El síndrome del corazón roto existe: cómo incide el estrés emocional en la salud

Las emociones fuertes afectan directamente al sistema cardiovascular. En el Día de San Valentín, la médica Lorena Brocal explica cómo detectar una afección que llega sin avisar y afecta principalmente a mujeres: el amor y los vínculos repercuten en la salud.

Por Florencia Bark

El 14 de febrero es una fecha ideal para pensar no solo en el romance de pareja, sino en el amor propio y su correlato en la salud. Las emociones intensas en la vida, tanto las positivas como las negativas, tienen un impacto vital.

Desde la cardiología, invitan a pensar porque el corazón no solo late, también responde al estrés de forma concreta y, a veces, peligrosa. El estrés emocional no es un concepto abstracto, sino un factor de riesgo cardiovascular real.

Dormir mal, consumir alcohol en exceso, discutir, ocultar conflictos, vivir en tensión o atravesar situaciones afectivas límites puede desencadenar desde arritmias hasta cuadros como la cardiomiopatía por estrés, también conocida como síndrome del corazón roto o miocardiopatía de Takotsubo.

Todas las personas están expuestas en algún momento de su vida. El detonante del síndrome del corazón roto suele ser un evento emocional intenso como una ruptura amorosa, una infidelidad descubierta, una discusión violenta, una pérdida afectiva o incluso una emoción positiva extrema.

«Las situaciones emocionales no son gratis para el corazón», asegura a Diario RIO NEGRO la médica cardióloga, Lorena Brocal (MP 2260).

«(El síndrome del corazón roto) Es una patología que simula un infarto. El paciente siente el dolor de la misma manera que cuando tiene las arterias coronarias ocluidas, irradiado al brazo, con náuseas, sudoración, con los síntomas típicos de de un infarto», explicó la cardióloga de La Pampa, especialista en enfermedad cardiovascular en la mujer.

La diferencia con el infarto radica en que en el caso del sindrome del corazón roto, las arterias coronarias están sanas. «El músculo cardíaco tiene un compromiso, resulta como si estuviese aturdido y su movilidad se se ve interrumpida», agrega la profesional.

Lo llamativo es que se produce por situaciones de estrés abruptas, no solo vinculadas al amor, sino además por una mala noticia, una decepción, o en otras circunstancias; por el fallecimiento de algún familiar, un despido laboral.

La referente explica que enfermedad se genera por una «descarga abrupta de catecolaminas». Se trata de hormonas y sustancias reactivas del organismo que sirven para enfrentarnos a las situaciones de estrés. «Cuando se producen de manera muy abrupta, el corazón no sabe cómo responder y el músculo queda, por un momento, paralizado», agrega.

La enfermedad puede tener complicaciones graves si no se atiende a tiempo, pero en general, es reversible. El paciente se empieza a sentir bien entre 48 a 72 horas. «Habitualmente entre las dos y las cuatro semanas, máximo ocho, la recuperación de la fuerza del músculo cardíaco termina siendo completa», explica.

Lorena Brocal, médica cardióloga. Foto: gentileza.

Brocal trabaja en el Hospital Gobernador Centeno de General Pico, La Pampa y también en el sector privado. Actualmente, es presidenta del Comité de Salud Ambiental y Prevención Cardiovascular de la Federación Argentina de Cardiología (FAC) e integrante de la mesa directiva de esa entidad.

«En general, le afecta más a las mujeres y mucho más en la posmenopausia, pero le puede afectar a cualquier persona en cualquier edad de la vida».

Lorena Brocal, médica de la Federación Argentina de Cardiología (FAC) en La Pampa.

«No hay que menospreciar las situaciones de estrés. El ejemplo más común es en un velorio, cuando un ser querido ha fallecido, y otro familiar se descompone y le duele el pecho. Muchos solo lo atribuyen a la angustia, y en esas circunstancias es bastante común», asegura.

Hasta el momento, no se pudo demostrar científicamente qué factores llevan a que a algunas personas les ocurra esta afección. «No podemos predecir a quién le va a pasar», aclara Brocal. Tampoco es posible hacer algo para evitarlo. La única manera de prevenir es mantener una vida saludable a través de la alimentación, actividad física, descanso, contacto con la naturaleza y emociones positivas.

No es una patología frecuente en la guardia, pero el índice de recurrencia es importante, es decir, que vuelva a ocurrirle a la misma persona.

El dolor de pecho siempre tiene que ser una alarma. «Cuando hay dolor de pecho hay que ir a la guardia rápido», dice la cardióloga y agrega: «El tiempo de evolución es sumamente importante. Hay que acortar el tiempo de consulta y de tratamiento lo más que se pueda».

Las emociones que benefician al corazón


Los buenos momentos, los vínculos sanos y las amistades hacen bien al corazón. Y no es una frase hecha, está demostrado científicamente. Desde la propia Federación Argentina de Cardiología, recomiendan la construcción y sosteniemiento de relaciones humanas sanas y amorosas que fomenten la salud cardiovascular por su impacto positivo.

«Lo que hacen es generar hormonas como dopamina, la oxitocina, que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos, a reducir la presión arterial y por ende mejoran el flujo sanguíneo. Esto le hace muy bien al corazón, la liberación de la serotonina, que es la hormona de la felicidad», asegura Brocal.

«(Las emociones positivas) deberían ser parte de nuestra vida cotidiana. (…) Poder tener día a día un espacio en el que se liberen todas estas hormonas asociadas con la felicidad y que mejoran tanto el flujo sanguíneo», precisa la médica.

Esto se atribuye también a la crianza afectiva de las infancias. «Los niños que crecen con mayor coeficiente intelectual, con más defensas son aquellos que están en contacto el mayor tiempo del de su día con los papás», asegura.

La salud cardiovascular de las mujeres


La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en las mujeres, el infarto o el accidente cerebrovascular y por eso es fundamental el control y la detección temprana. «Las mujeres deben ir al control cardiológico una vez por año en cualquier etapa de su vida», precisa Brocal.

No hay que esperar ni postergar. En la adolescencia, es importante para pautar hábitos saludables desde niñas o bien descartar patologías groseras. En la etapa reproductiva, sirve para detectar antes de tiempo algunas patologías que se puedan desencadenar en el embarazo o para programarlo de manera saludable.

En el caso de embarazo, la persona gestante debe concurrir en el primer trimestre y no al final, para disminuir todas las posibilidades de complicaciones.

En la etapa de la madurez, antes de la menopausia, las mujeres se deben controlar sin falta. Si se tienen factores de riesgo, es probable la necesidad de ajuste en alguna medicación o el cambio de hábitos para disminuir el riesgo cardiovascular.

«La etapa más peligrosa para las mujeres es la menopausia, en la que las hormonas nos dejan de proteger y empieza a aumentar el colesterol, la presión arterial, cuesta mucho más bajar de peso y aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares», cierra la profesional.


El 14 de febrero es una fecha ideal para pensar no solo en el romance de pareja, sino en el amor propio y su correlato en la salud. Las emociones intensas en la vida, tanto las positivas como las negativas, tienen un impacto vital.

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