Bolivia: el delfín de Evo Morales desafía su liderazgo y cruje el oficialismo

Aunque faltan más de tres años para los comicios, en el ambiente político se respira que tanto Morales como el presidente Arce aspiran a ser candidatos en 2025. Se especula que podrían llegar a enfrentarse en las urnas, si no superan sus diferencias.

José Arturo Cárdenas / AFP


En los últimos meses hubo escaramuzas verbales entre el gobierno y dirigentes del MAS por narcotráfico, cambios de gabinete y relación con los movimientos sociales. En el fondo, el tema electoral.

Pugnas por cuotas de poder y por las eventuales candidaturas en 2025 del presidente Luis Arce y de su mentor, el exmandatario Evo Morales, enturbian las aguas del oficialismo en Bolivia, según analistas.

En los últimos meses el gobierno de Arce ha recibido ácidas críticas de Morales y de otros dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS), que lidera el exmandatario de 62 años.

Ambos hombres ya no aparecen juntos, a diferencia de lo que solían hacer al inicio del actual gobierno, en 2020.

“Es una relación vidriosa que se ha ido quebrando, no del todo, pero que ha empezado a generar distancias evidentes”, dijo a la AFP Daniel Valverde, profesor de Ciencias Políticas en la estatal Universidad Mayor Gabriel René Moreno.

Carlos Cordero, docente de Ciencias Políticas en la estatal Universidad Mayor de San Andrés, consideró a su vez que en el último tiempo la relación entre Morales y su delfín, un economista de 58 años, “se ha tensionado, se han dado señales de que hay criterios diferentes”.

También Carlos Borth, un exparlamentario y analista político, estimó que las relaciones en la cúpula del oficialismo “han mostrado aristas y tensiones”.

Arce, que fue ministro de Finanzas de Morales, ganó las elecciones de octubre de 2020 con el 55% de los votos, gozando del apoyo decidido del expresidente. Previamente Morales le había bajado el pulgar al precandidato y ahora vicepresidente David Choquehuanca.

El MAS se reponía entonces del duro revés sufrido un año antes, cuando una convulsión social condujo a la dimisión de Morales, un dirigente cocalero aymara que había llegado al poder en 2006. Morales aspiraba a gobernar hasta 2025, pero la oposición denunció que hizo fraude en las elecciones, alentando una revuelta de gran magnitud.

“Tres corrientes”


En el oficialismo han surgido divergencias públicas desde que Morales pidió a fines de 2021 el cambio de ministros, exigencia a la que se sumaron otros dirigentes del MAS. No tuvo eco.

La detención en febrero del exjefe antidrogas Maximiliano Dávila, fuertemente criticado por Estados Unidos, que ofreció hasta cinco millones de dólares por informaciones que permitieran su condena, suscitó una nueva polémica.

Morales insinuó entonces que la agencia antidrogas estadounidense, DEA, que él expulsó de Bolivia en 2008, estaría actuando nuevamente en el país y contando con algún tipo de cooperación gubernamental.

En abril pasado los sindicatos campesinos pro gubernamentales convocaron a Arce, Morales y Choquehuanca a un encuentro para limar asperezas. El único ausente en la reunión fue Morales, quien adujo que no recibió una invitación oficial.

Esas y otras escaramuzas han sido públicas. “El verdadero trasfondo es la nominación presidencial” para los comicios de 2025, señala Carlos Cordero.

Aunque faltan más de tres años para los comicios, en el ambiente político se respira que tanto Morales como Arce aspiran a ser candidatos en 2025. Se especula que podrían llegar a enfrentarse en las urnas, si no superan sus diferencias.

Una encuesta publicada en abril por el diario Página Siete señala que a la pregunta de quién debería ser candidato por el MAS, el 17,3% se pronunció por Morales, 15,7% por el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, y 14% por Arce.

Empero, el líder del bloque oficialista en la Cámara de Diputados, Gualberto Arispe, dijo que Arce comunicó en una reunión interna que no tiene “ni una intención” de buscar la reelección.

“En el fondo lo que ocurre entre Arce y Morales es que hay una disputa por el control de las decisiones del gobierno y también por espacios dentro del gobierno”, apuntó Daniel Valverde,

Para Carlos Borth, en el oficialismo existen “tres claras corrientes: la de Arce, la de Morales y la de Choquehuanca”.

Borth cree que en Bolivia puede darse un caso similar al de Ecuador, donde una vez elegido presidente, en 2017, Lenín Moreno rompió con su mentor Rafael Correa (2007-2017), de quien fue vicepresidente. Lo de Ecuador “de hecho se está repitiendo” en Bolivia con las particularidades de cada país, asegura. Valverde afirma que el caso ecuatoriano es particular, pues hubo un viraje ideológico de Moreno desde la izquierda a la derecha.

Cordero ve a por su lado prematuro suponer qué puede suceder en los comicios de 2025, pues estima que los líderes del oficialismo “van a tratar de evitar esos errores y dividirse”.

Álvaro García Linera, exvicepresidente de Morales, llamó en marzo a evitar “una fragmentación popular” en los comicios.


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