Los números del negocio en el Boca-River que se viene

Los números alrededor del Superclásico que comienza mañana por la final del torneo continental desnudan, una vez más, el gran negocio del deporte más popular en Argentina.

09 nov 2018 - 00:01

La final Boca-River que comienza mañana no tiene precedentes deportivos en el continente ni en el mundo. Por estos días, el tema domina la calle, los medios y las redes sociales en Argentina. En otras partes del mundo también preguntan por el “megaclásico” y hasta mandatarios de países lejanos quieren estar en la definición.

Este evento deportivo y social tampoco conoce situaciones similares desde lo económico, teniendo en cuenta el dinero que se va a mover para estos dos partidos y los altísimos costos que deberán abonar los hinchas para asistir a la cancha.

Los precios de reventa se fueron por las nubes y los clubes intentan limitar la accesibilidad a los socios y abonados para reducir la saturación de público.

Para la ida en la Bombonera, por ejemplo, los precios originales se duplicaron. El aumento es de más del 100% respecto de lo que salía una entrada en las semifinales con Palmeiras. Por caso, una popular pasó de salir 400 pesos a 850 en cuestión de días.

Para los hinchas de Neuquén y Río Negro que tienen planeado viajar, sumarle el traslado y la estadía genera otro incremento importante en los costos.

Boca avisó que para estar en el primer cotejo los socios y abonados deberían haber concurrido, al menos, a cuatro partidos de la vigente Libertadores. De esa forma se recortaría el espectro de público posible y, además, se premiaría a los que van siempre a la cancha.

Pero en cuanto comenzó la venta formal, esa iniciativa se cayó a pedazos. Son varios los que, hasta ayer, accedieron a su ticket habiendo presenciado apenas uno o dos encuentros de la Copa.

Cuando desde la institución dio a conocer el criterio, la peña ‘‘Azul y Oro’’ de General Roca, por ejemplo, decidió que no hará viajes en conjunto, ya que la situación de cada adherente o socio directo es distinta y cada uno deberá resolver si quiere asistir.

Más allá de que hay dos semanas entre los partidos de ida y de vuelta, los fanáticos de River también se preparan con tiempo.

Desde el Alto Valle, el viaje con las distintas peñas cuesta desde de 15.000 hasta 28.000 pesos por cabeza. Incluye el traslado –hoy, día previo al partido– el ingreso a la popular y la vuelta hacia cada ciudad de origen apenas finalizada la serie.

Con el correr de los días, el precio fue creciendo y los pocos lugares que queden cotizarán cada vez más. Algunos desistieron rápido y otros se tiraron de cabeza.

El costo y la logística no son aspectos menores, sobre todo teniendo en cuenta la situación económica actual. Pero el partido tampoco lo es, dado que nunca un torneo de clubes con esta magnitud se definió con un clásico en la final. Por ello, no son pocos a quienes se les ha cruzado por la cabeza viajar o al menos han averiguado precios.

Para algunos es una locura, para otros una posibilidad irrepetible. Lo cierto es que el negocio está montado y la final moverá muchísima plata.

Números
exuberantes
$26.500
sale desde Neuquén viajar a ver el partido de vuelta con entrada incluida.
$180.000
El precio que puso el hotel de Boca que incluye una noche de estadía y ver el partido que nadie se quiere perder. Una “promo” para turistas.
La situación de
los Bosteros

En Boca las categorías para acceder a los tickets del partido de mañana son 3: abonados, socios y adherentes. Según lo que paga cada uno, salen las entradas y recién hoy fue el turno para los adherentes.

La fecha de venta para cada sector simpatizantes tiene consecuencias negativas en los hinchas del interior, ya que la mayoría de ellos no son socios plenos y sabrán un día antes del partido si consiguen entrada o no.

Desde las 13 de mañana se abrirán las puertas del estadio Alberto J. Armando para el choque de ida. El objetivo es que la gente llegue con tiempo y no haya inconvenientes.

La odisea de
las Gallinas

En el Millo, hay dos formas de estar vinculado como simpatizante y tener facilidades para asistir a los partidos. Los abonados pagan por el torneo local y, según la ubicación en la cancha, es la erogación que efectúan en forma anual o semestral.

Para este tipo de partidos importantes por copa, el adicional que pagan los abonados es menor que el que se les cobra a los que son solamente socios y están afectados a la cuota social de 900 pesos. Estos últimos tienen un costo fijo por mes y se ubican en el segundo escalón de prioridad.

Para ellos, las entradas costarán un 30 y 40% más. Las localidades de las plateas saldrán a la venta desde el martes 13 y las populares el sábado 17.

Para el gobierno de Macri, el Superclásico en la final de la Libertadores es una “entrada en calor”. Es que una semana después del partido de vuelta en el Monumental se llevará adelante el G20, la reunión de mandatarios que incluye a varios de los países más importantes del mundo.
El operativo de seguridad tendrá involucrados a más de 5.000 efectivos de las distintas fuerzas por partido. Habrá varios cacheos y distintos anillos de seguridad que servirán de filtro.
A través de sus equipos de comunicación y medios afines, el gobierno nacional afirmó que a través del programa “tribuna segura” se identifica a todos los asistentes con el DNI y que, por eso, “los violentos no podrán entrar a la cancha”.
Suena extraño que, teniendo en cuenta lo que ocurre en la Superliga e incluso en los partidos de copa, de repente la cancha sea un lugar libre de barras que hayan cometido delitos. Esto no hace más que demostrar que para el gobierno de Macri, si no hay hechos de violencia y la imagen que se da a propios y extraños es la de la pasión por el fútbol y nada más, habrá algo para festejar. Es por ello que se le dedica tanto esmero a la seguridad.
Además del G20, se podría dar un encuentro entre Donald Trump (Estados Unidos) y Vladimir Putin (Rusia) en Argentina. Esa reunión tendría repercusión en la política internacional.
Antecedente inmediato
sin problemas
La final de la Supercopa Argentina de marzo era una medida importante. Boca y River no jugaban una final desde 1975 y les tocó enfrentarse como ganadores de la Superliga y Copa Argentina 2017.
Pese a que el encuentro se disputó a 1100 kilómetros de la Capital Federal y muchos hinchas viajaron desde distintos puntos del país, no se registraron incidentes.
El Millo levantó la copa y festejó como corresponde. Los fantasmas de otros momentos y el recuerdo del gas pimienta quedaron atrás con un desarrollo normal del evento deportivo más convocante del territorio nacional.
Mucha seguridad en las calles y la cancha
5.000
efectivos policiales se verán afectados a los operativos por partido en la final de la Libertadores.

Seguí informado, suscribite GRATIS a nuestro newsletter

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día”Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.