Opinión Debates

Mujeres y política: del progresismo a la realidad

Un libro compilado por la investigadora mariana Rulli revela con datos y testimonios la vigencia de la desigualdad de género en los partidos y en el estado de Río negro. pero no es sólo diagnóstico: también presentan propuestas para equilibrar la representación.

Al principio fui ‘la hija del Gringo Soria’. Después fui ‘la hermana de Martín Soria’. Y recién desde hace poco tiempo soy María Emilia Soria”.

Desde ese lugar partió la intendenta de Roca para explicar lo difícil que fue su recorrido dentro de la política en Río Negro, convencida de que todo fue más complejo por el hecho de ser mujer.

“Me decían: “Piba, vos quedate callada, no digas nada”, recordó sobre lo que vivió allá por el 2013, cuando fue elegida para encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales del entonces Frente para la Victoria. Y lamentó haber aceptado, aunque a regañadientes, esas condiciones, para encajar en un esquema donde los hombres marcaban lo que había que hacer y decir sobre las estrategias electorales y de gestión.

Al corazón de ese mundo apunta el libro “Mujeres y política en Río Negro (1983-2021)”, que se presentó días atrás en Roca y que tuvo a la jefa comunal como protagonista del panel, junto a la compiladora e impulsora del proyecto, Mariana Rulli, a la exlegisladora provincial y expresidenta de la UCR, María Inés García, y a historiador Francisco Camino Vela.

El trabajo, desarrollado junto a la Editorial de la Universidad Nacional de Río Negro, se consolida a lo largo de sus 175 páginas como un valioso aporte para entender el sistema de decisiones que imperó durante las últimas décadas a nivel institucional y partidario.

Lo importante del libro es que no sólo se detiene en el diagnóstico sobre una provincia que fue pionera a nivel nacional en el dictado de leyes progresistas para incorporar a la mujer en espacios de representación o de conducción, pero que tres décadas después no logró la aplicación plena de esos derechos.

A lo largo de los siete capítulos aparecen también propuestas concretas, sobre los cambios que podrían realizarse para que el sistema electoral llegue finalmente al objetivo de contar con una Legislatura integrada en forma equitativa por hombres y mujeres.

Durante la presentación, realizada en la Sala INCAA del Museo Municipal de Bellas Artes, la exlegisladora García contó los detalles y entretelones sobre la sanción de la Ley 3.717, que en el 2002 -todavía con los efectos políticos y sociales del “que se vayan todos”

del 2001- determinó que en Río Negro las listas para integrar el parlamento provincial debían estar compuestas por un 50% de integrantes de cada género.

La dirigente radical recordó la estrategia que debieron utilizar junto a sus correligionarias del oficialismo para lograr la promulgación del Ejecutivo, corriendo por izquierda al entonces gobernador, Pablo Verani, planteándole que acompañaron con el voto positivo a sus pares del justicialismo (el proyecto era de autoría de la peronista Silvia Jáñez), porque estaban seguras de que él vetaría la norma.

Verani reaccionó como ellas querían: más por oposición que por convicción, convalidó la norma, que empezó a aplicarse desde los comicios provinciales del año siguiente, ubicando a Río Negro como la tercera provincia del país con ley de paridad.

Ahora bien, esa igualdad nunca fue alcanzada hasta el momento y en el libro aparecen las estadísticas, indicando que el máximo de representación que tuvieron las mujeres en la Legislatura de Río Negro en los últimos 20 años fue del 45,6%.

Lo determinante para ese resultado es el sistema vigente para la conformación del parlamento, que tiene 22 bancas por representación poblacional (lista sábana) y 24 escaños por representación circuital.

Esas últimas nóminas, de tres candidatos titulares y tres suplentes por cada uno de los ocho circuitos de la provincia, cumplen con la paridad establecida por ley. El problema es que en casi todos los casos, las listas se integran con varón-mujer-varón, entonces terminan elegidos más varones que mujeres.

Sobre ese punto se desarrolla una de las propuestas centrales del libro, que insta a rediscutir la Ley Electoral, para avanzar hacia un esquema donde en al menos cuatro de los ocho circuitos los partidos deban encabezar sus listas de candidatos a legisladores con mujeres.

Madres y/o políticas


Otro análisis en profundidad que se presenta tiene que ver con las “madres y/o políticas”, describiendo en forma minuciosa, a partir de una serie de entrevistas, el camino cuesta arriba que aparece ante aquellas que deben compatibilizar la vida familiar con su actividad partidaria o institucional.

Sobre ese punto, Soria recordó que fue madre durante su período como diputada nacional y que tanto ella como otras mujeres en igual situación se vieron forzadas a asistir al Congreso, porque el ámbito legislativo no prevé ningún tipo de amparo para quienes transitan el embarazo o los primeros meses de vida de sus hijos.

Otras 25 páginas del libro se enfocan en “Las mujeres en el Poder Judicial rionegrino”, destacándose un dato: desde 1959 hasta el 2019, apenas 4 mujeres fueron juezas del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, sobre un total de 39 magistrados y magistradas que pasaron por el máximo tribunal.

Con entrevistas y registros estadísticos, la mirada sobre la Justicia no sólo se concentra en la cantidad de mujeres que integran ese poder del Estado, sino también en el rol que les asignan.

Entre quienes estuvieron al frente de fiscalías entre 2011 y 2019 hubo 269 varones y 196 mujeres, pero en las defensorías fueron 479 las mujeres y 211 los varones.

La autora de ese capítulo, Paola Belén Escobar, considera que esos registros determinan que en el Poder Judicial se reproducen “los estereotipos de cuidado”. Según se resalta en el libro, esa conducta también aparece en la Legislatura, donde las mujeres presiden regularmente las comisiones de Educación o de Asuntos Sociales, pero no aparecen en la historia reciente liderando los espacios donde se definen temas “duros” del Estado, como Presupuesto y Hacienda.

En otros capítulos, el libro introduce su mirada en la participación política de las mujeres en el Municipio de Viedma, entre 1983 y 2019, pasando también a analizar el rol de “Los guardianes de la política”, a partir de un estudio sobre las cartas orgánicas de los partidos de Río Negro, desde una perspectiva de género.

Sobre ese punto, hay una conclusión que resalta: el partido que gobierna la provincia desde el 2015 -Juntos Somos Río Negro- no cumplía al 2021 con la obligación de tener mujeres en al menos el 30% de sus cargos de conducción. Y lo mismo ocurría entonces en la UCR (NdR: que ahora lo respeta), en tanto que el PJ contaba con un 31,5% de representación femenina, algo que para las autoras del libro evidencia un cumplimiento “minimalista” de la normativa.

Finalmente, el capítulo 7 desarrolla conclusiones sobre los primeros mecanismos de género en el Estado rionegrino, destacando que la provincia también fue una de las primeras que tuvo órganos vinculados a la participación y la ampliación de derechos para las mujeres dentro del Poder Ejecutivo, pero a pesar de ello, las políticas públicas implementadas no alcanzaron todavía las metas proyectadas.

El libro es el primero de estas características para Río Negro, y el equipo de autores/as estuvo conformado por Mariana Rulli, Lucía Gadano, Berenice Anaya, Julia Del Carmen, Magda de los Reyes Ríos, Paola Escobar y Javier Torres Molina.

“Hoy otras provincias tienen leyes mejores”


Mariana Rulli, Politóloga, autora y compiladora del libro .

La presentación de “Mujeres y Política” en Roca tuvo un sentido especial. Además de la difusión del trabajo colectivo, fue un homenaje para Lucía Gadano, la politóloga de la ciudad que compartió con su amiga, Mariana Rulli, el sueño de publicar este libro y que falleció en febrero del 2020.

“Es un libro que se gestó y creció desde el 2012, con el acompañamiento de la UNRN, que incluyó distintas formaciones. Hay capítulos que son tesis de grado, tesis de posgrado y también está la participación de Lucía, que fue una gran amiga y colega feminista”, destacó Rulli.

La investigadora recordó que Argentina tuvo la primera ley de cupos en el mundo, y que a partir de ahí Río Negro sancionó su normativa propia en 1993, para fijar la obligatoriedad de contar con un 30% mínimo de mujeres en las listas de candidatos.

“Por supuesto que los partidos tomaron esto como un techo y no como un piso. Se llegó rápido al famoso techo de cristal”, sostuvo.

Pero además de esa conducta, Rulli se mostró preocupada por el “retroceso” de Río Negro en la aplicación de políticas públicas destinadas a la igualdad de género.

“Pensaba que Río Negro había sido pionera, pero la verdad es que veo con bastante tristeza que los últimos gobiernos han provocado una desaceleración. Hay otras provincias que tienen mucho mejores leyes, que han discutido de nuevo sus leyes de paridad, sus espacios de representación. Neuquén tiene un Ministerio de las Mujeres y Río Negro tiene a su espacio institucional sin muchos cambios desde que se creó el Consejo Provincial de la Mujer”, opinó.

En ese sentido, destacó que Río Negro tuvo ley de paridad en el 2002, 15 años antes de la ley nacional, “pero otra vez nos encontramos con un techo, porque nunca pasamos de las 20 bancas”, sobre las 46 que tiene la Legislatura.

Por otra parte, puso en relieve que “la paridad no tiene que ver con cuántas mujeres, sino también con los lugares que ocupan”, porque ahí se advierte “otra forma de cumplir de forma minimalista con la ley electoral”.

Sobre ese aspecto, recordó que en las elecciones provinciales de abril pasado sólo hubo una candidata a gobernadora entre las nueve listas que se presentaron, con seis mujeres como candidatas a vicegobernadoras.

La conformación de los gabinetes también refleja esa problemática. “No vamos a Gobierno, a Economía. Usualmente las mujeres están a cargo de Educación, de Salud, de Desarrollo Social, que son espacios importantes, pero que muestran cuál es el rol asignado para las mujeres dentro de la política”, planteó Rulli.

Cuando se abordó ese tema durante la presentación del libro, la intendenta María Emilia Soria celebró que el trabajo “nos invite a la reflexión, para ponernos a pensar sobre la integración de nuestros equipos”. Y luego de un rápido conteo, celebró que en el municipio de Roca se cumpla la equidad en la distribución de puestos de secretarios y directores.


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