Una policía roquense en la carrera más extrema

Mónica Ñanculef está en Baños de Agua Santa (Ecuador), donde hoy a las 9 larga la competencia de 350 km que combina trekking, bici, kayak, rapel y escalada en cuatro días. ¿Dormir? Lo menos posible, donde se pueda. Y un solo objetivo: llegar como sea.

22 jul 2018 - 00:00

“En este tipo de carrera influye mucho la cabeza. Porque todo corredor la sufre. Y el que dice que no, no dice la verdad. Sufrís el frío, el calor, correr con la ropa mojada que te roza y te lastima, que se te salgan las uñas, que sangres. Pero con tal de llegar te bancás todo: los que estamos acá tenemos corazón para eso”.

Del otro lado del teléfono, la voz de Mónica Ñanculef suena firme y clara. Y transmite la convicción de que dará todo por llegar a la meta, como tantas otras veces. Ahora la cita es en Baños de Agua Santa, en el centro de Ecuador, a los pies del volcán Tungurahua, donde el pronóstico indicaba lluvias y máximas de 4°C y mínimas de -1°C para los próximos días, justo cuanto intentará recorrer 350 km combinando trekking, bici, kayak y cuerdas fijas entre valles, ríos y montañas, con tramos que treparán a los 4.000 metros de altura.

Lo hará como parte de un equipo mixto, según lo indica el reglamento de las AR World Series, que nuclea a las carreras de aventuras más extremas. Ella integra uno junto con los ecuatorianos Gabo Montero (capitán y navegador, a cargo de la lectura de los mapas entregados ayer), Juanita García y la catalana Gloria Sobrero. Todos portarán un GPS que indicará su posición. “No vamos a salir de punta, el objetivo es ir de atrás, hacer la ruta completa, seguros, no ir de punta. Llegar y terminar sería lo mejor”, dice.

“¿La estrategia? Simple: se larga y no parás más. Dormís donde se pueda. Por ahí te da sueño y los otros están con pilas y quieren seguir. O al revés. No es sencillo combinar en un equipo de cuatro. Pero a medida que te vas conociendo lo vas coordinando. Venimos todos con la mejor, con ganas de hacer la ruta completa. Para eso hay que tratar de ir rápido para evitar los cortes y los reenganches. Esperamos que no nos pase eso. Será muy desgastante porque habrá mucho desnivel”, agrega. “Se que esto no lo hace mucha gente, que muchos no entienden por qué tanto esfuerzo, entrenar con frío, con viento, con lluvia, con sol fuerte. Yo siento la pasión de entrenar porque me lleva a poder cumplir con la pasión de correr”, cuenta.

No es fácil financiar toda la movida. En las carreras, está rodeada de profesionales o empleados de muy buenos ingresos que se mueven con soltura. Ella se maneja con su sueldo de policía. Gracias a su trabajo puede pagar los viajes, pero es necesario sostener equipos y gastos colaterales. Para eso cuenta con una pequeña red de amigos solidarios que aportan una remera, medias, guantes, calzas, lo que puedan, como el caso de Doris Castillo y Carlos Heredia. O el kinesiólogo Rodrigo Ceballos, que le regala sesiones cuando está lesionada. El farmacéutico José Luis Arias aportas vitaminas, sales de rehidratación, pastillas para evitar los mareos. Cristian Esponda siempre la ayuda con la bici. Y así tantos otros. “Agradecida con todos ellos”, dice Mónica antes de despedirse para encarar el desafío ecuatoriano.

Será el tiempo entonces de disfrutar de lo que más le gusta (trotar y pedalear) y bancar lo que menos disfruta (remar y moverse con las cuerdas en las alturas).

“El kayak puede ser riesgoso en los rápidos, te puede pasar de darte vuelta en la oscuridad y no saber dónde estás, si es profundo o no. Me pasó en Paraguay, perdí el remo en la noche y no lo encontré más. Hacía frío. Y las cuerdas me dan vértigo. Una vez tenía que saltar de unos 12 metros a una laguna que se veía profunda. Daba miedo. Al caer me hundí y sentí la desesperación en el corazón. Pero salí... Hay que ser tolerante al miedo, hay que animarse. Si lo pensás mucho le haces perder tiempo a tu equipo. Lo tenés que hacer de una y listo. Hasta ahora, lo llevo bien...”

Ficha técnica
Mónica Ñanculef
Edad: 38 años.
Altura: 1,65.
Peso: 62 kilos.
Experiencia: participó en 6 competencias de la AR World Series y en tres hizo podio. En 2014 estuvo en la final, en Ecuador: fue la única argentina en completar los 800 km.
Entrena en Paso Córdoba y Canal Grande.
Preparador: su marido Andrés Valenzuela. Los dos correrán el Raid del Viento en Chos Malal con el equipo ATSA Río Negro.
Trabajo: en el área de Comunicaciones en la Policía de Río Negro en Roca. Es sargento primero.
“¿Cómo se logra tanta resistencia? Con esto se nace, aguantás y listo, resistís. Sos tolerante al sufrimiento porque querés llegar”.
Mónica Ñanculef
No le dieron la licencia
Mónica presta servicio en el área de Comunicaciones de la Policía de Río Negro en Roca. Asegura que, tal como lo establecen las normas, pidió una licencia excepcional para poder viajar a competir pero le respondieron que no. En cambio, le dijeron que debía tomar vacaciones. “Como ya tenía todo pagado y organizado no me quedó otro remedio. No reniego de mi trabajo: gracias a eso puedo pagar mis cosas y por ejemplo pude comprar mi primera bici hace 17 años, cuando entré a la fuerza. Pero tengo que decir que es injusto que no me permitan viajar a competir”.
Del 9 al 14 de octubre se disputará por primera vez en el país una fecha de la AR World Series, con eje en Chos Malal: 300 km de bici, remo y trekking. Mónica estará ahí.
Ecuador

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