza. Yo soy de la idea que en la medida en que uno pueda avanzar más y tener mayor consenso político es mucho mejor», indicó.
De la Rúa mantuvo ayer una reunión con el jefe de Gabinete y el ministro de Economía, para ultimar los detalles de los cambios del sistema jubilatorio y la desregulación de las obras sociales.
En tanto, el bloque de la Alianza se reunir el próximo lunes en un último intento por llevar una postura común a la sesión del martes, cuando el oficialismo intentará aprobar el presupuesto 2001.
La conducción del Frepaso mantuvo ayer un encuentro para terminar de definir sus principales reclamos. Los pedidos principales del Frepaso son la restitución de los subsidios provinciales; un aumento de los recursos para ayuda social, sobre todo los dirigidos a alimentos y planes laborales; dejar al PAMI fuera del presupuesto y eliminar el artículo 58, que flexibiliza la situación de los empleados públicos. (DyN)
En el mejor de los casos, podría considerarse que ayer no fue el día más oportuno para decir lo que dijo. Lo cierto es que lo dijo. Todos escucharon. Y a nadie escapa que ayer el presidente de la Nación dejó en claro en qué lugar se sitúa.
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