Caso Epstein: una red de abusos, trata e impunidad de poderosos a escala global

La divulgación de archivos del millonario estadounidense, que murió en prisión tras ser condenado por pedofilia, revela cómo armó su red con ayuda de empresarios, nobles y políticos de todo el mundo.

Por Redacción

(Photo by Martin BUREAU / AFP)

El pasado 10 de febrero, Ghislaine Maxwell, expareja y cómplice de Jeffrey Epstein, se negó a responder las preguntas del comité del Congreso de Estados Unidos que investiga los vínculos del fallecido delincuente sexual con figuras poderosas de todo el mundo, pero dijo estar dispuesta a hacerlo si el presidente Donald Trump la indultaba.

Un frío debe haber corrido por varias columnas en los círculos económicos y políticos más exclusivos de Occidente.

La audiencia, a puertas cerradas y por videoconferencia con Maxwell, presa en Texas, tuvo lugar en plena tormenta provocada por la reciente publicación de una gran cantidad de documentos del expediente Epstein.

El 30 de enero de 2026 el Departamento de Justicia de EE.UU. hizo públicas más de tres millones de páginas y 180.000 imágenes vinculadas a la investigación del caso del pederasta multimillonario, figura central de uno de los mayores escándalos de abuso sexual y tráfico de menores de las últimas décadas.

La legislación exigía mantener en reserva sólo los nombres u otra información personal identificable de las víctimas de Epstein, que suman más de 1.000 según el FBI. Sin embargo, en un primer momento se editaron los documentos para ocultar los nombres de “abusadores, facilitadores, cómplices y co-conspiradores” de Epstein, “aparentemente para ahorrarles vergüenza y deshonra, exactamente lo contrario de lo que la ley le ordenó hacer”, señalan legisladores demócratas.

Según los documentos judiciales, se calcula que Epstein, junto con muchos otros hombres y mujeres poderosas de todo el mundo, abusaron de niñas durante casi 20 años, desde mediados de los 90 hasta su arresto en 2019.

Grandes nombres en todo el mundo

Los archivos detallan contactos, comunicaciones y movimientos que relacionan al magnate con famosos del mundo del espectáculo, las finanzas y el deporte, así como dirigentes políticos. Entre ellos Donald Trump, Bill Clinton, el príncipe Andrés de Inglaterra, Elon Musk, Bill Gates, Mick Jagger o Michael Jackson. Revelan cómo Epstein logró armar una red delictual, aprovechando sus contactos con las altas esferas económicas y políticas. Se trata de centenares, quizá miles, de personas que conforman, como cómplices o usuarios, una trama de poder e impunidad que abarcó varios continentes.

La publicación de los archivos ya ha tenido consecuencias directas sobre algunos de los mencionados: en el Reino Unido, el príncipe Andrés fue despojado de sus títulos y honores y forzado a abandonar su residencia oficial en Royal Lodge; el político laborista Peter Mandelson, ha renunciado a su escaño en la Cámara de los Lores, ha dimitido del Partido Laborista y ha sido destituido como embajador en EE. UU., mientras que el jefe de gabinete del primer ministro Keir Starmer, Morgan McSweeney, ha dimitido por haber recomendado a Mandelson.

En Noruega, las autoridades han abierto una investigación por posible corrupción agravada contra el ex primer ministro Thorbjørn Jagland por sus contactos y posibles beneficios vinculados a Epstein. En Francia, Jack Lang ha presentado su dimisión como presidente del Instituto del Mundo Árabe.

Los documentos siguen arrojando nombres de famosos del espectáculo, empresas y deportes, y de figuras públicas como el secretario de Comercio, de EE.UU.. Howard Lutnick. En los vínculos con Epstein también figura el copropietario de los New York Giants Steve Tisch, con quien intercambió numerosos mensajes, en su mayoría en 2013, relacionados con mujeres. Otra figura de los deportes es Casey Wasserman, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y quien intercambió mensajes, hace 20 años, con Ghislaine Maxwell.

Una de las audiencia en el Congreso de EE.UU. (Photo by ROBERTO SCHMIDT / AFP)

Los documentos también revelan que el magnate Elon Musk, preguntó a Jeffrey Epstein: “¿qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?”, según un correo electrónico. El cofundador de Microsoft, Bill Gates, habló para reconocer que fue “un insensato” al mantener contacto con el pederasta fallecido, tras nuevas revelaciones. Entre los miles de archivos del caso del pederasta que el Departamento de Justicia de EE.UU publicó el 19 de diciembre, también figuran imágenes del expresidente Bill Clinton recostado en un jacuzzi y fotografías del propio Epstein junto a figuras del espectáculo como Mick Jagger y Michael Jackson.

Legisladores y víctimas han criticado el proceso por demoras, redacciones defectuosas y la exposición involuntaria de nombres de mujeres sobrevivientes, incluidas decenas de menores, lo que llevó al retiro temporal de miles de archivos.

Jeffrey Epstein y Donald Trump. Foto: archivo.

Los viajes en avión que complican a Trump

La nueva tanda de documentos relacionados con el pederasta incluye una lista de denuncias contra el presidente Donald Trump que fue recopilada por el FBI el año pasado y que no aporta pruebas que las corroboren.
El listado incluye al menos doce denuncias y señalan al mandatario de cometer abuso sexual en Mar-a-Lago contra menores de edad junto a Epstein y Ghislaine Maxwell. Las acusaciones, mencionadas un intercambio de correos electrónicos entre agentes federales, no fueron verificadas y son “informaciones de segunda mano”. Trump fue amigo de Epstein durante los años 80 y 90 y el vínculo entre ambos ha sido puesto en tela de juicio en los últimos meses. Se conoce que el hoy presidente voló “muchas más veces” de lo que se creía a bordo del avión privado del pederasta.

T Ghislaine Maxwell

¿Quién fue Jeffrey Epstein?

Epstein nació en 1953 y fue el mayor de dos hermanos en una familia de Nueva York. En 1976, comenzó a trabajar en Bear Stearns, compañía de la que llegó a ser socio y donde aconsejó con éxito a los clientes de la firma sobre sus inversiones. Logró crear importantes contactos con los poderosos en EE.UU. y, en 1981, dejó la firma de los Greenberg para fundar su propia compañía, que en varios años fue reconocida como un imperio. En su empresa solo aceptaba clientes -mantenidos en secreto- con activos a partir de los 1.000 millones de dólares, según la CNN.

Detención, prisión y suicidio

En 2008, Epstein fue acusado de abusar sexualmente de varias adolescentes en una de sus mansiones, en Palm Beach, pero tras un acuerdo con la Fiscalía del Sur de Florida, solo fue acusado de cargos menores. Once años más tarde, en 2019, la Fiscalía federal para el distrito sur de Nueva York lo acusó de abuso de menores. Fue detenido el 6 de julio de 2019 y, 35 días después de su ingreso en prisión, el 10 de agosto de 2019, apareció muerto en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio, una versión que ha sido cuestionada pero que sigue siendo la oficial. Tenía 66 años. Seis años después, en marzo de 2025, la exsocia y expareja de Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, fue acusada de tráfico sexual de menores por convencer a una adolescente de 14 años de dar masajes sexuales a Epstein y de reclutar a otras chicas para lo mismo, a cambio de dinero. Fue sentenciada a 20 años de cárcel y cumple condena en Texas. Es la única persona relacionada con el caso Epstein que está en prisión.

. (Photo by Martin BUREAU / AFP)

El reclamo de las víctimas

Según la Fiscalía federal del distrito Sur de Nueva York, Jeffrey Epstein creó una red para abusar de niñas en sus mansiones de Nueva York y Florida entre 2002 y 2005 . Alega que tras cometer los actos pagaba a las víctimas “cientos de dólares”. Asimismo, pagaba a algunas de ellas para reclutar a otras niñas que serían víctimas de abusos similares, algunas niñas de apenas 14 años.

El 22 de agosto de 2025, el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes comenzó a recibir documentación relacionada con la investigación sobre Epstein de manos del Departamento de Justicia, envío que se produjo tras las críticas por los cambios de postura de la administración de Donald Trump sobre el escándalo del fallecido magnate, la reticencia a publicar los archivos y la censura aplicada a los mismos.

El 3 de septiembre de 2025, un grupo de víctimas de Epstein pidieron “transparencia” al Congreso de EE.UU. y apoyaron una iniciativa legislativa para presionar al Departamento de Justicia a publicar todos los documentos relacionados con el pederasta. Tras meses de cruce de acusaciones entre el Gobierno y el Congreso por la lentitud y la censura de los documentos para preservar detalles y nombres, el 30 de enero el Departamento de Justicia publicó unos tres millones de páginas , miles de documentos y 180.000 imágenes.

Próximos pasos

Con la publicación masiva de documentos aún incompleta, el caso Epstein entra ahora en una fase marcada por la revisión judicial y política del material divulgado. En los próximos meses, el Departamento de Justicia deberá volver a publicar los archivos retirados tras corregir las deficiencias de privacidad, mientras el Congreso estadounidense examina versiones sin censura para evaluar posibles responsabilidades penales. Las referencias a figuras públicas en distintos países han abierto nuevas investigaciones nacionales, algunas de ellas ya en curso, que podrían derivar en citaciones, imputaciones o comisiones parlamentarias. Lejos de cerrarse, el caso apunta a una etapa decisiva en la que la transparencia prometida se medirá por sus consecuencias judiciales y políticas.


Análisis: el “depredador sexual” y una elite cómplice

El delincuente sexual infantil y violador en serie estadounidense, Jeffrey Epstein, había considerado que es un “depredador sexual nivel 1”. Este video, que dura casi dos horas, muestra a Epstein, ya convicto, respondiendo a un entrevistador.
En el dialogo, también se le consulta a Epstein sobre su riqueza y le preguntan si su dinero es “sucio”. “No, no lo es”, replica. Cuando se le pregunta por qué no lo es, el financiero responde: “Porque me lo gané”. “Pero te lo ganaste asesorando a las peores personas del mundo, ¿verdad? Que hacen cosas terribles solo para ganar más dinero”, replicó el entrevistador. “La ética siempre es un tema complejo”, responde .

Más tarde, el entrevistador le pregunta si es un “depredador sexual de clase tres”. “Nivel 1… soy el más bajo”, respondió Epstein. “¿Pero un criminal?”, dijo el periodista. “Sí”, asiente el ex asesor financiero.
Periódicamente la prensa internacional da a conocer nuevos documentos desclasificados en los que aparecen más delitos aberrantes y una lista más grande de involucrados en diferentes grados. Desde Presidentes de los Estados Unidos, aristócratas, celebridades insospechadas, dueños de las principales fortunas del mundo, artistas, deportistas, financistas, etc.; integran esta galería de centenares, quizá miles, de personas que conforman la mayor red delictual de élite del mundo.

Para la gran prensa corporativa, afortunadamente, se ha encontrado el principal delincuente, cabeza de la organización, quién fue debidamente juzgado, condenado por muchos años, y no obtendría la libertad jamás; pero se suicidó en su celda… Caso cerrado.

Se menciona permanentemente al imputado como “el delincuente sexual” como si esta característica fuese suficiente para definirlo. Sin embargo, el acusado, fue en todo caso cabeza visible de una vasta red de corrupción de élites que por sus gigantescas dimensiones es imposible de circunscribirla a una sola persona. Se trataba de una organización que procesaba millones de páginas, videos, fotografías entrevistas mensajes que requiere grandes equipos de logística, financiación, administración de inmuebles, etc. para controlarla, y actuó durante unos 20 años.
Sin dejar de ser “un delincuente sexual” como sus amigos más cercanos, es la confirmación de la corrupción sistémica de un conglomerado social perfectamente identificable.

El enmarque narrativo no es neutral, tiene un objetivo muy preciso. Limita al delito a un problema moral e individual, insistiendo en lo escabroso y emocional pero no mira hacia arriba, evitar analizar la estructura del Poder, como actúan en determinados casos las redes financieras y sus complicidades institucionales, el lavado de dinero, la evasión impositiva, financiación ilegal de los partidos políticos, etc.
Para tener mayor libertad en el manejo de las conductas delictivas se recurre a las dádivas y coimas con las que se disciplinan voluntades. Mejor se ocultan estos propósitos redoblando los tambores sobre el único delincuente sexual, Jeffrey Epstein.


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